Sábado, 18 de noviembre de 2017

Cartas de los lectores

Un error

D. Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España. No as rematado bien la faena.

Cuando a un torero le flaquean las piernas por la presión de algún tendido de la plaza, deja de ser figura, al toro hay que lidiarlo y rematarlo bien hasta que las mulillas puedan arrastrarlo por la arena. Porque sino en la próxima te puede salir un marrajo que te lleve por delante.

Creo que no has dejado satisfecho a la mayoría del ruedo Ibérico. Has empezado bien. Pero algo ha pasado. Poner en orden una comunidad y una Nación se necesita mucho valor y temple. Y sobre todo autoridad.

Poder y derecho están unidos, pero no son lo mismo. En un sistema democrático no se puede admitir que el ejercicio del poder pueda adueñarse del ejercicio del derecho, y sobre todo cuando va en contra de nuestra Democracia en su esencia. No se puede poner al Poder Judicial al servicio de nada ni de nadie, que no sea el cumplimiento estricto de la Ley.

En España podemos ser castellanos, andaluces, gallegos, vascos o catalanes, pero lo que nos hace españoles es nuestro libro de reglas. Nuestra Constitución. Y nadie se la puede apropiar y menos en su nombre tener derecho a decidir sobre algo que no puede decidir más que el pueblo español.

Sr. Rajoy, los independentistas proclaman la propiedad exclusiva de aceras, plazas y calzadas y se creen ser hasta dueños de la arena que está bajo los adoquines, se creen más demócratas en la calle que en las urnas.

La democracia sobrevivió al rencor del 36, y ahora entre alcornoques adolescentes con alpargatas y camisetas pintadas del Che, amenazan al Régimen del 78 empachados de xenofobia. Por todo esto creo que sea precipitado en convocar elecciones en esa comunidad catalana con tampoco tiempo. Antes tenía que haber puesto orden y autoridad, y pensar que los jueces para aplicar el Código Penal y las leyes tienen sus tiempos, que no tiene nada que ver con el calendario electoral. Por eso el tiempo le puede jugar una mala pasada y el día 22 de diciembre podemos estar con la misma murga y los mismos personajes.

El independentismo lo apoya un 20% de ciudadanos, es un mero pretexto para un movimiento subversivo con el cual sobran cualquier dialogo, sencillamente porque hablan otro idioma y “no es el catalán” su objetivo es causar daño y caos. Este 20% de votantes identificados con ese discurso liberticida totalitario radical, que se apropian de calles, plazas y hasta del territorio, como si fuera de su propiedad. A estos son los que hay que controlar, porque en el fondo son los que sobran.

Tras el 155. Espero equivocarme. Si los partidos constitucionalistas no captan los votos de todos aquellos que quieren estar dentro de la Ley, entonces malo o peor, que no se crean que el “asunto catalán” se ventila con una faena de aliño electoral, de corto recorrido.

Tenemos un problema de fondo que exige responder. ¿Qué está pasando para que ese porcentaje de electores se identifiquen con quienes quieren acabar con el sistema de libertades?

El Sr. Presidente del Gobierno de España, tiene que tratar de convencerles que ponerse al margen de la Ley no les lleva a ninguna parte. Bueno si alguna, pero fuera de España.

Me temo que con su precipitación no va a tener tiempo…