Lunes, 23 de octubre de 2017

De vacaciones y Fiestas

La Salamanca, vacía, copada por los turistas. Y preparándose para las fiestas

Si descartamos las manifestaciones escénico-musicales de la serie Plazas y Patios, ligeritas como corresponde al tiempo de verano, no hay otro tipo de presencias culturales en esta querida Salamanca de nuestros amores. Y es que esa es precisamente la muestra de que estamos en vacaciones de verano, y todo el mundo, de un modo o de otro, se toma un merecido tiempo de descanso.

En el mes de agosto, la ciudad de Salamanca está claramente vacía de las gentes que suelen habitarla de ordinario. Los trabajos que han de realizarse porque no se puede menos, están reducidos al mínimo. Las gentes que pasean nuestra ciudad son parejas o grupos de jóvenes que, por otro lado, frecuentemente hablan en inglés, francés o italiano, alguno también en alemán y, desde luego, en portugués.

Otro grupo de personas que deambulan en este tiempo entre nosotros son familias jóvenes con un niño, una pareja en coche doble, realidad hoy cada vez más frecuente, o incluso varios niños, que se mueven con alegría, despreocupación y apariencia de felicidad, quizá con un helado entre las manos. Parecen ser gentes que quizá han nacido aquí y han tenido que marcharse fuera, volviendo ahora a recordar y revivir sus tiempos jóvenes en su ciudad o sus propios pueblos en nuestra provincia. Son gente que vive fuera habitualmente y viene a pasar unos días con sus mayores en la tierra que los vio nacer.

El resto de paseantes que deambulan por Salamanca son turistas de otros lugares de nuestro país, pero también abundan los procedentes del extranjero. Se les oye hablar en inglés, en francés, en italiano, en portugués, y quizá alguno en alemán o en holandés. Además del lenguaje que utilizan, se nota su presencia por la abundancia de coches que se observan en estos días aparcados en nuestras calles y plazas, con matrículas italianas, francesas, alemanas, holandesas y, desde luego, portuguesas. Salamanca aparece tomada por parejas o grupos de personas variopintas procedentes de diversos países, sobre todo europeos. Algún japonés, coreano o chino aparece de vez en cuando.

Salamanca se encuentra abandonada por sus propios habitantes habituales e inundada de personas extranjeras, o al menos de otras partes de España, que copan y admiran nuestras calles y nuestros preciosos monumentos.

Por otro lado, la vida no queda totalmente suspendida en nuestra ciudad y, aparte de entregarse sus individuos al gozo del deporte, del baño y de las fiestas: las Nieves, el Salvador, San Lorenzo, Santa Clara y la Virgen de agosto, entre otras, se nos anuncian ya los programas de fiestas grandes de nuestra ciudad en torno a la Virgen de la Vega. Y hasta luce ya en lo alto de nuestro ayuntamiento la bandera que acompaña a la veleta y que recibe el nombre de la Mariseca, y que es precisamente la manifestación de la proximidad o de la presencia real de hecho de nuestras ferias, sobre todo por lo que hace referencia a la celebración de las pocas corridas de toros que ya tienen lugar en nuestras fiestas de otoño.

Llegaremos, pues, a las celebraciones de nuestras fiestas, bien descansados y con ganas de aprovecharlas al máximo, como corresponde. Luego ya dará comienzo el curso lectivo de los más pequeños, de los bachilleres y de los universitarios. Se trata de comenzar suavemente los trabajos propios de nuestros colegios o universidades.

Salamanca: descansa y celebra con el máximo gozo posible las manifestaciones alegres de nuestras fiestas. La Virgen de la Vega, como buena madre, nos las brinda.

Y yo también, al terminar de escribir este leve artículo, me voy a seguir gozando del descanso vacacional.