Jueves, 27 de julio de 2017

De franceses, madridistas y peregrinos

4/mayo/jueves

  Acudo a la inauguración de una exposición de Plata Ruiz, pintor hiperrealista que fue alumno de Antonio López. Su obra es una extensión perfecta de los objetos comunes de la vida. Una maravilla que emociona porque uno descubre que la perfección existe: un botellín de cerveza, una botella de vino, unos tomates, un pimiento rojo, un extintor romántico que parece realmente clavado en la pared desconchada. Destaca una obra especial: la que sirvió de portada para el libro de Antonio Fernández “El abuelo dixit”. Unión perfecta entre pintura y literatura, dos artes que siempre se complementan. 

 

7/mayo/domingo

 

     Elecciones en Francia. Dos opciones en juego. Una europeísta, liberal y abierta al mundo, representada por Emmanuel Macron y otra, ultraderechista, xenófoba y antieuropea dirigida por Marine Le Pen. Unas elecciones importantísimas para el futuro de la Unión Europea. Ganó Macron, que sumó más de 20 millones de votos. Le Pen perdió, pero sumó una cifra superior a 10 millones de apoyos. La Europa unida sintió alivio. De haber ganado Le Pen las cosas hubieran empezado a removerse hasta no sabemos dónde.

    Sabemos que la Unión Europea no es perfecta, que tiene muchos problemas, que tiene una estructura burocrática excesiva, que falta mucho camino para que las naciones que la integran no sean tan egoístas, que hay muchas diferencias entre los países del norte y del sur, que Alemania es la gran locomotora y que obliga a seguir al resto sus políticas y, en fin, muchas cosas más que son motivo de controversia y debate. Pero eso no debe oscurecer la parte positiva, que es mucha. La Unión Europea es el camino para el mayor entendimiento, para conseguir el mejor  progreso económico y social. La Unión Europea es una realidad extraordinaria. Un lugar común y amistoso para países que hay librado varias guerras entre sí, como Francia y Alemania, como Francia y España. Un punto de encuentro de la Europa Oriental y Occidental, un mercado común, un espacio abierto, un lugar de todos para todos, sin discriminaciones, sin xenofobias, sin integrismo rancio. Nada de batallas de religiones, de católicos y protestantes, de inquisiciones o “noches de cristales rotos”. La Unión Europea, como la democracia, no es la panacea, pero sí es lo mejor posible en estos tiempos tan convulsos.

   Por eso me alegré del éxito de Macron. Aunque no deja de preocuparme, a la vez de preguntarme ¿cómo es posible que la opción ultraderechista, fascista, de Marine Le Pen haya tenido un apoyo tan grande. Diez millones son muchos millones. ¿Se han los franceses de la Francia de Petain, la Francia nazi que se entregó a Hitler? ¿Esa gente que ha votado a Le Pen no conoce la historia reciente de su país, los años de la Segunda Guerra Mundial? Hay que entender el descontento de los ciudadanos que no tienen trabajo, o que la vida no le sonríe, pero ¿ acaso esa situación se la va a cambiar un sistema político tan nefasto como el representado por Marine Le Pen? Algo grave pasa. Porque lo de Francia se produce con intensidad también en Holanda y Austria, más otros países donde el incremento de los partidos xenófobos es cada día más importante, como en Alemania o en Polonia.

   Jean-Marie Le Pen, el fundador del Frente Nacional de Francia, el padre de Marine, por si no hiciera poco daño a su país y a Europa, dice que en España debería haber un partido como el dirigido por su hija. Afortunadamente en España no hay una formación semejante; tal vez el más parecido sea Vox, pero no llega a tener esencias tan malditas como el Frente Nacional francés. La derecha española, representada sobre todo por el Partido Popular tiene muchos defectos, ha cometido, y comete, muchos errores. Pero hizo algo muy bueno en su día: absorber a la derecha intransigente, hasta obligarla a abdicar, desde dentro de sus principios cavernarios. Eso lo hizo Manuel Fraga y José María Aznar. Un logro, sin duda. Por eso son residuales todas las formaciones políticas que añoran a Franco o a Falange. A la derecha española esto hay que reconocérselo, y hoy el Partido Popular de Mariano Rajoy, a pesar de todas sus carencias y debilidades, y tener en sus filas a personajes de otros tiempos, es, sobre todo, una formación democrática, liberal y moderna, engarzada perfectamente en nuestro sistema democrático, que ya empieza a ser maduro.

    La Francia de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de donde han bebido todos los países democráticos debe permanecer, y nunca dejar un resquicio por donde pueda gobernar un partido que lleve en sus principios eliminar esa conquista.

 

     10/mayo/miércoles

 

    Voy con Álvaro a ver el segundo partido de la semifinal de la Champions League  a casa de Manolo Ferreira, un fenómeno de los que te alegra la vida. Como en otras ocasiones, genial. A mesa puesta con vinos de calidad. Chorizo de pueblo, sobrasada de cerdo ibérico, gildas picantes y una tortilla de las de verdad. Luis, hombre comedido y sin tacha, se entrega a la ensalada que le sirve Mariángeles, mientras Jesús se deja dominar por el hambre y no come a dos carrillos por educación. Y es que el hombre lleva una vida demasiado dura para sus méritos. Llegó tarde y nos trajo la suerte. ¡ Que le acompañe también a él!

    Juegan Atlético de Madrid y Real Madrid en el Vicente Calderón. Estoy tranquilo: no podrán superar a mi equipo, el blanco, que hoy viste de negro. Ganamos en el Santiago Bernabeu 3-0 y cuatro no nos meten ni con todos los santos a favor. Pero el Atlético de Simeone, que además de entrenador de fútbol actúa siempre de  animador de grada, salió como poseído por el diablo: van como locos, corren como galgos, reparten palos para todos los lados y se creen de verdad que pueden remontar. El Madrid quiere pero no puede, se ve desbordado. A los 11 minutos marcan los rojiblancos el primer gol; y el segundo a los 14. Y aún quedan 76 minutos. Esto no es como lo imaginaba. Se me quitan las ganas de comer. Y de beber. El Real Madrid empieza a controlar, se mueve como si no pasara nada, aunque me imagino lo que en realidad pensarían los jugadores: que pueden hacer el ridículo si allí terminan cayendo. Nos acordamos de la reciente victoria del FC Barcelona contra el París Saint Germain, al que le metió 6-1 después de haber perdido en Francia por 4-0. Pero no, Benzemá, el jugador del Real Madrid al que yo suelo criticar, realiza una jugada de genio, regateando a tres jugadores del Atlético de Madrid en un palmo de terreno y pegado a la línea de fondo. Logra dar un gran pase hacia atrás, remata Cros y remacha Isco. Gol. A Benzemá le perdono los errores de todos los años. Como los goles valen el doble cuando se marcan fuera de casa el partido entonces sí que quedaba sentenciado. Y así fue. Hubo oportunidades por parte de los dos equipos, con grandes paradas de Oblak y Keylor Navas. Pero el partido terminó 2-1; resultado global 4-2 a favor del Real Madrid, que vuelve a otra final de esta gran competición de fútbol. ¿ Qué tendrá este deporte? ¿ Y que tendrá el Real Madrid, que a mi me emociona, que me hace disfrutar y sufrir? Con esta son 15 las ocasiones en las que ha llegado a la final de esta Copa.

    Recuerdo a mis compañeros que ha ganado 11, pero que ha perdido tres: contra el Benfica en 1962, contra Inter, en 1964 y contra el Liverpool en 1981. Tenía 9 años en la final contra el Benfica de Eusebio. Vi el partido en el bar del señor Narciso en Cañizo. Ganaba el Madrid por 2-0, pero terminó perdiendo 5-3. Eran los tiempos de  la televisión en blanco y negro y el fútbol mucho más lento que ahora. Di Stéfano, Puskas y Gento era un trío inigualable. Pero aquel día fueron vencidos por el Benfica de Eusebio. Recuerdo el disgusto enorme que tuve; cada vez que regreso a aquel día me sacude la tristeza. Pero hoy me he resarcido. Veremos que pasa en la final que se celebra en Cardiff contra la Juventus. Espero una victoria. El ánimo necesito tenerlo arriba. Y el fútbol contribuye. Pero sólo si tu equipo gana. ¡ Hala Madrid!

 

    11/mayo/jueves

    Me reúno con la Peña Cañizo para organizar nuestro próximo peregrinaje. Será a Cantabria a hacer el Camino Lebaniego. Desde de San Vicente de la Barquera a Santo Toribio de Liébana. Tres etapas, 75 kilómetros. A primeros de junio. La Peña Cañizo está preparada para ganar el jubileo. Si Santo Toribio echa una mano y le pide al Señor Santiago que se apiade de nosotros, a lo mejor todos terminamos yendo al cielo, incluido yo, que a veces me despisto al mezclar creencias y ensoñaciones, lo que mis amigos me recriminan. No entienden que lo de creer o no creer siempre depende del día, de la hora, del corazón y del cerebro. Sobre todo, en mi caso, del cerebro, que es autónomo y manda y ordena a su antojo. ¡ Qué le voy a hacer! ¿ Qué puedo hacer?