Domingo, 22 de octubre de 2017

Cascarrabias

Para el odio y la estupidez, para el cinismo y la necedad, no cuenten conmigo. Para la ingenuidad de pensar que hay posibilidad de ser y estar en el mundo como cada uno quiera, siempre que sea para dejarlo igual o mejor, ahí me tienen.

No soy ni catalán ni catalanista; mucho menos nacionalista; tan poco lo soy que tengo más de una nacionalidad y suelo discutir con los nacionalistas de ambas…

No soy millenial, tampoco compro eso de “los jóvenes buenos y el gobierno malo”, como antes no compré el “jóvenes malos” o el “jóvenes buenos para nada”.

Cada vez soy más cascarrabias, algo que implica individualidad, porque protesto hasta contra mí mismo, si me descuido.

Por eso, en estos tiempos, ambas orillas no sé si se me alejan o me ahogan.

Veo que allá unos se dicen oprimidos en un griterío que ofende a la inteligencia y, desde enfrente, otros agitan banderas para ver si, por fin, consiguen que empiece la pelea entre las Españas: dos, tres o las que se acumulen.

Porque el discurso de Puigdemont y los suyos es xenófobo, mentiroso y fascistoide, como el de Trump. Y, claro, Rajoy se ha aprovechado de tener la ley y la legitimidad de su lado para no usarlas bien, sino en su favor. Y los suyos, tan contentos jugando a apagar los fuegos con gasolina. Y claro, sin obviar que hay diferencias entre ambos; Rajoy debería perder unas elecciones por cómo ha manejado el tema… pero quienes han delinquido deberían terminar en la cárcel. Porque se han saltado la ley a sabiendas -creo que se llama prevaricar-; como ven, no necesito entrar en términos como golpismo y sedición.

En el mundo, por desinformación o por interés, impera la “confirmación” de que ahí sigue el franquismo; la de la manipulación informativa es una batalla perdida por no haberla dado.

En esta orilla, en otros temas y desde hace mucho, el insulto, la negación del otro, se visten de juicio y razonamiento; ante el terremoto que acaba de pasar, he escuchado críticas a la religión, no solo a los curas, en las mismas voces que hablaban del “llanto de la madre Tierra”.

He leído críticas a los medios, porque solo piensan en el rating, por transmisiones de horas, días, en las que no creo que vendieran mucha publicidad.

Cada vez son más quienes parecen querer que no haya partidos políticos… cuando lo que hacen es negar todas las expresiones que no sean la suya; hay otros que solo quieren que haya asambleas, como si la mano alzada multitudinaria fuera lo más democrático que existe. O sea, ambos defienden un partido único, el suyo, aunque no se llame partido.

Reflexionando sobre todo esto, me queda claro que no estoy del lado de quienes “poseen” la verdad absoluta, de quienes son de donde se debe ser y creen que por ser de ahí, o por ser así, son mejores que el resto; y digo son, no “se sienten”, porque eso es lo que dicen sus palabras y sus hechos; si no estás conmigo, estás contra mí, eres peor y no tienes razón… Ni derecho a tenerla.

Casco mi rabia, sí, como una nuez… Y lo hago a diario, cuando sigo llegando a trabajar a una zona que se vio muy afectada… Por cierto, en esta parte de la ciudad, en las colonias Roma y Condesa, viven y vivieron muchos que tuvieron que salir de allá cuando otros les dijeron que no podían ser ni estar. Ay, la memoria.

Camino por estas calles en la mañana nublada y pienso en esas ironías de la vida.

Tampoco me tomen por ingenuo: no creo en la bondad intrínseca del ser humano, en general, ni en los grupos que se la arrogan, los buenos por naturaleza; sin embargo, disfruto cada vez que la encuentro, así como me duele cada vez que la maldad se hace presente. Y la mentira es una forma de maldad.

No creo en castigos divinos y sí en el absurdo.

Me duele imaginar que gente con la que me cruzaba en mis paseos matutinos ya no paseará más. Me duele sentirme tan lejos, en lo físico pero, sobre todo de pensamiento, de gente a la que quiero.

Por todo ello, pongo por escrito que para el odio la estupidez, la mentira, el cinismo y la necedad, no cuenten conmigo.

Para la ingenuidad de pensar que hay posibilidad de encontrar acuerdos, de hablar, de ayudar, de ser y estar en el mundo como cada uno quiera, siempre que sea para dejarlo igual o mejor, ahí me tienen.

@ignacio_martins

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor

www.ignaciomartin.com

nachomartins (Instagram)