Lunes, 23 de octubre de 2017

¿Dónde y cómo se celebró el Centenario de Gloria Fuertes?

El pasado 28 de julio se cumplieron cien años del nacimiento de Gloria Fuertes. Aunque no haya actos institucionales, somos mucha gente la que la recordamos y la recordaremos siempre

      

Nací para poeta o para muerto...

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.

 

Escogiste lo difícil, amiga: mujer en un mundo de hombres; literata sin títulos universitarios; niña eterna para los niños de alma… y sobre todo, escogiste decir lo que pensabas, cuando lo pensabas y como lo pensabas:

 

LO QUE ME SUCEDE

Lo que se me ocurre

lo dejo tal cual.

No veo  placer en corregir.

 

Me alegra ser algo más

que una escritora para escritores.

 

Escogiste lo difícil: vivir sola en la sala, y a veces, esa soledad elegida te salió rana, pero aprendiste (y nos enseñaste) a conjurarla invitando a la luna, y así, junto con tu sombra, ya erais tres, y si no había luna y la realidad se volvía gris, tú aprendiste (y nos enseñaste) a ponerla verde.

Escogiste lo difícil, ser una Mujer de verso en pecho, y aún hoy, cuando cumples 100 años, muchos hombres eruditos siguen sin entenderte y sin querer reconocerte

 

Aunque no nos muriéramos al morirnos

Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.

 

Tú no morirás nunca, amiga Gloria, porque los que amaste siguen mirándote, y los que te amamos seguiremos dando voz a tus palabras, y los chavales de las chabolas seguirán aprendiendo a leer leyéndote para que todas las campanas del mundo sigan tocando a Gloria.

 

Hasta siempre, amiga, yo seguiré entrando muchas noches, y algunos días, en la “Gloria”, sin necesidad de morirme