Jueves, 21 de septiembre de 2017

La Izquierda ¿a las puertas de La Moncloa? (2)

El malestar y cabreo de la Oposición ha sido notorio por esta deliberada falta de respeto de Rajoy a los parlamentarios eb su comparecencia por el caso Gúrtel. Le han llamado desde incompetente, cobarde, hasta mentiroso, pero Rajoy se mantuvo impertérrito. Con esta comparecencia, el PP perdió su estrecha ventaja de apoyos a la estabilidad presupuestaria, y se enfrenta al azar de una minoría legislativa.

                     

Parece que nunca ocurre nada en el Gobierno de Mariano Rajoy pero ahí está la noticia. El presidente pepero vuelve a estar en el punto de mira por el caso de corrupción de la Gürtel un mes después de declarar como testigo en la Audiencia Nacional.

Mariano Rajoy tuvo que dar la cara en el pleno extraordinario del Congreso. El PSOE le acusa de querer "vivir en un régimen dictatorial  en el que no hubiera ningún tipo de control parlamentario y judicial para poder seguir haciendo lo que le de la gana. Y en la Diputación Permanente del Congreso, el líder podemita P. Iglesias añade: “Sabemos que el PP construyó una trama de corrupción y financiación ilegal en España”.

  Pero Rajoy se ha burlado de la Oposición en su declaración sobre la Gürtel ante el Parlamento y no ha dicho ni pío sobre la corrupción del PP ni sobre su responsabilidad en la financiación ilegal de su partido. Se ha hecho el longuis y se ha chungueado de todos los diputados pronunciando un mitin sobre otros temas que él cree más importantes y urgentes, pero que nadie le había pedido, tales como la unidad de España, Cataluña y su referéndum, el atentado terrorista yihadista en Barcelona, y la anómala recuperación de la economía española. Estas cuestiones no figuraban en el orden del día, pero él, dale que dale,  disertaba sobre lo suyo y no del caso Gürtel ni de Bárcenas. Y les retó a que si quieren echarle del Gobierno que presenten otra moción de censura a sabiendas que no lo van hacer ahora por no tener mayoría parlamentaria. Este descarado desafío lo pronunció de forma arrogante, guasón en plan rajoniano, con su sonrisa bobalicona, y muecas de no enterarse de nada, tomándoles el pelo.           

El malestar y cabreo de la Oposición ha sido notorio por esta deliberada falta de respeto de Rajoy a los parlamentarios. Le han llamado desde incompetente, cobarde, hasta mentiroso, pero Rajoy se mantuvo impertérrito. Con esta comparecencia, el PP perdió su estrecha ventaja de apoyos a la estabilidad presupuestaria, y se enfrenta al azar de una minoría legislativa.

Entonces, ¿esto significa que ya hay mayoría suficiente para arrojar al PP y a Rajoy del Gobierno? Según J.L. Ábalos y Oscar Puente, los dos pesos pesados del PSOE renovado, existe suficiente número de votos progresistas en el Parlamento para que se explore una "hipótesis de futuro cercano" de un gobierno nacional del PSOE con Podemos y sus confluencias.

Por ahora, la pretensión de la plataforma o partido Actúa (de Llamazares y del exjuez Garzón) de que Unidos Podemos más confluencias y el PSOE se entiendan para lograr un acuerdo de mayorías progresistas va cogiendo forma. Entendiendo por progresistas desde la Izquierda más socialdemócrata, hasta la más radical conjuntamente con los nacionalismos más liberales y no autoritarios de centro derecha. Todos aquellos que están hartos de la corrupción del PP y su obsesión de negarlo y ocultarlo todo. Todos, excepto la abstención de C´s de Albert Rivera; pero han dejado solo al PP para que no le señalen como monaguillo de los populares.

 Según el último CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), de julio, parece que la alternativa progresista y de izquierdas va abriéndose camino entre los deseos –intención de voto– de la mayoría de los electores españoles. Y los datos apuntan así porque se percibe que el PP y Rajoy están dando síntomas de desgaste; ven al PSOE de PéSanchez remontando, y a Unidos Podemos que se mantiene con las mareas y confluencias. Y es que ya la suma de la Izquierda estatal superan el 45%. Y el PP con sus acólitos de Ciudadanos no llega al 43%.

 El PP sigue cacareando su crecimiento y recuperación económica, pero la oposición entera le recrimina tanta hipocresía y soberbia. Le señalan que más del 40% de los españoles no perciben ese crecimiento ni se traduce en salarios y empleos dignos. La tan alabada estabilidad económica del PP es solo para el Ibex 35, para grandes empresas exportadoras y para ciudadanos de clase social alta y muy rica. El Gobierno, y algunos medios de comunicación, pecan de demasiado triunfalismo al afirmar que ya hemos superado la recesión. Sí, pero a cuenta de ser uno de los países de la OCDE con más índices de desigualdad social y de pobreza en la infancia.

La falta o poca confianza en el Gobierno de Rajoy, a pesar de su mejoría económica, llega ya al 80% de los  ciudadanos. Y este tema de mayoría progresista no solo contribuiría a acabar con la trama pepera de la corrupción sino que puede evitar el choque de trenes entre la Generalitat catalana y el Estado. Y es que el Gobierno del PP es un productivo “hacedor” de independentistas, más que las ideas y acciones de la CUP.

                                  

¿Significa esto que la Izquierda española está ya a las puertas de La Moncloa, sin esperar dos años más para las elecciones?

¿Se habrán dado cuenta, por fin, Unidos Podemos (con sus confluencias) y el PSOE, que deben pactar unas políticas sociales transformadoras, beneficiosas para todos, para gobernar España, para cambiarla más y a mejor, y no quedarse años y años en una oposición relajante pero insignificante y deprimente?