Lunes, 26 de junio de 2017

Fernando Ledesma, hierro castellano

Sala de Exposiciones de La Salina

Todos los sueños son un conjunto de espacios multidisciplinares para el arte: cómo separar la tierra del rumor del agua?, las nubes de los paisajes urbanos?, la banda sonora de la ciudad de la propia ciudad?… La vida discurre por los paisajes-decorados del teatro de la vida, por eso la ciudad y el hombre discurren por los espacios de la memoria y el hombre se hace sabedor del arte que encierra la ciudad y la ciudad misma es el espacio creativo del hombre.

El Arte es el gran motor de esa extraña máquina que envejece con el tiempo, máquina que, como en Valéry, fabrica poesía, y añade inquietud y misterio a la imagen, en ella el hombre y naturaleza constituyen un todo común, un cuerpo completo que ratifica los enunciados de la imaginería hiperbólica del artista y nos sitúa en la frontera dialéctica donde el “saber amanece”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La ciudad construida en sus piedras oxidadas de óxidos de hierro, asentada sobre la madre tierra, madre naturaleza nos ofrece una dualidad cósmica que converge en los sueños interiores de los hombres que crean formas donde coexisten para siempre la palabra… la música… la pintura… la escultura… la arquitectura en un todo soñado y sentido.

El artista, cuando lo es,  es capaz de modelar el paisaje, de convertirlo en su propia existencia, de mostrar lo más profundo de sus sueños y transmitirlos hasta hacerlos emoción, como las palabras del poeta que entrega sus sueños en una desconstrucción de sí mismo, en una transmisión de su propio interior. Cuando el hacedor de sueños bebe de las fuentes de la poesía y se alimenta de la música, el resultado es un todo armónico integrador de las distintas disciplinas que convergen hasta hacer que el arte se haga materia viva para alimento de los hombres.

 

 

Estas y muchas más reflexiones nos asaltan al visitar la exposición de Fernando Ledesma en la Sala de Exposiciones de La Salina. Entrar en ella es respirar desde el primer instante el aroma de un espacio distinto, conformado como el taller de un arista que mientras crea a la vista del visitante se rodea, con sensibilidad  y sabiduría de todo aquello que conforma su vida: los amigos, la música, la poesía…

 

Castilla parda y hermosa

como la vieja verdad

de la palabra en el tiempo

y de la voz en paz

 

Podemos recorrer sus sueños interiores con el hilo conductor de la música del violín de Rubén y ver como raspa en su obra hasta mostrar el color de la madre naturaleza… el color primigenio de los espacios invisibles….

 

Cada lametazo de ácido, cada abrasión, cada caricia lijado, hacen que nazcan de allí un espectáculo natural de colores en su status primario…

 

También espacios de la ciudad que aparece desconocida pero posible,

 

En mis primeras obras la forma estaba destruida, ahora intento convertirla en un gesto que la evoque… Busco un trazo limpio, sencillo, sin recargar el color, para encontrar en el grafismo un aliado escénico que me acerque a la propuesta iconográfica, y en el bicolor un equilibrio estético cromático…

 

hasta vernos inmersos en unos paisajes de sombras negras que nos pueden hacer sentir los enigmas del hombre y de sus sueños hasta revivir en ellos nuestros propios miedos y nuestras propias ausencias.

  

Con López Anglada concluyo “Sin duda Fernando Ledesma, tan inmerso en el mundo de la poesía y tan experto en las posibilidades de su oficio de pintor, ha podido plantarse estas cuestiones cuando se ha enfrentado a la necesidad de comunicar sus propias vivencias…

 

Necesario asistir a esta exposición, sumergirnos en los mundos de Ledesma encontrar su diario poético de artista comprometido con el arte y sabedor de que en el hecho cotidiano de la observación se encuentra la luz que posee su obra y su autenticidad.

 

La exposición está abierta del 7 de abril al 7 de mayo de martes a domingo de 11.30 a 13.30 y de 18:00  a 21:00. Festivos de 11:30 a 13:30 y de 18:00  a 21:00