Sábado, 21 de julio de 2018

Teatro en La Malhablada: Unión que hace la fuerza

Un duelo interpretativo entre una actriz de experiencia, Raquel García Sevillano, y Eduardo Joaquín, que le da el contrapunto perfecto

Raquel García Sevillano y Eduardo Joaquín, actores / Foto de Carmen Borrego

Dos actores frente a frente. Un duelo interpretativo entre una actriz de experiencia y un jovencísimo actor que le da el contrapunto perfecto a la energía contenida, a la mirada feroz y callada de Raquel García Sevillano. Tiene algo de Modiglianni Raquel, la frente amplia donde se concentran una tenacidad y una determinación que no le caben en ese cuerpo de actriz entregada. Un tesón que comparte con la otra mitad de La Unión Teatro, Eduardo Joaquín, reverso perfecto del perfil poderoso de la artista salmantina.

         Edu Joaquín: Primero nos unimos nosotros dos y luego surgió Unión teatro con una visión muy clara de dónde queríamos llegar y cómo.

         Charo Alonso: ¿Y dónde queríais llegar?

         Edu Joaquín: A hacer teatro, a poder vivir del teatro.

         Ch. A.: Viniendo de la provincia en esta Salamanca ¿No es un intento muy atrevido, una vida muy inestable?

         Raquel García Sevillano: Es verdad que ser profesional del teatro es una profesión muy inestable, pero ¿Qué profesión salvo el funcionariado ahora no lo es? Siempre se oye hablar de la crisis del teatro y de la falta de trabajo que sufrimos los actores y es cierto, tal vez nos hemos dejado llevar mucho por esa facilidad de hacer nuestro trabajo gratis, sin darle valor.

         Carmen Borrego: ¡También la profesión de fotógrafa es inestable!

         Raquel G. S.: Todo el panorama laboral es inestable ahora, los actores no somos los únicos que sufrimos esto. En nuestro caso además, no se trata solo de actuar, nosotros en nuestros montajes escribimos los textos, los dirigimos, se trata de un trabajo muy amplio y muy intenso, ya tenemos tres proyectos propios además de nuestras rutas teatralizadas. Y todo en muy poco tiempo desde que fundamos Unión Teatro.

         Ch. A.: Edu, eres muy joven ¿Cómo has sabido que lo tuyo es este mundo difícil y adictivo del teatro?

         E. J.: Tengo veinte años apenas y siempre quise ser médico, salvar vidas ¡Fíjate! Y ahora, lo que me gusta del teatro es poder vivir todas las vidas que yo quiera vivir. Y en cierto modo es una forma de salvar vidas, con nuestro montaje “La última”, la gente viene después de la obra y te dice que le has hecho pensar, que le has removido algo, que le has ayudado a ver el problema, que lo han hecho suyo. Eso es una forma de influir en la gente, de salvarla en cierto modo. Me he decidido por el teatro porque del proceso me gusta todo. El antes, que es la escritura, el durante con la preparación de la obra y el después, cuando ha terminado.

         Ch. A.: Me imagino que te has iniciado en el teatro en el instituto, Edu… ¿Y tú, Raquel?

         E. J.: Sí, en el IES Ramos del Manzano de Vitigudino, de la mano de Manoli Santamaría y de Juanje. Hacen un trabajo increíble con los alumnos. Luego conocí a Raquel en un festival, yo había escrito algo, empezamos a hablar del texto y de ahí surgió Unión Teatro. Y ahí seguiremos aunque me vaya a Valladolid a estudiar teatro porque quiero aprender, seguir formándome.

         Raquel G.S.: Edu tiene el talento innato, le ofreces un personaje y te lo capta al instante. La formación teatral viene muy bien, evidentemente, pero si no lo llevas dentro no sirve para nada. Yo desde niña lo tuve clarísimo, siempre. Empecé en el colegio, en grupos de aficionados, vine a Salamanca, estudié teatro, hice teatro…

         Ch.A.: Lo que tenéis que llevar dentro es paciencia para soportar los castings, la falta de oportunidades y ese Madrid lleno de actores que esperan un golpe de suerte…

         Raquel G.S.: Por eso le digo que tiene que hacer castings desde el principio, olvidarte que hay actores muy guapos, que dan muy bien en cámara y que son pésimos. Esas cosas pasan y hay que tener la mente muy fría, ser constante, defender tus montajes, trabajar siempre…

         Ch. A: Raquel, eres una actriz y maestra de teatro de larga trayectoria, y ahora formas compañía con un actor con el que tienes una especial química en escena ¿Cómo afrontáis esta situación inusual? ¡Todo el mundo pensará que sois pareja!

         Raquel G.S.: Es verdad que funcionamos muy bien en escena, es cierto. Y no, no lo somos. Mirad, lo primero que hacemos es trabajar una idea. Como sólo somos dos tenemos que adecuarla a nuestras circunstancias y a partir de ahí escribir. Edu es más descriptivo, cuando escribió Pecado dejó los personajes muy bien resueltos, las escenas… yo tengo una perspectiva más amplia. Pecado es nuestro último montaje, un sumun de todos los tópicos…

         Edu J.: ¡Era muy difícil en una tierra taurina mostrar una historia tan exagerada y antitaurina! El hombre representa el poder y la mujer es una prostituta de las de antes… es una obra dura y nos gusta mucho remover a la gente, que les guste o no les guste, pero que la obra no les pase desapercibida.

         Ch. A.: Raquel, aprendiste teatro en Salamanca y has trabajado mucho en Madrid ¿Cómo ha sido la vuelta a Vitigudino para encargarte del grupo de teatro Vitiriteros a instancias del Ayuntamiento?

         Raquel G. S.: Una experiencia increíble y muy intensa porque además del Taller de Teatro hemos hecho muchos montajes. Cuando me llamaron del Ayuntamiento sabía que había muchas ganas y se formó el grupo con muchísima ilusión, con actores buenísimos. Hay que reivindicar el teatro de aficionados y no olvidar que, después de todo un día de trabajo, te metes dos horas a ensayar y eso también es un trabajo duro. El teatro de aficionados implica mucho sacrificios y hay que darle más mérito del que tiene.

         Ch. A.: Para que un grupo de teatro funcione se necesita una mano firme ¿La tienes?

         Raquel G.S.: Se necesita tener una formación teatral. Para hacer un grupo abierto hay que tenerla y saber adaptar la obra al número de miembros del grupo, a sus necesidades, a su talento ¡Y tener mucha psicología para trabajar con el ego de los actores! Lo tenemos y mucho, nos gusta oír lo bien que lo hacemos y no lo que no nos gusta tanto. Yo aprendí de grupos excelentes, La Cueva de Salamanca, Garufa… y ahora, además del apoyo de José Antonio Sayagués, a quien siempre consultamos todo, tenemos la ayuda de Juanje, en Monleras, un lugar privilegiado para el teatro.

         Ch. A.: Hace poco nos dijo Pablo Málaga, actor y gran maestro de teatro que en Salamanca hay buen teatro y malos gestores… ¿Qué creéis que falta en Salamanca, salas, interés de las instituciones…?

         Edu J.: Hay gente muy buena, sí, y faltan salas, falta repercusión, falta creerse que esta es una profesión…

         Raquel G.S.: Falta valorar el trabajo del actor. Cobrar una entrada aunque sea simbólica, como se hace en Monleras, dignifica el trabajo. Sí, faltan salas, aunque las que hay son excepcionales. Nosotros actuamos en Almargen y fue una experiencia increíble, miman al actor, como en Monleras. Ahora estamos en La Malhablada que se adecúa mucho al tipo de teatro que nosotros hacemos, pero es cierto, y ahí están Josextu, Miguel Martín, Málaga, tantos buenos actores, tantos, que demuestran que se hace muy buen teatro en Salamanca.

         Ch. A.: Muy vinculados con la tierra estáis ahora mismo trabajando un texto teatral sobre Inés Luna ¿Cómo enfocáis el proyecto?

         Raquel G. S.: Queremos verla tal y como era, con todas sus luces y sus sombras. Mi abuelo la conoció, trabajó para ella y mucha gente de la zona de Vitigudino recuerda sus llegadas al pueblo como si fuera un día de fiesta ¡Era tan diferente, tan especial! Queremos verla así, centrarla en la tierra, en su verdadera historia… pero ¿Qué te voy a decir a ti?

         Ch. A.: En La Unión escribís vuestros propios textos, eso os hace muy especiales.

         Raquel G. S.: En este trabajo tienes que saber hacerlo todo, escribir el texto, las adaptaciones, trabajar el personaje, actuar, colocar luces… todo. Vamos, vamos a La Malhablada que ya vamos a empezar a representar Cita a ciegas…

         En La Malhablada comprobamos que Raquel y Edu lo mismo arreglan un foco que montan un decorado. Mientras, en la terraza de la antigua casa de 1908 convertida en centro teatral, Gloria, una de los puntales del proyecto que ya cuenta con 3 años de vida, despliega una sonrisa generosa.

         Ch. A.: Es la primera y la única sala donde se hace microteatro en Salamanca ¿Estáis contentas con el resultado?

         Gloria: Se hacía en Madrid y en otras ciudades de España, pero en Salamanca no se conocía, es verdad. Es un formato muy sentido, estar tan cerca de los actores, romper la cuarta pared… es un tipo de teatro muy especial, puede gustar o no, pero siempre sorprende, no deja indiferente a nadie. Después, el espectador siente que ha vivido una experiencia especial.

         Ch. A.: No lo dudo, y hay que ser muy buen actor para mantener esa cercanía con el público, se ve cada gesto, se siente cada movimiento ¿Cómo programáis en La Malhablada?

         Gloria: Nos mandan muchos textos y pasan por un primer filtro, también hacemos un rastreo buscando compañías y proyectos novedosos. Además, aquí se hacen recitales de poesía, conciertos, cursos, clases, tenemos exposiciones. Y la terraza es un activo con estas vistas.

         Ch. A.: Y esta casa, con su personalidad, su estructura…

         Gloria: Cierto. Esta casa es el contenedor de todas las emociones.

         Edu, convertido en el camarero joven y conquistador de “El Pupu´s bar” donde se desarrolla Cita a ciegas, nos llama para mostrarnos el montaje, aparentemente sencillo, de la obra. Un decorado donde interpretar ese duelo lleno de tensión que mantiene con el personaje de Raquel García Serrano. Ambos son un duetto sorprendente, lleno de fuerza. Ella contiene la energía de él, él desborda la sensibilidad de ella. Dos actores en una danza tan próxima que parecen convertirse en uno solo. De la unión nace la fuerza, y la fuerza atraviesa la inexistente cuarta pared del microteatro. Es un perturbador proyecto lleno de sugerencia…

         Carmen Borrego: Edu ¿Manda mucho Raquel?

         Edu J.: No, no mucho… eso sí… cuando te mira… uff cuando te mira…

Charo Alonso / Fotografías: Carmen Borrego.