Domingo, 19 de noviembre de 2017

La calle de Quintana

La Calle de Quintana siempre me ha parecido interesante, atractiva, y desaprovechada. Con la paulatina peatonalización del centro se convirtió en una especia de bisagra entre dos grandes espacios arrebatados al coche, abierta al libre paso de estos. Tras el cierre de la Calle de Azafranal, ha ganado atractivo para caminar por ella, modo abrumadoramente mayoritario de desplazarse por la ciudad y sin olvidar su importancia para quienes nos visitan, que lógicamente lo hacen caminando. La última remodelación a la que se le sometió la ha mejorada estéticamente, aunque da la sensación de haber quedado a medias. Cuando hablo de esta calle también incluyo la Plaza del Poeta Iglesias.

Todo esto ha provocado que nuestras autoridades municipales hayan cambiado la función de esta calle para el tráfico rodado, como se puede observar en las señales instaladas en el punto en el que se encuentran la Plaza del Mercado con la del Poeta Iglesia, dando cada vez mayor prioridad a los peatones. Aunque no tengo muy claro que la ciudadanía en general sea muy consciente de esto.

Primero la declararon “zona semipeatonal”, sin que haya encontrado referencia en la normativa de tráfico para esa figura, salvo publicación en bando municipal aclaratorio y que también he sido incapaz de encontrar. Recordemos que la “Ordenanza de tráfico y seguridad vial” faculta al Ayuntamiento para crear nuevas señales, pero esa no figura. No me queda claro qué se quería decir con ello. Pero hace algún tiempo se cambió por una señal que sí aparece en el Reglamento de Tráfico, la S-28, que significa lo siguiente:

S-28. Calle residencial. Indica las zonas de circulación especialmente acondicionadas que están destinadas en primer lugar a los peatones y en las que se aplican las normas especiales de circulación siguientes: la velocidad máxima de los vehículos está fijada en 20 kilómetros por hora y los conductores deben conceder prioridad a los peatones. Los vehículos no pueden estacionarse más que en los lugares designados por señales o por marcas.

Los peatones pueden utilizar toda la zona de circulación. Los juegos y los deportes están autorizados en ella. Los peatones no deben estorbar inútilmente a los conductores de vehículos.

 

A pesar de esto, los pasos de peatones continúan señalizados, aunque no parece, según el texto anterior, que sean necesarios puesto que el peatón puede usar todo el espacio de la calle. Aparte de ello, aunque tampoco tengo claro cómo le afecta la normativa de Carga y Descarga, es habitual que esta se prolongue sin reparos fuera de su horario para las zonas peatonales, a pesar de no estar señalizado como así parece exigir el texto anterior (cuando habla de estacionar). En definitiva es como una especie de tierra de nadie que el Ayuntamiento no parece muy inclinado a aclarar y explicar a la ciudadanía, como hacen otros colegas suyos.

No quiero dejar el tema sin recordar el odio patológico que siente el equipo de gobierno del Partido Popular hacia el árbol, plantados sólo en uno de los lados de la calle a pesar de contar en ambos lados con aceras de las mismas dimensiones.

Y que culmina en el “solárium” de Poeta Iglesias, hasta hace poco aparcamiento “libre” y ahora convertido en una exposición de grandes maceteros por mor de la seguridad. Podían haber sido perfectamente sustituidos por árboles y mobiliario urbano como farolas si se hubiera hecho bien en su momento, aunque todavía es posible.

Y, a la vista del gran uso del largo banco junto al Corrillo, no estaría de más que se colocaran algunos de estos, sobre todo en la Plaza del Poeta Iglesias. Claro que a lo mejor molestan a alguien, porque eso sí, las terrazas campan sin problemas.