Lunes, 23 de octubre de 2017

Cien años de la Revolución Rusa. El Nacimiento de una nueva Era (II)

El proceso revolucionario en el Imperio ruso tuvo tres fases, Febrero (8 de marzo de 1917, según el calendario occidental), el zar Nicolas II es derrocado tras una revuelta de los soldados y los obreros de la capital San Petersburgo y se produce un vacío de poder ya que el sucesor de Nicolás, el gran Duque Miguel se negó a asumir el trono. La segunda fase va desde finales de Febrero de 1917 hasta Agosto de ese mismo año con un Gobierno de Liberales dirigido por el partido Constitucional democrático(Kadete) integrado por abogados, profesores e intelectuales que deseaban un régimen pluralista de tipo occidental. Sin embargo, el Gobierno se enfrentaba al creciente poder de los soviets de soldados y obreros controlados por los populistas, anarquistas y bolcheviques y al mismo tiempo a los partidarios del zarismo. 
Existía de hecho un Gobierno Dual que estallará con el golpe a favor del zarismo del general Kornilov. El Jefe de Gobierno solicitó el apoyo de los bolcheviques para acabar con el golpe reaccionario y es el inicio de la tercera fase del proceso: la Revolución de octubre de 1917 (7 de Noviembre en el calendario occidental).
El cambio del régimen zarista en Febrero de 1917 se había producido por las protestas de la capital, mientras que el resto del Imperio apenas conocía lo que había ocurrido en San Petersburgo. El nuevo Gobierno estaba integrado por un heterogéneo Gobierno presidido por un aristócrata e integrado por liberales y conservadores y por otro lado se hallaba el Soviet de la capital compuesto por los mencheviques, el ala minoritaria del Partido Socialdemócrata ruso, los bolcheviques y los populistas social-revolucionarios, es decir, la mayoría de la izquierda obrera y la oposición al zarismo. 
Mientras los Soviets de obreros y soldados se extienden por toda Rusia, las peticiones al Gobierno provisional sobre una Asamblea Constituyente, la entrega de la tierra a los campesinos, la cogestión de las empresas y el fin de la Guerra le crean una difícil situación  hasta el punto de una recomposición interna con la entrada de Kerenski, el nuevo líder del partido liberal Kadete y anteriormente miembro de los populistas social-revolucionarios. 
La batalla del Gobierno Liberal contra los soviets y su ala más radical, los bolcheviques estaba servida, el motivo: el abandono de Rusia de la guerra con Alemania. La batalla del mes de Julio de 1917 entre el Gobierno de Kerenski y los bolcheviques se saldó con el triunfo del Gobierno que acusó a los bolcheviques de traidores a Rusia y persiguió a sus líderes Lenin, Trotski y Kamenev prometiendo la celebración de una Asamblea Constituyente. Al mismo tiempo, los empresarios movilizados consiguen el control efectivo de las empresas y financian al Gobierno, mientras en el exterior, Francia y Gran Bretaña apoyan al nuevo Gobierno ruso. 
El Golpe del Gobierno Liberal parecía orientarse a la instauración de una democracia parlamentaria en el Imperio ruso al estilo occidental, sin embargo, las fuerzas zaristas (aristócratas, industriales, propietarios agrarios, militares) no estaban dispuestas  a permitir la acción del Gobierno provisional de Kerenski e iniciaron un golpe militar contra la capital dirigido por el general Kornilov. El golpe fracasó gracias a los soviets de los ferroviarios y telegrafistas que paralizaron el transporte lo cual rehabilitó a los bolcheviques y debilitó al Gobierno de Kerenski.
Se inicia así la última etapa del proceso revolucionario que culminó el 25 de octubre de 1917(7 de Noviembre de 1917 según el calendario occidental) con un golpe de estado llevado a cabo por los soviets de la capital comandados por Trotski y días después ocuparon Moscú. 
La revolución había nacido en los grandes centros industriales de Rusia pero para poder mantenerla los bolcheviques necesitaban también el control de las provincias. 
Las bases de la revolución fueron el partido bolchevique en crecimiento constante por todo el país, mejor organizado que los mencheviques y los social-revolucionarios, los soviets y comités de fábrica y la Guardia roja creada por Trotski, sin olvidar las primeras iniciativas de Lenin, paz inmediata, la tierra nacionalizada para los campesinos y el derecho de Autodeterminacion de los pueblos proclamado en Noviembre de 1917.
La creación del nuevo Estado bolchevique va a ser relativamente rápida, cohabitando por un tiempo el Gobierno de Comisarios del pueblo, bolchevique, con la formación de la Asamblea Constituyente con mayoría de los populistas social-revolucionarios de derechas hasta su disolución el 8 de enero de 1918 por orden de Lenin. La Asamblea será sustituida por el Congreso de Soviets que asumió los poderes constituyentes y creará el nuevo parlamento (Soviet Supremo de dos Cámaras) y el Gobierno (Presidum de Comisarios del pueblo). 
Nace el primer Estado Socialista del mundo cuya influencia en la vida política, social y cultural de Europa va a ser considerable, el mundo obrero y la izquierda en general se dividirá dramáticamente entre los partidos y sindicatos socialistas moderados y los nuevos partidos comunistas más radicales y será el comienzo de la polarización del mundo entre la nueva Unión Soviética por un lado y Estados Unidos y Europa por otro. Esta polarización solo terminó  en 1989 cuando la caída del muro de Berlín presagió el fin de la Unión Soviética y su modelo de socialismo real.