Domingo, 24 de septiembre de 2017

Nosotros

El camino se ha fraccionado

para ambos.

Estruendosos misterios,

 se ocultan en cada rincón de casa.

Al mismo tiempo que hemos perdido

la necesidad de hablar,

ecos de extrañas voces gritan,

cansinos recuerdos.

Cada día  dentellea,  

roe el pecho,

el sabor dulce del engaño,

que cobardemente embarras,

tras velos de falsa sonrisa.

Nada aprecias

en la anuencia de mí callada mudez.

En esta esquizofrenia, confusa y fría, aprenderé a  olvidarte,

cruzando sola el estrellado desierto,

oculta tras la palabra, está la gota de néctar que sepa saciarme

 

Isaura Díaz de Figueiredo