Viernes, 19 de enero de 2018

Salamanca, a la cabeza en intoxicaciones por braseros y estufas 

Entre octubre del pasado año y marzo de 2017 se produjeron 22 incidencias por mala combustión o deficiencias en la instalación
Con la llegada del frío aumentan las intoxicaciones por monóxido

Con la llegada del frío aumentan de manera notable los casos de intoxicación por monóxido de carbono. Mareos, dolor de cabeza, vómitos o desvanecimientos que, en los casos más graves producen la muerte, son los síntomas tras inhalar un gas tóxico inodoro, incoloro e insípido.

Según los datos del Emergencias Sanitarias de Castilla y León, este tipo de incidencias entre octubre del pasado año y marzo de 2017 aumentó casi un 20%, destacando las provincias de Salamanca y León con 22 incidentes. En el conjunto de la Comunidad, se notificaron 109 con 193 personas afectadas y seis fallecidos. De ahí el consejo de mantener siempre ventilada la estancia para facilitar la entrada de oxígeno.

La causa más frecuente de las intoxicaciones es la mala combustión en los sistemas de calefacción que funcionan con combustibles vegetales como el carbón, la leña, el cisco o los pellets de madera: braseros, estufas u hornos de leña, glorias… A ellos hay que unir en otros casos el deficiente funcionamiento de las instalaciones de gas. En tres de cada cuatro casos de intoxicación por monóxido de carbono el origen del gas se encuentra en sistemas de calefacción con combustibles vegetales.

Consejos:

  • Es fundamental mantener una ventilación adecuada en aquellas estancias en las que se instalen calefacciones alimentadas por combustibles vegetales.
  • Hay que evitar colocar ese tipo de aparato en dormitorios.
  • Además, es necesario revisar las chimeneas de aquellas instalaciones de calefacción que las empleen, como por ejemplo los hornos o las estufas de carbón o leña.
  • En las instalaciones de gas, hay que asegurarse de que todos los equipos de calefacción estén instalados correctamente y realizar las revisiones periódicas por parte de un profesional cualificado.
  • Cuando los aparatos estén en funcionamiento, verificar que la llama que emiten sea del color adecuado (cuanto más azul sea ésta, más perfecta es la combustión)
  • Es importante que todos los aparatos se encuentren en lugares correctamente ventilados, y nunca taponar las rejillas y respiraderos de las distintas estancias de la casa, algo que se hace con frecuencia, por ejemplo los días que hay mucho viento, lo que propicia la falta de oxígeno necesario para una correcta combustión.
  • No se debe cubrir la parte inferior de los hornos de gas pues se bloquea la circulación de aire y se provoca una combustión incompleta que derivaría en cantidades excesivas de CO.
  • Es peligroso utilizar equipos portátiles como hornillos, barbacoas, etc. que queman combustible dentro de espacios cerrados.
  • Se deben revisar las chimeneas y conductos de ventilación antes de comenzar la temporada de frío y después de los episodios de nevadas.
  • Los aparatos de calefacción que funcionan con electricidad suponen un riesgo en cuanto a que podrían provocar un incendio, por lo que se recomienda no tener cerca cortinas, ropa de cama, alfombras, etc. y no dejarlos enchufados sin supervisión.
  • No es conveniente dejar el coche con el motor en marcha dentro de un garaje cerrado.
  • También convendría instalar un detector de este gas en las viviendas.

Fuente: El Norte de Castilla