Domingo, 19 de noviembre de 2017

Los que no se rinden

“No te des por vencido, ni aún vencido… No te sientas esclavo, ni aún esclavo… Tremulo de pavor piensate bravo y arremete feroz ya mal herido”

LOS QUE NO SE RINDEN

 

De nuevo amigo Juan Carlos, me encuentro enviándote este mensaje de ánimo, también a tu familia, espero que se vaya sucediendo la mejoría esperada, y que remita la gravedad. Y quiero pedirte una vez más- “ no te rindas”, que tanto tu como tus amigos y familia, no os dejéis vencer, que no perdáis la fe, - Si, cuesta mucho, lo sé,- pero Juan, seguro que siente la energía, la fuerza y el ánimo que al estar cerca le hacéis llegar.

Siempre, me han causado una gran admiración las personas capaces de superación ante cualquier adversidad con tintes de gravedad; más aún aquellas que han sufrido, algunas  limitaciones de sus movimientos y capacidades, aunque sean temporales de alguno o algunos miembros de su cuerpo. Y comprobar  al mismo tiempo que, estas minusvalías físicas, no sean un obstáculo en el ejercicio de su vida cotidiana, en el desempeño de su trabajo que profesionalmente tienen a bien practicar. El encomiable espíritu de lucha, de superación, de tenacidad y sacrificio, que tienen para imponerse a las dificultades y salir airoso de ellas, la verdad, es que a mí, y creo que a ustedes también, les llenaran de admiración y respeto.

 Todos conocemos a alguien que, incluso, en el mejor momento de su vida, personal  y profesional, ha sufrido el zarpazo grave que te para en seco, y rompe la armonía que disfrutabas en ese momento. No obstante,  vemos  a diario como personas que sufrieron este desgarro, se desenvuelven con una peculiar destreza y capacidad de adaptación, en algunos casos mejor que muchos de nosotros, con todos los órganos vitales en buen estado: es la ejemplar pelea de estos contra las circunstancias. Vemos ahora cercano  el caso nuestro amigo y compañero Juan Carlos, de su familia tanto  mostrando su quebranto, en una lucha incesante para encontrar esa salida, con la que recobrar la ilusión, aferrándose a la esperanza, sin desmayo alguno, y, eso  viene también a demostrarnos, que la voluntad, el orgullo, la raza, en efecto mueve montañas. O dicho de otro modo: “Si no te rindes puedes”, y la mayoría de los humanos no se rinde fácilmente, sobre todo para la capacidad de supervivencia, está escrito en nuestras células, hemos de seguir confiando y luchando con  todos los sentidos, además concentrados al máximo.

 

 

                Fermín  González