Jueves, 29 de junio de 2017

Quiénes están pensando por nosotros*

 

Nocturno, esgrimes horas

Sordamente profundas;

En esas horas fulgen

Luces de ojos absortos.

Luis Cernuda

 

 

Recuerdan aquella ¿sarcástica? expresión unamuniana, por otro lado tan manida como, según algunos, tergiversada de que inventen ellos. Uno siempre ha especulado que pedía a voces un cambio de verbo: que piensen los otros, pero lo terrible del caso es que de esta nueva versión a tranquilos, ya pensamos por vosotros tan solo había y sigue habiendo un paso (¿de la oca?).

 

Comienzo con estas palabras porque ojeando la prensa electrónica me he encontrado con este vídeo que, agazapado, salta ahora a las redes para convertirse en viral, provocando en algunos sorprendentes síntomas de alergia. Lo curioso del caso es que casi en el mismo lapso de tiempo, en esa emisora que dicen ellos que es de todos, escuché responder con sincera inteligencia** a una pregunta interesada y de algún modo también viral en ciertos medios.

 

Para un servidor lo incuestionable fue que en los dos casos pude ver también esa mirada de la que habla Cernuda, la de quienes se hacen preguntas desde el ángulo más necesitado de verdaderas respuestas. Y un texto luminoso, como todos los suyos, de la filósofa Marina Garcés, dispuesto para todos nosotros en su libro Fuera de clase, me ofrecía sus palabras que yo en este momento les acerco:

 

«¿Qué hace valiente al pensamiento? Yo diría que un pensamiento es valiente cuando interpela y se deja interpelar. Esto quiere decir: cuando se dirige y se expone, cuando aporta ideas que alteran los márgenes sobre los que nos movemos normalmente. Un pensamiento valiente porque nos desplaza: lo que somos, lo que pensamos y lo que sabemos dejan de mirarse al espejo para tenerse que mirar a través de los ojos, de las palabras, de las vidas y de las problemáticas de los otros. No existe el pensamiento privado. La mayor valentía es dejarse tocar.

 

La forma más efectiva de conjurar este peligro es convertir la potencia de la interpelación que tiene el pensamiento en un poder cada vez más selectivo de circulación. Las ideas circulan hoy por el mercado académico, mediático y cultural convertidas en mercancías de consumo rápido, segmentado y cada vez más desigual. Pero lo que es peor es que los estudiantes, profesores, investigadores y autores también nos convertimos en clientes y en productos que sólo podemos circular cada uno por su carril. Anestesiados, blindados y competitivos, ganamos excelencia y perdemos valentía, ganamos visibilidad y perdemos generosidad.

‘Queremos pensar cómo pensar’ […] Un gesto valiente que implica detenerse, plantarse, dirigirse y exponerse a la inquietante presencia de los otros. Un gesto valiente que interrumpe la circulación y hace del pensamiento un lugar en el que llegar, quizás, a tocarnos.»

 

Las palabras de Garcés  sin duda son traducibles a la también necesaria conversación con los libros, sabiendo, además, que para hacernos con su lectura inevitablemente hemos de tocarlos y ser tocados por ellos. Quizá esta semana de pasión que ya termina sirva para recordar a esa otra perpetua liturgia que puede celebrarse a diario: la pasión libresca, la de renacer a cada línea con los libros.

 

Fotografía: Pablo de la Peña

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(*)Como habrán comprobado quienes hayan decidido ver el vídeo el título del texto es una variante, también necesaria, de  la pregunta que cierra la intervención.

(**) Escuchar a partir del minuto 23:31, aunque el resto de la conversación también merece la pena echársela a las entendederas.