Sábado, 27 de mayo de 2017

El próximo inquilino del cajero automático

«En numerosas ocasiones he oído comentarios negativos sobre la Iglesia católica que me producen cierto rechazo y soy una prueba palpable de la ayuda que proporciona esta institución...»

A través de este artículo quiero y deseo comentar lo que fue el año 2016 para un servidor en cuanto a economía se refiere. Aprovecharé para despejar ciertas dudas sobre asuntos en Cáritas Salamanca.

Me llamo José María y por problemas de toxicomanías se me ha ayudado en Cáritas (concretamente en el centro de día) desde hace más de 15 años. Esto ya refleja que las personas que me querían acompañar a salir del submundo de las drogas han tenido una paciencia infinita.

Bien, dicho esto, en el 2016 no tenía ningún recurso económico, no podía pagar el alquiler, no podía pagarme la comida, ni afrontar las facturas… En resumidas cuentas podía ser el próximo inquilino del cajero automático más cercano a su casa. Gracias a Dios esta situación no ocurrió ¿Por qué? Por una parte gracias a Dios y gracias a Cáritas que sufragó todos mis gastos. Comento esta cuestión ya que en numerosas ocasiones he oído comentarios negativos sobre la Iglesia católica que me producen cierto rechazo y soy una prueba palpable de la ayuda que proporciona esta institución y de lo mucho que hace Cáritas por numerosas familias en nuestra ciudad.

He podido observar como muchísimas personas acuden a esta institución para que les ayuden y me consta que así lo hacen.

Quiero darles las gracias a todas las personas que trabajan en Cáritas por su cercanía, empatía, solidaridad, cariño y profesionalidad.

Un abrazo y mi más sincera gratitud a Cáritas Diocesana de Salamanca.

J.M.L.M