Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Fundido a negro

 

Yo hoy iba a hablar otra vez de Juana Rivas, pero por lo visto ya lo ha hecho solita en una de esas teles especializadas en amarillismo y ha dejado claro que es una víctima. Primero, víctima del impresentable de su ex, que por cierto, está cubriéndose de gloria con sus últimas actuaciones; después, víctima de la opinión pública con eso de las “denuncias falsas” y de no entender la psicología de una mujer maltratada que vuelve con su maltratador a pesar de los pesares, y por último, víctima de una Justicia injusta, que no se para a valorar las circunstancias de cada caso, sino que aplica a rajatabla una ley, bueno, a rajatabla según qué y según como. Para estos niños ya vamos tarde, ya están en manos de un maltratador, que no creo que se atreva a ponerles la mano encima, pero que no puede estar tratándoles bien cuando lo primero que hace es separarlos de su madre. Lo demás que les haga, probablemente no lo sabremos nunca.

 

Ayer por la tarde pensé hablar sobre “el procés”, que cuidado que ahí hay tema, lo mires por donde lo mires y estés del lado que estés. Es que hay gente que incluso habla de “golpe de Estado”, válgame dios, qué barbaridades se pueden llegar a oír. Que no digo yo, que las formas hayan sido las más adecuadas, pero de ahí a golpe de Estado… Aquí también vamos tarde. Con lo fácil que hubiera sido haber pactado antaño un referéndum con todas las garantías necesarias. Estoy segura de que habría salido que NO a la independencia y fin del problema. Y si sale que sí, ya nos ponemos a hablar de lo demás, de si tiene que votar el resto de los españoles, de las condiciones de un lado y del otro… pero ahora ya están los ánimos demasiado alterados en ambas partes, este procés tiene mal pronóstico, veremos en qué acaba.

 

Entre medias, pillé un libro de texto de la asignatura de Ética ¿? en el que se define al feminismo como el mismísimo demonio, vamos, que por lo visto tenemos todas cuernos, rabo y tridente, así que ahora entiendo yo que haya crecido tanto el machismo entre la juventud. Nos pasamos la vida diciendo que la solución de todo está en la educación, pero luego te encuentras con que la educación se dedica a fomentar el odio. ¡Y precisamente en la asignatura de ética!!!!! Aquí ya vamos tarde también, el discurso del odio está calando profundamente, y, unido al mensaje omnipresente de individualismo y materialismo, está haciendo de nuestra juventud caldo de cultivo de todo tipo de radicalismos. Este proceso, también tiene mal pronóstico.

 

A lo mejor soy yo, a lo mejor es que el final del verano y la consiguiente vuelta a la estresante rutina me están jugando una mala pasada, pero yo hoy lo veo todo muy negro.