Lunes, 23 de octubre de 2017

Refranes y sentencias medievales (II)

Los refranes y sentencias más antiguos se remontan al Marqués de Santillana en su obra “Refranes que dicen las viejas tras el fuego”. Más tarde será Blasco de Garay, Hernán Núñez y otros los que en el siglo XVI, motivados por la corriente humanista que traspasa todo el siglo, buscan exponer la manera particular del habla castellana con expresiones populares apareciendo en obras literarias tan destacadas como “La Celestina”.

“Al que de miedo se muere, de cagajones deberían hacerle la sepultura. Quien amaga y no da, miedo ha. Detrás de la Cruz está el Diablo. Nunca faltaron rogadores para putos y malhechores. El río no crece con agua limpia. Can con rabia a su dueño muerde. El puerco que sale sarnoso revuelve la pocilga. En cada generación, una puta y un cabrón (para un linaje concreto). Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores. El pago al uso de Aragón; a buen servicio, mal galardón. A más moros, más ganancia. Cuando los perros de Zorita no tienen a quien morder, se muerden unos a otros. Costumbres de mal maestro sacan hijos siniestros. Entre hermanos, dos testigos y un notario. En tiempo de higos no hay amigos. Hay que desplumarlas antes de escaldarlas. A carne de lobo, dientes de perro. El príncipe es como la compañía del ahorcado, que si te aventuras con él, te deja colgado. Dos gorriones no pueden estar en la misma espiga. Para trato, los peores, los pretendidos señores. De rabo de puerco nunca buen virote (virote o pasador son los proyectiles que arrojan las ballestas). Una en el papo y otra en el saco. No hay peor sordo que el que no quiere oír. Al cruel, serlo con él. Al que quiera saber, poquito y al revés. Quién más tiene, más quiere. No quiero, no quiero, pero echádmelo en el sombrero. Orgullo del pobre: “Vanidad y pobreza en una pieza”. Las malas vecindades hacen perder heredades. La envidia al ruin como al hierro el orín. El ruin cuanto más le ruegan, más se ensancha. La avaricia rompe el saco. Antes quebrar que doblar. A gran salto, gran quebranto.”