Miércoles, 24 de mayo de 2017

Hacia una ciudad colaborativa (por José Luis Sánchez Martín)

“… sentir la ciudad como tuya y vivirla. Ser parte de tu pequeña comunidad de barrio y poder ayudar donde quieras…

Ante el pesimismo de lo inmediato nos queda el optimismo de confiar en las personas”

José Luis Sánchez Martín es Concejal de Economía, Hacienda y Participación Ciudadana en Miranda de Azán, pero como casi toda la gente que vive en los alrededores de Salamanca, pasa mucho tiempo en la ciudad y ve cómo están cambiando las cosas: hacia dónde nos dirigimos y hacia dónde deberíamos dirigirnos. Este es el texto que ha escrito para llevar a los Ayuntamientos de todas las ciudades de Castilla y León:

 

La sociedad actual, de la que formamos parte, ha cambiado sustancialmente respecto a la que cerró el siglo XX. La forma de relacionarnos, tanto personal como económicamente, ha evolucionado de la mano de las nuevas tecnologías y sus múltiples herramientas. Esto a su vez ha modificado la percepción que como individuo se tiene de lo público, lo social y lo político adaptándose a este nuevo marco.

La administración local, por esencia más lenta en asumir los cambios, también debe incorporarse a esta nueva relación y significado que las herramientas digitales ofrecen para el desarrollo social, económico, ambiental y, por qué no, administrativo y de gobernanza de una ciudad. Ésta, debe prepararse y dar respuesta a la capacidad innovadora que la tecnología ha puesto en las manos de sus residentes y utilizarla en beneficio de una prosperidad y un desarrollo más sostenible, más democrático y más equitativo.

 “El XIX fue el siglo de los imperios, el XX fue el de las Naciones-Estado y el XXI será el siglo de las ciudades”.

Así mostraba Wellington Webb, exalcalde de Denver, la importancia de las urbes y el papel que desempeñarán a nivel global en los próximos años. Las ciudades consumen el 75% de los recursos y la energía mundial y emiten el 80% de los gases de efecto invernadero. Por ello “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles” es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU.

En esta nueva sociedad los ciudadanos se convierten en mucho más que usuarios pasivos y receptores de servicios públicos. Es decir: se organizan e interactúan  al margen de los canales tradicionales gracias al uso de nuevas herramientas. Los gobiernos locales, cada vez se enfrentan a más actividades de economía compartida en su territorio que, de no ser bien legisladas, pueden generar conflictos con empresas de negocio tradicional.

La vitalidad de las ciudades, se basa cada vez más en la capacidad para utilizar las redes digitales de manera inteligente y estratégica. Cada ciudad tiene su propia idiosincrasia con la que afrontar los problemas internos y ayudar a dar respuesta a las cuestiones globales pues el tema de la contaminación y sus consecuencias, la gestión de los recursos o el flujo migratorio, por poner unos ejemplos, son asuntos de respuesta general con implicación desde lo local. De igual modo, cada barrio tendrá sus propias características para poder desarrollarse y contribuir al porvenir común de la ciudad.

Hay que buscar modelos que inviten a la participación descentralizada y poliédrica, por barrios, y “desarrollar la infraestructura y políticas que permitan a los ciudadanos, las empresas y otros grupos cívicos desempeñar un papel más directo en la vida de la ciudad”(1), aplicando las recomendaciones del Pacto de Amsterdam para la nueva Agenda Urbana de la Unión Europea  (mayo 2016).

Se quiere trabajar por conseguir una administración proactiva en políticas que favorezcan la colaboración social y económica como herramienta ante los retos existentes de construir una ciudad más inclusiva, sostenible y participativa. Esto va más allá de presupuestos participativos y asambleas vecinales. Esto es sentir la ciudad como tuya y vivirla. Ser parte de tu pequeña comunidad de barrio y poder ayudar donde quieras. Las propuestas van surgiendo y una lleva a otra de manera ilimitada pues la ilusión y la empatía se contagian.

Ante el pesimismo de lo inmediato nos queda el optimismo de confiar en las personas.

 

(1) – Pág 32.  Caniguguereal, Albert:” Ciudades colaborativas. Ciudades más humanas y sostenibles”. Elementos de Innovación y Estrategia, 13. Diputación de Barcelona, Barcelona, 2016

 

 

 

José Luis Sánchez Martín

Concejal de Economía, Hacienda y Participación Ciudadana

Miranda de Azán