Martes, 21 de noviembre de 2017

Juan Segovia: “Cuando un partido gana, la unidad llega sola”

Culpa a los malos resultados electorales de la división del PSOE, pero descarta que el partido corra riesgo de fractura

Juan Segovia, frente a la sede del PSOE de Salamanca

Juan Segovia, diputado socialista en la Asamblea de Madrid, ha visitado este viernes Salamanca para defender la candidatura de Susana Díaz en un debate con representantes de las otras dos candidaturas a la Secretaría General del PSOE. Define el proyecto de Díaz como “coherente” y afirma que, si gana en las votaciones del domingo, buscará para su equipo a los mejores, también entre los equipos de Pedro Sánchez y Patxi López.

Pregunta: ¿Por qué Susana Díaz?

Respuesta: Porque creo que venimos de un momento muy complicado en la historia de nuestro partido. Venimos de derrotas electorales, de división y de un mensaje, durante estos últimos tiempos, confuso por parte de nuestra dirección. Y Susana Díaz representa exactamente lo contrario. Representa victoria electoral, representa unidad de partido, representa discurso coherente y, por tanto, representa lo que a mi juicio necesitamos.

P: Si el domingo gana Susana Díaz, ¿se fracturará el PSOE?

R: No. Espero que el PSOE no se divida en ningún caso. Eso sería el peor servicio que le podríamos hacer a nuestro país, que el partido más importante, más histórico y que mejor le ha venido a España cometiera la enorme irresponsabilidad de dividirse después de un resultado electoral que en cualquier caso será democrático y, por tanto, legítimo. Así que, si gana Susana Díaz, yo estoy seguro de que será así. Su primer empeño tendrá que ser la unidad porque es verdad que venimos de un proceso convulso

P: Y si gana Pedro Sánchez, ¿se unirá Susana Díaz a él?

R: Si gana Pedro Sánchez, el esfuerzo de la generosidad para la unidad luego será suyo, pero los demás estaremos. Yo no tengo ninguna duda. Si el 21 de mayo Pedro gana, pasa a ser nuestro Secretario General y estaremos con él.

P: ¿Cómo pretende Susana Díaz unir al partido?

R: Primero insisto en que esa misma noche y esa primera semana va a ser de mucha generosidad a la hora de ofrecer que los equipos los formemos entre todos, porque hay gente muy valiosa en todas partes. Cuando Susana dice que quiere a los mejores es evidente que los mejores no están todos con ella, también hay gente muy buena con Pedro Sánchez y Patxi López. Por tanto, un equipo de los mejores es ya un equipo de todos. Pero además es que simbólicamente a mí me parecería una oferta muy lógica la que habría que hacer para que quienes encabezan las candidaturas formen parte del futuro del partido.

Pero el elemento fundamental para conseguir unidad es ganar elecciones. Cuando un partido gana, la unidad llega sola. Y cuando un partido pierde, encadena malos resultados y los va empeorando cada vez más la frustración de la derrota lleva inevitablemente a la división. Por tanto, la unidad al final no es una causa en sí misma, no es un objetivo en sí mismo. El objetivo es ganar elecciones y cambiar la vida de la gente. Cuando eso ocurre, la unidad viene sola.

P: En el caso de que gane las primarias, para poder gobernar, ¿Susana Díaz se apoyará en Ciudadanos, en Podemos o cómo lo hará?

R: Lo que es imposible es gobernar si se tienen 85 escaños. Así no hay quien gobierne. Por tanto, lo primero para poder gobernar es tener buenos resultados electorales. Lo primero para poder llegar a acuerdos razonables con otras fuerzas políticas es ganar elecciones. ¿Esto es algo imposible? No, esto se hace, se ha hecho en muchos sitios. El Partido Socialista ha ganado en Andalucía, donde vive uno de cada cinco españoles, ha ganado en Extremadura, ha ganado en Asturias. El PSOE ha ganado en muchas de las ciudades más grandes de este país. El propio Partido Socialista en la Comunidad de Madrid se quedó a un solo escaño de poder gobernar, tras mejorar sus resultados con respecto a hace cuatro años.

Por tanto, primero buenos resultados electorales. Ganemos las elecciones y a partir de ahí se hace mucho más fácil llegar a acuerdos sin tener que hacer cesiones tan terribles como las que vimos en el intento de acuerdo que se hacía con Ciudadanos.

P: El PSOE nunca ha ganado sin el apoyo de Cataluña y, por lo que se ha visto en el recuento de avales, Susana Díaz no tiene un gran apoyo allí

R: Bueno no hay que confundir las elecciones primarias en nuestro partido con las elecciones que vienen después. Yo soy de la Comunidad de Madrid. Toda la militancia del PSOE representa más o menos la ciudad de Alcalá de Henares. Por tanto, tampoco confundamos, somos poquitos. No es lo mismo tener muchos o pocos avales en Cataluña que tener o no la capacidad de ir a obtener un buen resultado cuando lleguen las próximas elecciones. En ese sentido, yo creo que en Cataluña es fundamental un discurso coherente. Es verdad que Susana Díaz ha tenido pocos avales, pero el problema no es ese. El problema es que Pedro Sánchez tuvo muy pocos votos. Zapatero tuvo 25 escaños en Cataluña y Pedro Sánchez ha tenido 7. Quien ya ha testado lo que representa en Cataluña y no le ha ido bien es Pedro. Creo que no le ha ido bien fundamentalmente por la incoherencia de un discurso con continuos cambios. Creo que con Susana en ese sentido no hay duda. Aunque pueda parecer contradictorio, creo que un discurso coherente va a llevar un buen resultado también allí.

P: ¿Mantendrá Susana Díaz las primarias abiertas para elegir el candidato a la Presidencia del Gobierno?

R: No es una cosa que le corresponda hacer a ella. Las primarias abiertas, como todo lo demás referido a lo interno y a lo orgánico, nos va a corresponder a los militantes en el próximo Congreso Federal. Primero vamos a votar, el 21 de junio, quién queremos que lidere y un mes después, entre todos, vamos a decidir qué partido queremos. Yo no tengo duda, hay que mantener las primarias abiertas.

P: ¿Fue un error la abstención?

R: Fue un error tener 84 escaños. Al final estamos ante un dilema que a mí me parece injusto. ¿Había algún socialista que quisiera abstenerse? No. ¿Había algún socialista que quisiera ir a terceras elecciones sabiendo que nos despeñábamos definitivamente? No. ¿Había alguna alternativa más, aparte de esas dos? No, no la había. Por tanto, claro que fue horrible abstenerse, claro que habría sido horrible ir a terceras elecciones y desaparecer definitivamente. Pero es que esas dos decisiones venían motivadas por un precedente, y era que habíamos tenido 84 escaños, que hacían imposible la gobernabilidad de este país.

P: En cambio, usted defendió el ‘No’

R: Sí, yo lo que defendía era que, si eso nos llevaba a unas terceras elecciones, el Partido Socialista tenía que cambiar a su candidato. Lo que no era razonable era pedir a los españoles hasta en tres ocasiones que votaran sobre lo mismo. Cuando la gente ya había votado una vez, obligarles a votar de nuevo ya era un poco fuerte, pero hacerlo por tercera vez no tenía sentido. Por tanto, yo dije que, si tenemos que ir a terceras elecciones, que sea cambiando a nuestro candidato para poder ofrecer a los españoles una cosa distinta. Lo que pasa es que eso tampoco era posible, porque la propia dirección del momento y el propio candidato no lo permitieron.

P: Parece que desde la candidatura de Susana Díaz no se ha conseguido explicar bien la abstención

R: Insisto en que el dilema era tan endiablado como ese, abstenerse frente al PP o ir a terceras elecciones para que Pedro Sánchez siguiera empeorando los resultados al frente del partido. Creo que quienes optaron por la abstención lo hicieron de buena fe, precisamente intentando impedir un descalabro electoral. Por cierto, muchos de quienes apoyaban la abstención estaban en el equipo de Pedro Sánchez y muchos de quienes estábamos en el ‘No’ estamos en el actual equipo de Susana Díaz.

P: ¿Hay una brecha entre los dirigentes del PSOE y los militantes?

R: No lo creo. Susana Díaz aglutina en torno a ella a muchos más dirigentes que Pedro Sánchez y a muchos más militantes, a la vista de los avales. En esta ocasión, Susana cuenta con un respaldo mayoritario en ambos grupos, ya que se les divide.

P: Pedro Sánchez y Patxi López presentaron sus programas mucho antes que Susana Díaz. ¿Cree que debería haberlo presentado antes? ¿Al menos, antes del debate?

R: Creo que a veces confundimos los términos de lo que vamos a hacer. El 21 de mayo vamos a elegir un liderazgo para el partido, y está bien conocer cuál es su opinión sobre los asuntos fundamentales y qué visión tienen del partido. Pero no le va a corresponder al Secretario General la aplicación de un programa. En la cultura de nuestro partido eso lo vamos a hacer entre todos, a través de enmiendas a la Ponencia Marco en el Congreso Federal que se convoque un mes después de las primarias. Lo que ocurre es que algunos parece que están planteando una especie de pack, por el cual, si usted me vota a mí, todo esto es lo que voy a hacer en este partido. Si es que no es el candidato en un modelo cesarista quien tiene que decidir cuál es el partido de todos, eso lo tendremos que hacer entre todos. En cualquier caso, francamente, el programa de Pedro Sánchez es hoy radicalmente distinto al que era hace un mes, hace un año o hace dos. En ese sentido, me inspira poca credibilidad.

P: Pero ahora también ha presentado un programa

R: Es que no es un programa en absoluto al uso de lo que ha hecho Pedro Sánchez. El documento que presenta Susana son algunas líneas generales en torno a la visión que tiene de nuestro país y a la visión que tiene de nuestro partido. No es un programa consistente en qué se va a hacer con los avales, con las primarias… Todo eso yo creo que queda pretendidamente abierto y a disposición de un debate que tenemos que tener entre todos.

P: La campaña ha estado marcada por los insultos entre militantes. ¿Qué propone Susana Díaz para que no vuelva a suceder?

R: Creo que es importante que pongamos en marcha una Comisión de Ética y Garantías potente, que esté atenta a no permitir que en el Partido Socialista, donde creo que una de las señas de identidad tiene que ser la fraternidad, se vuelvan a vivir situaciones como algunas de las que hemos vivido en esta ocasión.