Domingo, 23 de julio de 2017

El lugar del ser humano en la vida

¿No es un prodigio que la vida se mantenga dentro de su contorno ahora que la mitad de la población se conecta a internet, y que más de un tercio de la gente del mundo interactúa en las redes sociales?... Resulta evidente el énfasis emotivo puesto en la vida de siempre y no en la vida a partir de la brecha digital; no obstante, eso no implica ningún desprestigio hacia la segunda, sino, por el contrario, una llamada de atención para evitar que se convierta en una realidad paralela y deje de ser un instrumento para resaltar y enriquecer la vida de la tierra y los árboles. La corporeidad del ser humano se erige como signo de una condición necesitada de lo táctil. Los ejemplos son casi infinitos. Cuando nuestra amiga está alicaída, la acercamos al pecho para darle un abrazo; cuando nuestro amigo está por enfrentar un reto, le damos una palmada para animarlo; cuando nuestros primos nos dan a su bebé en brazos, ponemos un beso en su frente. Esas tres acciones no pueden sustituirse con tres clics. Los botones del ratón atajan el espacio y crean una semibilocación, un semidesplazamiento, pero no llenan todo el recipiente de la realidad como sí lo hace el cuerpo humano. El lenguaje digital con sus ceros y sus unos contiene cantidades de información y de conocimiento, pero deja en el aire algo más. Algo de la tierra como el hilo de silencio sonoro del Monte Horeb.  Referencias: Una brisa suave (Papa Francisco): https://goo.gl/KKJ6jh; Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU): https://goo.gl/Z3CBl; We are social: https://goo.gl/6hR3Q6.

torres_rechy@hotmail.com