Viernes, 28 de julio de 2017

Nuevo roce con Montoro por cuenta del déficit para 2018

Conocidas son las tormentosas relaciones mantenidas entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el gobierno de Juan Vicente Herrera, que a lo largo de los pasados años han andando continuamente a la greña por cuenta de todo lo relacionado con la financiación, sin olvidar el conflicto mantenido en torno a la polémica Ley que reformó la Administración Local.

A la espera de que se aborde la reforma del nuevo modelo de financiación autonómica, parecía que Montoro y la Junta se habían dado una tregua, pero ha bastado que el ministro haya modificado al alza en una décima el límite de déficit de las comunidades autónomas para que la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, haya salido calificando dicha modificación como “un desprecio hacia Castilla y León”. Y eso que dicha décima permitirá a la Junta incrementar el gasto en 2018 aproximadamente en unos 55 millones de euros.

A la consejera Del Olmo no le ha gustado el papel que les ha hecho jugar Montoro a las comunidades del PP, que la pasada semana aceptaron sin rechistar el límite del 0,3 por ciento de déficit para 2018, algo que suscitó el rechazó frontal de las comunidades gobernadas por el PSOE. Este rechazo socialista es el que ha movido a Montoro a dar marcha atrás, volviendo a convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera para elevar del 0,3 al 0,4 el límite de déficit, un cambio que tampoco se ha molestado en consultar con los consejeros del PP, dando por supuesto que lo darían por bueno.

“Es un desprecio que podía haberse ahorrado si la semana pasada hubiera venido con esa propuesta”, ha dicho la consejera, quien de todas formas no se declara sorprendida ante los cambios de criterio del ministro de Hacienda. Lo más grande del caso es que, a tenor de lo que adelantaron ayer, las comunidades gobernadas por el PSOE van a seguir manteniendo su voto contrario sobre la distribución del déficit.

A la Junta no le parece serio que de una semana para otra se juegue con lo que califica de “migajas” de déficit -que a la postre se traduce en más endeudamiento- y lo que exige es que se aborde de una vez la reforma del nuevo modelo para poder contar con una financiación autonómica estable y suficiente. Pero no parece que Montoro tenga mucha prisa en ponerse a esa faena.