Jueves, 27 de julio de 2017

Rajoy se queda sin coartadas

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Responder sistemáticamente “manzanas traigo” a las otras tantas preguntas realizadas sobre “¿dónde vienes?” a Rajoy por parte de la inmensa mayoría de los ciudadanos, resulta insultante, burlesco y de mala educación. El presidente del gobierno, si de algo se caracteriza, es de ocultar su cabeza “debajo del ala” cuando tiene que dar explicaciones sobre asuntos relevantes que conciernen a todos los españoles sobre la gestión de los intereses colectivos o sobre graves asuntos de corrupción política que afectan a su partido político, el PP. Cuando no se refugia en las pantallas de plasma, desaparece de las calles de la capital del reino, realiza viajes a otros países en momentos cruciales de detención de antiguos gobernantes de su partido (como esta semana en la gira realizada en Sudamérica: Brasil y Uruguay) o aparece por los paisajes de su Galicia natal caminando veloz y moviendo los brazos con marcialidad militar.

Y es que, mientras siguen aconteciendo hechos lamentables en su partido, -sólo comparables a la desarticulación de grupos o bandas de delincuencia organizada-, en lugar de suspender toda su agenda,  dar la cara en el Parlamento y asumir responsabilidades políticas (debería dimitir irremediablemente), Rajoy busca incesantemente coartadas que le alejen del escenario caliente de los registros y detenciones de sus correligionarios a los que un día ensalzó públicamente en plazas, teatros y polideportivos abarrotados en campañas electorales financiadas presuntamente con fondos procedentes de actividades no del todo lícitas.

La verdad es que poco a poco se le está cerrando el círculo que le impedirá salir y terminará ahogándolo.  Una de las debilidades del Rajoy político es que es siempre muy previsible y lo ha demostrado en las últimas declaraciones realizadas desde Montevideo, donde, por cierto, fue insultado por algunos ciudadanos diciéndole: “ladrón, sinvergüenza, vete a casa a arreglar el desaguisado”. Parece que el subconsciente le traiciona y aunque piense antes de hablar, el latiguillo se va repitiendo con el tiempo. Se está quedando sin argumentos porque siempre acude a las mismas tretas que ya no cuelan.  En estas últimas declaraciones ha dicho lo siguiente (en relación con la acusación que desde la oposición y los medios de comunicación se está haciendo sobre los intentos de politizar la justicia por parte del PP y del gobierno): “nadie podrá decir que bajo los gobiernos del PP, la justicia no ha actuado con total y absoluta independencia”. Estas dobles negaciones, tan recurrentes en el presidente del gobierno, me recuerdan a aquéllas otras declaraciones, también en abril, pero de 2009 (entonces jefe de la oposición), cuando, en relación a Bárcenas dijo lo siguiente: “nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes”. Retórica barata que demuestra que Rajoy no dice la verdad. No la dijo en 2009, como se está probando en el juicio de la Gürtel y presumiblemente tampoco la ha dicho ahora desde Uruguay.

Las acusaciones realizadas por algunos medios de comunicación, que aseguran que el fiscal jefe anticorrupción (Manuel Moix) intentó impedir uno de los registros de la operación contra Ignacio González (ex presidente de la Comunidad de Madrid, sucesor de Esperanza Aguirre y su mano derecha), emitiendo una orden por escrito con el aval del Fiscal General de Estado (José Manuel Maza), es una prueba de que Rajoy tampoco dice la verdad en este asunto.  

La actuación de Moix provocó rebelión de la junta de fiscales anticorrupción, quienes, con su insubordinación y sigilo profesional en el ejercicio de la acción de la justicia en defensa de la legalidad, consiguieron que se desarrollara todo el operativo. Cierto es que los fiscales han actuado con imparcialidad en su difícil papel ante la justicia, pero tampoco es menos cierto que lo han hecho a pesar de las órdenes dadas. ¿De dónde vienen originariamente esas órdenes para que no se realizaran esos registros? Quizá el ministro de Justicia, Rafael Catalá, no haya dicho toda la verdad cuando ha asegurado que no ha habido presiones sobre los fiscales y los jueces en la investigación de la “operación Lezo”.

Otro ejemplo de que la realidad está dejando sin coartadas a Rajoy es el que hemos conocido esta semana de la boca de Carlos Floriano (vicesecretario general de organización del PP hasta 2015), que ha admitido que el PP conocía en el año 2014 que Ignacio González tenía una cuenta en Suiza. ¿Por qué, a pesar de conocer esos datos, no los denunció el PP?  Si a Rajoy se le llena la boca diciendo reiteradamente que “el que la hace, la paga”, ¿por qué el PP ha silenciado este hecho y no actuó en consecuencia para garantizar que “el que la hace la paga”?

Son demasiadas las presuntas irregularidades que han sucedido en el PP de Madrid en los últimos años. Sin ir más lejos 4 de los miembros del gobierno de Esperanza Aguirre, de 2007, están imputados por los casos de corrupción de Gürtel, Púnica y Lezo: López Viejo, Figar, Granados y González, amén de los 28 consejeros de Caja Madrid del PP condenados por las tarjetas Black, aunque en esta trama también fueron condenados 15 consejeros del PSOE, 4 de IU y 10 miembros de los sindicatos.

Después de todas estas vergonzosas actuaciones cometidas durante los gobiernos del PP de la Comunidad de Madrid, muchos ciudadanos seguimos haciéndonos una pregunta que hasta el momento no ha tenido respuesta clara y contundente: ¿Se sabrá algún día la verdadera causa del “Tamayazo”, que privó de la presidencia de la Comunidad de Madrid al socialista Rafael Simancas en 2003?