Domingo, 17 de diciembre de 2017

Situación y derechos humanos de las mujeres refugiadas

En estos últimos años estamos viviendo una  fuerte crisis a nivel de refugio, esto significa que cada día hay personas (hombres, mujeres, niños y niñas) que tienen que abandonar su propio hogar para intentar buscar una vida mejor en otros paises.

Autora: Vanessa Gazzin, activista por los derechos humanos

     En este articulo vamos a poner la atención principalmente sobre la situación de las mujeres y niñas, las cuales huyen de sus países de origen por las mismas razones que los hombres y los niños. Según la Asamblea General de las Naciones Unidas (2016), las mujeres representan casi la mitad de los 244 millones de migrantes y la mitad de los 19,6 millones de personas refugiadas del mundo.

     Las causas principales por las cuales las personas se huyen de sus propios países las podemos encontrar en los conflictos armados, las situaciones de pobreza extrema, persecución debida a ideas políticas o religiosas, por pertenecer a una determinada etnia o raza, o por manifestar la propia identidad sexual.

    Lo que es diferente en el caso de las mujeres y niñas, son las formas y las consecuencias en que sus derechos humanos están vulnerados y violados en estas situaciones. Casos de explotación sexual, violencia de género y discriminación pasan muy a menudo tanto en los países de los que huyen, cuanto durante el tránsito hacia los lugares donde buscan refugio, y al final en los países de acogida, incluidos los europeos.

     Hay varios aspectos de la discriminación de género que hay que tener en cuenta en referencia a la tematica de mujeres y niñas refugiadas. Uno de estos es la responsabilidad de los cuidados, que se precariza en contextos de guerras y huidas cuando no hay acceso a los bienes primarios imprescindibles y, por ejemplo, las mujeres viven en continuo estado de riesgo para los embarazos no deseados en cuanto falta la atención básica a la salud sexual y reproductiva (como el no poder acceder a medios anticonceptivos).

     Otro aspecto puede ser identificado con la maternidad en movimiento, en la cual hay dos posibilidades: o hay una separación entre la madre y sus hijos/as durante el tránsito (y esto puede constituir un elemento traumático para las mujeres a lo largo de su viaje y en el país de destino) ; o, de otra parte, hay una carencia de atención básica necesaria hacía la condición de las mujeres que viajan embarazadas, las cuales denuncian la falta de comida y atención médica.

     El hecho de usar, por parte de las mafias que organizan los viajes (así como policías, empleados de oficinas de la administración, vecinos, conductores de autobús o de taxis) la sexualidad como forma de extorsión, es otro aspecto en el cual las mujeres refugiadas tienen que enfrentarse muy a menudo: hay denuncias de agresiones sexuales como forma de control, embarazos forzados para facilitar la entrada a los países,  y posteriormente las redes de explotación sexual controlan a estas mujeres a través de sus hijas e hijos con amenazas sobre ellos.

    Otros aspectos importantes que hay que tener en cuenta si se habla de discriminación de género hacía mujeres y niñas refugiadas, son, por ejemplo: la desigualdad económica y laboral; la limitación de la autonomía y aumento de la dependencia hacía las personas con “mayor autoridad”; y la discriminación política e institucional.

     Son motivos más que suficiente para pedir al gobierno español que aumente las plazas de reasentamiento, que las condiciones de acogida sean dignas, contribuir a garantizar el derecho al asilo y establecer rutas legales y seguras en Europa para salvaguardar los derechos de las personas refugiadas.

     A pesar de que algunas directivas de la Agencia de la ONU para los Refugiados, como la número 35*,  incluyen el género, en la interpretación de la Convención de los Refugiados, las experiencias de las mujeres han sido marginadas.

El Estado tiene que afrontar con realismo la cuestión de las personas refugiadas, sin olvidarse de la dignidad y de los derechos de las mujeres y niñas que siguen siendo victimas olvidadas.

 


  • *  Cuando en el marco de la tramitación de una solicitud los Estados miembros tengan que proceder a registrar al solicitante, dicho registro debe realizarlo una persona del mismo sexo. Esto se entenderá sin perjuicio del registro realizado por motivos de seguridad con arreglo al Derecho nacional.