Jueves, 19 de octubre de 2017

Poemas de Massone traducidos al italiano por Di Leo

El poeta chileno Juan Antonio Massone en la Plaza Mayor de Salamanca (Foto de jacqueline Alencar, 2008)

Como un privilegio para los lectores de SALAMANCArtv AL DÍA difundo las traducciones que acaba de realizar la poeta e hispanista italiana Stefania Di Leo en torno a seis textos de Juan Antonio Massone (Santiago de Chile, 1950). Poeta, ensayista y antólogo. Profesor de Castellano y magíster en Literatura por la Universidad Católica de Chile. Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua desde 1992. Actualmente imparte docencia en las universidades Católica de Chile, Andrés Bello, Santo Tomás y Católica de Valparaíso. Entre sus libros de poesía están: Nos poblamos de muertos en el tiempo (1976), Alguien hablará por mi silencio (1978), Las horas en el tiempo (1979), En voz alta (1983), Las siete palabras (1987), Poemas del amor joven (1989), A raíz de estar despierto (1995), Pedazos enteros (2000), Le doy mi palabra (2003), En el centro de tu nombre (2004) y La pequeña eternidad (2004). Ha publicado ensayos (sobre Borges o Rosa Cruchaga) y preparado antologías de Fray Luis de León, Humberto Díaz Casanueva, Quevedo, César Vallejo o Gabriela Mistral, por citar algunos.

 

Massone estuvo invitado en el XII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, celebrado en Salamanca en octubre de 2008. Di Leo lo estuvo en el XVIII Encuentro (A. P. A.).

 

 

AL AMOR DE TRES POETAS ITALIANOS

 

 

Dante y Beatriz, obra de Henry Holiday

 

I. DANTE CONFIDENCIA SU DESAMPARO Y ESPERANZA

 

Es más nuestro aquello que perdemos.

Suma y resta la loca herida mía,

por verte y ya no verte no podría

quedar en la memoria un adoremos.

 

Beatriz, se aloca el cielo y lo sabemos;

tarde azul, soplo de amparo, rogaría

a tu estrella lustral de lejanía:

seamos ahora paz y no un veremos.

 

Nada luciera mejor si muerto un día

pudiere tu faz legar su amor más bueno

a mí, que te imploro en el destierro.

 

Y este gajo de amor que es agonía 

alcance al fin del viaje su consuelo;

libéreme el sol de mí: bozal de hierro.

 

 

I. DANTE CONFIDENZA DEL  SUO ABBANDONO E SPERANZA

 

Diventa più nostro ciò che perdiamo.

Somma e pazza è la ferita mía,

vederti o non vederti amata mia

restar nella memoria un adoriamo.

 

Beatrice, pazzo il cielo lo sappiamo;

meriggio azzurro, alito, rifugio,

alla tua stella lustro in che rifulgo:

siamo ora pace e non un vediamo.

 

Niente risplende più se morto un di

potrebbe il tuo volto legar il suo amor

a me, che ti imploro fin dall’ esilio.

 

E questa linea d’ amor che è agonía 

raggiunga al fin del viaggio il suo candor;

via il sol da me: di fer la prigionia.

 

 

           

Petrarca y su Laura

 

                                            

II. PETRARCA CAVILA ACERCA DE SU CONDICIÓN ENAMORADA

 

En querer siempre me confieso;

avanza el día y la paz declina,

un vocablo triste que se afina,

en enigma de alma vivo preso.

 

Eternidad de amor anhela el beso,

aunque jamás nos basta si termina

levedad del tiempo que se inclina

cuando dice la memoria: no era eso.

 

Podrás soñar entonces lo que fuera

y siempre habrás de verte demasiado

pena, distancia, herido, enamorado.

 

Laura, dejan caer los días su desgano;

argumento ante el espejo, nada gano:

y al fin dirán un día que me muera.

 

 

I. PETRARCA RIMUGINA SULLA SUA CONDIZIONE INNAMORATA.

 

 

Nell’ amare sempre più mi confesso;

avanza il dí e la pace declina,

un vocabolo triste che si affina,

un enigma d’anima vivo preso.

 

Eternità d’ amor anela il bacio,

e mai più ci basta si termina

lievità del tempo  che s’ inclina

il  dir  della memoria: non è questo.

 

Potrai sognar allora ciò che sia

e sempre dovrai rivederti spesso

pena, distanza, ferita d’ amor.

 

Laura, lasciam cader dei dì lor pigrizia

parlo dinnanzi lo specchio, muto lo stesso:

e infin diràn di me un di il morir.

 

 

 

Fiammetta de Boccaccio, pintura de Dante Gabriel Rossetti

 

 

III. BOCACCIO HABLA A LA MUJER DESEADA                                                                                                                           

 

¿Quién podría callar ardor tan fiero?

Si una mano me das, Fiammetta mía,

cuando me eres insomnio de ardentía,

soy entero cuerpo en lo que quiero.

 

Si das a leve caricia un no severo,

se pone a desollarme la hora fría;

si consientes, entonces eres mía,          

como si toda congoja fuera cero.

 

Por eso yo te insisto: ven conmigo

a gozar el instante y la querencia

del fulgor caduco  en el resuello.

 

Entonces no me trates como amigo,

pues soy quien padece de dolencia.

Me devora el deseo y quema el cuello.

 

 

 

III. BOCACCIO PARLA ALLA DONNA DESIDERATA

 

¿Chi potrà tacer ardore sì fiero?

S’ una man mi dai, mia Fiammetta,

quando mi sei  insonne di ardentezza,

in ciò ch’io voglio, son corpo intero.

 

Se dai a lieve carezza un no severo,

inizia a spellarmi l’ora fredda;

se consenti, allor, sei mía donzelletta,          

come se ogni angoscia fosse zero.

 

Per questo io ti insisto: vien con me

a goder l’ instante ed il volere

del caduco fulgor e  dell’ affanno.

 

Allora non trattarmi come amico,

poiché io son chi patisce di dolore.

Mi divora il desìo, e mi brucia il collo.

 

 

 

Retrato de Lunia Czechowska, de Amedeo Modigliani

 

LUNIA CZECHOWSKA

(Pintura de Amadeo Modigliani)

 

Apariencia de cisne,

su alto cuello enamora.

 

Voz que riela tu nombre:

esbelta caricia de luna.

 

Lunia es faz de anhelo

mirándose en lo oscuro.

 

Recalan sueños en ella

y enaltece lo hermoso.

 

Tan grácil como sílaba

de rumores inaudibles.

 

Lunia siempre es la noche:

oro de luz que se esconde.

 

Mientras observa sus manos

van naciéndole adioses.

 

 

 

LUNIA CZCHOWSCA

(Pittura di Amadeo Modigliani)

 

Apparenza di cigno,

il suo alto collo s’innamora.

 

Voce che trema il tuo nome:

svelta carezza di luna.

 

Lunia è faccia di bramosia

guardándosi al buio.

 

Saturano sogni in lei

ed esaltano la bellezza.

 

Così gracile come síllaba

di rumori inaudibili.

 

Lunia sempre è la notte:

oro di luce che si nasconde.

 

Mentre osserva le sue mani

vanno nascendo adii.

 

 

Las Musas inquietantes, de Giorgio de Chirico

 

 

MUSAS INQUIETANTES

(Pintura de Giorgio de Chirico)

 

Siempre será esquiva la faz de quien suspira

o prefiere soñar entera debajo de los rostros.

No terminan las palabras de conocer ensenada

y entorna la ventana alguna seña indecible.

 

Las musas pueden ser patio o perdido recuerdo,

pensamiento que huele a frío y ademán replegado.

Apenas derramada la luz, suspenso del instante,

se oye un rumor de lejos y una estela en el aire.

 

Se ven, ya no se ven, oh musas inquietantes.

 

 

MUSE INQUIETANTI

(Pittura di Giorgio de Chirico)

 

Sempre sará squivo il volto di chi sospira

o preferisce sognare intero sotto i visi.

Non terminano le parole di conoscere gole

ed avvolge la finestra di un segnale indicibile. 

Le muse possono essere patio o perduto ricordo,

pensiero che odora di freddo  gesto ripiegato.

Appena sparsa la luce, sospeso dall’ istante,

s’ ode un rumore da lontano ed una sveglia nell’ aria.

 

Si vedono, e non si vedono, oh muse inquietanti.

 

 

 

 El caballero de la mano en el pecho, de El Greco.

 

 

EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO

(A la vista de una obra de El Greco)

 

¿Qué no habrán visto los siglos, lejano caballero,

en tus ojos que duran a la sombra del Greco?

Tiempo acallado eres, mirada de luz enjuta,

blanco y negro momento con atuendo barroco.

 

¿Qué olvido esparce el alma mientras gira

su universo la altiva soledad de lo inefable?

Sereno rostro tienes, enhiesto en claroscuro;

confirmas vida que huye en otras venas de noche.

 

Incierto, aún retienes brío en tu mano abstraída;

sobre el pecho arropado los dedos oyen latidos

y la espada descuelga aire ausente de enigma.

Muy  lento en la prisa; insomne miras y callas.

 

 

IL CAVALIERE DALLA MANO NEL PETTO

(Alla vista di un’ opera di El Greco)

 

 ¿Che non avranno visto i secoli, lontano cavaliere,

nei tuoi occhi che durano all’ ombra del Greco?

Tempo sei tranquillo, sguardo di luce scarna,

bianco e nero momento con abbigliamento barocco.

 

¿Che dimenticanza sparge l’ anima mentre gira

sull’ universo l’ altiva solitudine dell’ ineffabile?

Sereno volto hai, innesto in chiaroscuro;

confermi vita che fugge in altre vene di notte.

 

Incerto, ancora ritieni brío nella tua mano astratta;

sul petto avvolto le dita odono battiti

e la spada raccoglie aria assente d’enigma.

Molto  lento nella fretta; insomne guardi e taci.

 

 

 

 Stefanía Di Leo (foto de Jacqueline Alencar)