Sábado, 20 de enero de 2018

Guardiola, el puto amo

Usted, con su discurso mentiroso y manipulador, superó a Mourinho; usted, señor Guardiola, se ha vuelto “el puto amo”… y no solo en una sala de prensa.

Hace años, en mayo de 2012, cuando todavía escribía en El Adelanto, publiqué un artículo titulado “Sort, Pep”: http://bit.ly/2skVjr3. En él hablaba de la posible desaparición de la UDS, de mi madridismo, del fanatismo grosero y faltón en el fútbol y de que Pep Guardiola representaba otra cosa; concluía ese texto con el siguiente párrafo:

Época esta nuestra con demasiados gritos y gritones, por eso son imprescindibles los tranquilos… Y los inteligentes… Por eso, gràcies, Pep, i sort.

 

Pues bien, unos años después, voy a tener que decir que estaba equivocado o que el señor Guardiola ha cambiado mucho.

No soy de banderas, no me ha gustado nunca ningún nacionalismo y ya lo he escrito varias veces, pero el señor Guardiola, el otro día, mintió y manipuló; sí, hizo lo mismo de lo que él acusaba a Mourinho –a quien nunca defendí, que me hizo aceptarlo “bajo protesta”–; por cierto, hay que reconocer que Mourinho, fuera del fútbol, es decir, de la sala de prensa y el campo, no parece alguien especialmente desagradable.

El señor Guardiola mintió y manipuló porque se aprovechó de ser conocido mundialmente –en México, el mismo día que leyó el texto de marras, lo vi en la tele anunciando una cerveza que también anuncia Sylvester Stallone– para hacer un discurso mentiroso y manipulador. El estado español será muchas cosas, pero autoritario, cuando el señor Guardiola pudo decir lo que dijo, parece que no.

Si así fuera, si tan sojuzgado está el señor Guardiola como catalán, ¿por qué no se quedó a luchar contra la opresión en lugar de irse a vivir a Nueva York cuando dejó el Barcelona? ¿Era una especie de Ché intentando fomentar la revolución en el Upper East Side?

¿Por qué, cuando volvió a entrenar, no lo hizo con algún equipo tan sojuzgado como él?  Tal vez, con su ayuda, el Girona hubiera subido antes a Primera… A esa Primera opresora por española, claro.

No, señor Guardiola, en su Cataluña “sojuzgada”, usted puede decir las mentiras que dijo mientras que si alguien dice las mentiras contrarias… o alguna verdad, se arriesga, como poco, a la ley del hielo, cuando no a que algún fanático, o alguna, le agreda, verbal o físicamente.

Hoy, en Cataluña, señor Guardiola, se puede pensar como usted, se puede no respetar la ley, como hacen los suyos… Pero parece que no se puede pensar diferente, como también demostraron los suyos con unos cartelitos. A los diferentes, se les amenaza, más o menos veladamente.

Así, que no, señor Guardiola, usted no es decente, por mentir; inteligente sí, pues se aprovecha de su fama; y  si en este asunto hay algo autoritario, son usted y los suyos. Los putos amos.

@ignacio_martins

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