Domingo, 23 de julio de 2017

¡Que lo devuelvan!

Romanos 2.2
tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se debe robar, ¿robas?

¿Qué podemos pensar, como podemos comportarnos, o lo que es peor como podemos controlarnos, cuando cada día salta una noticia, que ya no es tal de lo repetida que esta, sobre alguien que se ha olvidado devolver lo que no es suyo?

Hablan sin el más mínimo pudor, porque saben que todo da igual , en el peor de los caso pasaran a vivir en una residencia de lujo con “esclavos”  a su servicio. Uno más en su trayectoria de vida.

Montull, contaba, cuenta y contará como se financiaba Convergencia, como la asociación de Mas quería más y más. Como los apoya posaderas actuales del “govern” abrían más los bolsos y la boca para ser unos “gargantas profundas”  de carácter formal. Estos son los mismos ladrones que acusan a España de robarle a Cataluña...

Pero claro está, se sienten exculpados cuando los que tenían que dar ejemplo, predican con él… con el modo de llevarse más y más, sin miramientos, sin el menor indicio de arrepentimiento.

Miras a derecha e izquierda, debajo de la mesa, donde se puede o donde se debe, arriba o abajo y encuentras a alguien que ha robado. Así de duro y de claro, así de simple, roban porque se ha puesto de moda. Roban porque es gratis el tributo posterior, roban porque nada ni nadie hace nada para que se devuelva .Por todas partes, miles de personas han estado robando sistemáticamente a las arcas públicas.

Esta pasta gansa que se han llevado unos y otros , hay que sumarla a los gastos judiciales que se acarrean, más de 360 casos, que terminaran más ciegos que una fosa séptica.

Tristemente, la corrupción y los corruptos no se distinguen. Se refugian bajo una bandera política del color que ustedes quieran, pero realmente solo les une la bandera pirata. Pero piratas de los malos y de los cobardes, no de los que luchan a brazo partido y sujetan el mástil de su vida, estos laceran gratis, sus armas son las necesidades de los que ven, sienten, lloran, lo que amontonan entre su pinza de oro.

La justicia es lenta, a veces lentísima, pero más o menos funciona. Pero el código penal está, no sé si obsoleto, o acomodado para los que van a delinquir en estos niveles, lo único claro es que necesita una reforma urgente para llamar a cada cosa por su nombre y valorar los daños en su debida escala.

A mi me incomoda, me aburre, me hastía, me enfada, me ¡encabrona! Que los ladrones vayan a la cárcel, a vivir como huéspedes de honor, a costa de mi sudor y mis desvelos y con la seguridad que cuando salgan , si es que alguna vez entran del todo, vivirán como verdaderos reyes, u obispos me da igual dando uso a lo que robaron y no devolvieron.

Es necesario que se devuelva hasta el último céntimo, que se sepa que robar no sólo es unos años de relajo en Guadaira.

Que ricos éramos o somos, ya ni sé, cuando ni dios devuelve nada y aún seguimos pudiendo comer de vez en cuando una pechuga de pollo, eso sí de producción china.