Lunes, 23 de octubre de 2017

A propósito de Venezuela

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Venezuela es uno de los países latinoamericanos que históricamente ha mantenido estrechos lazos comerciales y culturales con España. De ahí que los graves sucesos políticos que están aconteciendo en aquél país se vivan en el nuestro con especial intensidad. El régimen chavista de Maduro ha recortado ostensiblemente los derechos civiles y políticos de los ciudadanos convirtiéndolo en una auténtica dictadura que persigue, tortura y encarcela a quienes piensan de otra manera a la oficial gubernamental, desde donde se buscan los resortes legales para perpetuarse en el poder con prácticas abominables impropias de cualquier Estado de Derecho, libre y democrático.

Es urgente, por tanto, que la comunidad internacional ejerza la presión diplomática adecuada para que el régimen de Maduro abandone esa espiral diabólica, se imponga el sentido común y la sensatez y entregue el poder al pueblo para que democráticamente decida su futuro respetando los ideales de libertad, igualdad, justicia y pluralismo que todo sistema democrático debe poseer, además de ejercitar las sanciones pertinentes a los actuales mandatarios. Es, en consecuencia, un imperativo categórico que no admite discusión.

Dicho esto, también es necesario afirmar que, por intereses políticos determinados en España (a la derecha política le interesa hacer de los problemas de Venezuela campaña política permanente), Venezuela es un recurso rentable para ciertos tertulianos con el fin de defender al gobierno del PP y atacar, sin piedad, a ciertos sectores de la izquierda española (Podemos, fundamentalmente) que han simpatizado con el régimen chavista; aunque esta derecha, -como en otros asuntos-, padece una grave amnesia generalizada, porque no les interesa recordar que Aznar (siendo presidente del gobierno) y su esposa, Ana Botella, visitaron oficialmente Venezuela en 1999 y allí , además de los abrazos oportunos con Chavez, se calificaban ambos mandatarios como “grandes amigos”; algo que también ocurrió 3 años después, en mayo de 2002, pero en esta ocasión la visita oficial la realizó Chavez a España.

Esta desmemoria es aún mayor, porque hace tan sólo 5 años, en 2012, y ya gobernando Rajoy, el ministro de Asuntos Exteriores, Pedro Morenés, también calificó al régimen de Chavez (vivía aún) cómo gobierno amigo y país al que vendían gran cantidad de armas; y lo manifestó, además, en sede parlamentaria. Paradojas del destino, armas, que probablemente esté utilizando actualmente la dictadura Bolivariana  contra sus enemigos políticos.

No estaría mal que también en los medios de comunicación españoles se hablara de los problemas económicos que padecen millones de ciudadanos de otros países latinoamericanos, además de la gravísima inseguridad ciudadana y de los altos índices de impunidad y de corrupción administrativa y judicial. Países como Guatemala (a pesar de no ser un país pobre), cuentan con un porcentaje de desnutrición infantil del 55 %, Honduras, del 30 y el Salvador, del 20 %. Los índices de pobreza son del 60 % de la población en Guatemala y Honduras y del 25 % en El Salvador. Ocupan, desde luego, los primeros puestos de los países del mundo en estas materias, como también ostentan los primeros lugares en violencia e inseguridad, protagonizada fundamentalmente por las maras (la “Dieciocho” y la “Salvatrucha”, pandilleros que emplean extrema violencia y agresividad y que se financian con el dinero de las extorsiones y del narcotráfico).  Son países que tienen una tasa de homicidios elevadísima: 103 homicidios por cada 100.000 habitantes y año en El Salvador, 59 en Honduras y 28, en Guatemala, por ejemplo, todas ellas referidas al año 2016. En esas durísimas estadísticas también se encuentra Venezuela, con una escandalosa tasa de 91,8 homicidios. Y, desde luego, si la estadística la medimos por ciudades, nos encontramos con porcentajes escalofriantes de 171,2 homicidios en San Pedro Sula (Honduras, la ciudad más violenta del mundo), 116 en Caracas (Venezuela) ó 104 en Acapulco (Méjico). Estas cifras puede que no digan mucho, aunque si las comparamos con las de otros países, podrán entenderse: España tiene una tasa de homicidios de 0,63 por cada cien mil habitantes y año, en 2016 (de las más bajas del mundo); Austria, 0,47;  Alemania, 0,9; Islandia, 0,3; Francia, 1,2; Italia, 0,8; Dinamarca, 1; Japón, 0,3; Nueva Zelanda, 0,9; Australia, 1 ó Noruega, 0,6. En el continente americano las tasas más bajas están en USA, con 4,7 ó en Chile, con 3,1 (estos porcentajes, aunque bajos, son mucho más elevados que los de los países de la UE).

Pero de estos gravísimos problemas de desigualdad económica, de pobreza y de inseguridad ciudadana en estos países latinos (también próximos por historia, cultura y tradición con España), se habla muy poco o nada en nuestro país, probablemente, porque no es rentable políticamente hablar de ello. ¡Qué pena!