Viernes, 15 de diciembre de 2017

¡Menos gasolina y más cortafuegos!

Sí, creo que eso es lo que se necesitamos en estos momentos para apaciguar los incendios sociales que estamos viviendo y también unas buenas jarras de infusión de cordura para los incendiarios que proliferan dentro y fuera de Cataluña.

Todos se equivocaron, todos nos equivocamos. Yo el primero, porque confieso que nunca pensé que llegaríamos a esta sinrazón. Siempre confié en que terminará por imponerse la sensatez por algunas de las partes, pero hay demasiada testosterona en el ambiente y cuando uno está caliente la razón se nubla, las pasiones se desbocan y es imposible articular acuerdos.

El Gobierno de la Nación se equivocó. Se equivoco creyendo que podría solucionar el “problema catalán” sólo dejando pasar el tiempo – una postura muy del Partido Popular - y más tarde se equivocó escurriendo el bulto de una solución política y dejando el procedimiento en manos de los jueces y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Se equivocó recurriendo a medidas legales y de fuerza en lugar de hacer política que es lo suyo.

El Gobierno catalán también se equivoco. Se equivoco aprobando leyes a su medida para hacer lo que quería hacer fuera del ordenamiento constitucional y argumentado que cumplían con la voluntad del pueblo, sin reconocer que se trata sólo de una parte del pueblo. Se equivoco el Gobierno Vasco, intentando beneficiarse de un río revuelto, queriendo nadar y guardar la ropa.

Se equivocaron los que vitoreaban a los policías al grito de ¡A por ellos!, policías que viajaban a Cataluña cumpliendo órdenes También se equivocaron los que les acorralaron e insultaron y acusaron de asesinos tachándoles de fuerzas de ocupación. Muy pronto han olvidado que se trata de las fuerzas y cuerpos de seguridad de todo el Estado, también las suyas. Unos profesionales a los que hace bien poco aclamaban y alababan mientras actuaban para frenar y desarticular a ETA o cuando les ayudaron frente los yihadistas en el atentado de las Ramblas, unos profesionales que les gustaría tener cerca cuando un hijo o un familiar desaparecen. Se equivocaron los Mossos de Escuadra cuando se lavaron las manos el día del referéndum, dejando así a sus compañeros de la Policía Nacional y la Guardia Civil solos frente a la multitud enardecida.

Se equivocaron los jóvenes que se peleaban en las calle bajo distintas banderas porque en breve tendrán que construir juntos su futuro común. También se equivocaron los alcaldes que se negaron a cumplir con sus obligaciones y los padres que utilizaron a sus hijos para evitar el cierre de colegios públicos.

Se equivocaron los medios de comunicación al utilizar esas manidas excusas de “nosotros sólo informamos” y “los ciudadanos tienen derecho a saber” cuando dieron informaciones muy tendenciosas en ambos sentidos que añadieron leña al fuego, pero también se equivocaron los que les insultaron y agredieron acusándoles de manipuladores. Se equivocó la Unión Europea no posicionándose claramente y aconsejando paños calientes para curar una herida que necesita ya muchos puntos de sutura.

Se equivocaron los que retorciendo las palabras crearon mensajes gaseosos en los que conceptos importantes como democracia, libertad, derechos y deberes adoptan significados perversos. Por eso se equivocaron los que tacharon de nazis a unos y los que tildaron a los otros de fachas porque al final los extremos se tocan. También se equivocaron los que calificaron de golpistas o mafiosos a los unos y los que señalaron como opresores y dictadores a los otros.

Nos equivocamos todos los que formamos parte de eso que llaman mayoría silenciosa precisamente por permanecer en silencio, porque el silencio está bien para hablar con los dioses pero no con los semejantes.

Todos nos equivocamos y eso no es lo más grave, somos humanos, lo verdaderamente preocupante es que nadie admite que lo hizo, que nadie propone soluciones viables en las que, como en todo acuerdo, deberá haber renuncias por ambas partes y nadie presenta espacios de dialogo en los que hablar sin rayas rojas previas.

Haciendo un pequeño balance de lo sucedido hasta la fecha, no cabe duda que los independentistas van ganando el partido frente al Gobierno del Sr. Rajoy, tanto por la puesta en escena del enfrentamiento como por los resultados. El día del ilegal referéndum ya ganaron por 1-o, la explotación, de lo que ellos vendieron como un éxito, supuso el 2-o. El día de la huelga general (política que no laboral) la ventaja fue ya de 3-o, y como sigan así en breve será una manita y después una auténtica goleada, claro que juegan en casa.

¿La replica del Gobierno? Primeros espadas profiriendo acusaciones cada vez más gruesas con palabras cada vez más hirientes, lanzando amenazas en los medios sin propuestas de ningún tipo, exactamente igual que los representantes de los grupos separatistas. Muchos echan gasolina pero muy pocos están en la tarea de construir los indispensables cortafuegos para el futuro.

Pero todos sabemos que esto acabará de la única forma posible, negociando, haciendo política que es para lo que pagamos a nuestros representantes. En esa negociación, necesariamente habrá concesiones y condiciones por una y otra parte, seguro que entre las última estará un borrón y cuenta nueva de las equivocaciones de todos, algunas de ellas delictivas, un indulto general y nadie ira a la cárcel, a nadie se le embargaran los bienes o será inhabilitado. Los que violaron las leyes sacaran pecho orgullos y los que no pudieron ni supieron frenarles dirán que ellos siempre tuvieron la mano tendida al dialogo y la negociación, que únicamente cumplían la ley, olvidando una vez más que esta y la justicia hay muchas ocasiones en las que no van de la mano.

  1. Como siempre los beneficios se privatizaran entre los partidos políticos y las perdidas se socializaran y las pagaremos entre todos. Los principales responsables de este desaguisado sonreirán, se darán la mano y se pondrán en la foto, convencidos de haber ganado y también como siempre los únicos perdedores serán los ciudadanos, los ciudadanos catalanes y los policías heridos mutuamente, pero en esta ocasión no se podrá decir eso de no era nada personal.