Lunes, 26 de junio de 2017

Pascua poco florida

Prevalecen los nubarrones de la violencia, de los atentados, de los abusos de poder, de corrupción y tantos otros

Superado ya el tiempo de Cuaresma y Semana Santa, hemos llegado a la etapa de Pascua o de Resurrección. Por supuesto que en ella se hace referencia a la resurrección del hombre llevado a la muerte pasando por graves sufrimientos y agravios camino del Calvario, Jesús de Nazaret.

Pero quizá debamos echar una mirada a los acontecimientos actuales de nuestro mundo que, si bien en algunos aspectos pueden mostrar síntomas de vida, de primavera o de resurrección, sin embargo, frecuentemente dan la impresión de no haber llegado a la etapa de vida que hoy queremos rememorar, y que nos gustaría contemplar en la marcha de nuestro mundo.

Han quedado atrás los graves acontecimientos que nos ha ofrecido la naturaleza con sus tremendas inundaciones, con desastres económicos y aun abundantes muertos en Perú y en Colombia. Entre nosotros, contrariamente a lo ocurrido más allá de los mares atlánticos, es la larga sequía la que está llevando a la ruina el desarrollo y madurez de nuestras cosechas.

Por lo demás, y ya en la línea de los acontecimientos políticos y sociales, estamos bastante lejos de lograr los triunfos de la resurrección. No son acontecimientos precisamente de primavera, sino que prevalecen los nubarrones de la violencia, de los atentados, de los abusos de poder, de corrupción y tantos otros.

Tiene cada vez menos visos de arreglo la situación que se está viviendo en Venezuela y que adquiere de día en día dimensiones más preocupantes, llegando ya a hechos de violencia y de muerte entre las dos posiciones extremas, que no parecen encontrar términos de acuerdo que dé solución a los cada vez más graves enfrentamientos.

Es preocupante lo sucedido con la puesta en duda en el referéndum turco para el cambio de la constitución, que concederá ahora plenos poderes y casi absolutos al presidente Erdogán hasta el año 2029, teniendo incursiones legales en el parlamento y hasta en los terrenos de la justicia, con el nombramiento de buena parte de los jueces del tribunal supremo. Lo más grave a este respecto es que se haya llegado al triunfo del sí con sospechas de malas formas y de falta de igualdad de oportunidades para moverse en los terrenos de la propaganda y de la difusión de las ideas contrarias a la propuesta del referéndum.

Son también lamentables los múltiples atentados en diversos países europeos y no europeos, presumiblemente ligados a las tendencias e influencias yihadistas, que obligan cada vez más a un reforzamiento de la vigilancia por parte de nuestras policías, sin terminar de lograr la superación de los temores y los miedos que alteran la vida ordinaria entre nuestros conciudadanos.

Ahí están también las amenazas fundadas en hechos y medios hostiles proclamadas por el dictador de la república comunista de Corea del Norte, con riesgo de incurrir en dimensiones bélicas de carácter atómico.

La situación se complica aún más con los acontecimientos desgraciados ocurridos en los pasados días en los dominios de Siria, con el triste y desgraciado acontecimiento de las muertes causadas por gases y productos químicos tóxicos prohibidos por las leyes internacionales. El hecho traspasó la línea roja de lo admisible aun en situaciones de guerra y provocó la reacción de los Estados Unidos, que pasaron unilateralmente a bombardear uno de los aeropuertos sirios, con resultados de muerte de inocentes y aun menores, lo mismo que había ocurrido con el abuso de los medios químicos de muerte utilizados en los terrenos sirios previamente.

Y ni siquiera fue posible el pronunciamiento de condena contra Siria por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a causa del derecho de veto de que goza Rusia, veto que utilizó efectivamente. Llegando la misma Rusia a pronunciar amenazas de intervención bélica si se continuaba con acciones unilaterales por parte de los Estados Unidos.

Desde luego, la resurrección y la vida no acaban de llegar, ni siquiera las esperanzas luminosas de primavera. Dios quiera que no tengamos que prolongar demasiado la preparación de la esperanzadora Pascua que todos deseamos. En todo caso, ¡feliz pascua a todos los hombres y pueblos de la tierra!