Domingo, 22 de octubre de 2017

Uno de cada cuatro acuerdos salariales no se cumple

Hasta julio el alza media pactada por convenio era del 1,1% frente al 1,8% que pedían UGT y CC OO a la patronal, con una pérdida de poder adquisitivo del 27%

Trabajadores en una oficina

La realidad de las empresas parece convertir en papel mojado cualquier expectativa de acuerdo marco sobre aspectos salariales, e incluso lo firmado por ellas termina incumpliéndose en más de una cuarta parte de los casos. Así lo reflejan las últimas cifras publicadas este miércoles por el Ministerio de Empleo respecto a la negociación colectiva.

Esos datos apuntan a un crecimiento apreciable del número de convenios firmados en lo que va de año, 2.604 nuevos hasta julio, lo que supone un 11,7% más que en el mismo período de 2016. El problema es que también ha descendido en proporción similar la cantidad de trabajadores afectados, ahora de 5,09 millones, un 11,5% menos. La explicación que apuntan desde el ámbito empresarial tiene varias vertientes, destacando una reducción del tamaño de las sociedades, lo que aumenta de por sí el volumen de acuerdos.

En materia de retribuciones, lo pactado por las compañías y sus empleados en los siete primeros meses del ejercicio fue, como promedio, un incremento del 1,10% (una décima menos que el dato conocido hasta junio). Fue un nivel que no se alcanzaba desde mediados de 2012, que terminó con un alza del 1,17%. El año pasado el aumento medio fue del 0,76% frente al 0,45% de 2015, el 0,37% de 2014 y el 0,54% de 2013.

Aunque la recuperación salarial es obvia, no lo es menos su moderación, sobre todo si lo comparamos con otros parámetros. Por ejemplo, los sindicatos habían pedido en la mesa de negociación una subida mínima del 1,8% y máxima del 3% para alcanzar un acuerdo global sobre sueldos. La patronal, por su parte, llegó a ofrecer un suelo del 1,2% a finales de julio –un 6,6% superior al que luego han suscrito las empresas sobre el papel–, con un tope del 2,5%.

Aquellas conversaciones quedaron estancadas a las puertas del verano y ambas partes, tras cruzarse reproches mutuos, dieron prácticamente por muerto el posible pacto retributivo. La CEOE llegó incluso a sugerir que este tema desapareciera de la negociación colectiva. «Que el próximo acuerdo no tenga una referencia salarial a lo mejor puede ser ese mecanismo de modernización que estamos esperando», apuntaba el pasado 25 de julio su secretario de Relaciones Laborales, Jordi Viña.

Pactos incumplidos

En los últimos años se ha venido incumpliendo de forma casi sistemática lo pactado en ese sentido, por mayor o menos margen. Así, en el caso de 2016 se había acordado un incremento máximo del 1,5% pero la media registrada en los convenios de empresas apenas fue la mitad. Incluso una vez aplicadas las cláusulas de revisión salarial respecto a la subida de la inflación no pasó del 1,16%, cuatro décimas por debajo de aquel.

Precisamente la comparación con la evolución del índice de precios de consumo (IPC) también resulta negativa para los trabajadores con arreglo a los datos del Ministerio de Empleo. Y es que mientras en julio la inflación registró un incremento interanual del 1,5% (según el avance provisional), los sueldos aprobados por las empresas mejoraron cuatro décimas menos. Hablamos, por tanto, de una pérdida aparente de poder adquisitivo del 26,6% en relación al encarecimiento que a la vez ha registrado la cesta de la compra.

Esta circunstancia ya venía siendo observada por los sindicatos desde otoño. De hecho, en octubre se igualó el aumento de precios con la mejora salarial, y desde diciembre empezó a quedar por debajo del IPC. Por ello mantuvieron hasta el final su demanda para incluir una cláusula de revisión ligada a la inflación en un posible pacto salarial, opción rechazada de plano por la patronal.

Al final, la subida real registrada en los convenios colectivos hasta julio ha sido un 38,8% inferior al mínimo demandado por UGT y CCOO (en los acuerdos sectoriales, no obstante, el alza llegó al 1,34%). Pese a eso, no ha descendido el ritmo de inaplicaciones, esto es, los casos en los que las empresas resuelven dejar sin efecto temporalmente lo firmado, tal y como permite la polémica reforma laboral de 2012.

Así ocurrió en el 26% de los convenios firmados, con 689 inaplicaciones, si bien la mayoría terminaron reconduciéndose con acuerdos. En nueve de cada diez casos (91%) fueron descuelgues salariales y en el 87%, además, se trató de empresas pequeñas (de hasta 49 empleados).