Sábado, 21 de octubre de 2017

El 14 de abril "grita el silencio"

En el 98 aniversario del asesinato de don Emiliano Zapata

Cada 14 de abril se me viene a la mente la letra de la canción de Los Zopilotes Txirriaos, "Grita el silencio"... y pienso en aquellas cuestiones relacionadas con Salamanca en un aniversario tan señalado: "los que olvidaron la historia de los vencidos, y ahora gobiernan y controlan tu ciudad"... aunque ahora se disfracen de demócratas y se conviertan en adalides del constitucionalismo. No nos engañemos, siguen siendo los mismos. La estabilidad de las élites en la provincia de Salamanca se remonta hasta varios siglos atrás, mientras que nosotros y nosotras tenemos que soportar contratos precarios, humillación en el trabajo y en nuestra vida cotidiana (desahucios, cortes de luz y de agua, pobreza, etc.) o emigrar como ya lo hicieron nuestros abuelos y nuestras abuelas. Hay cuestiones que no cambian. Por ejemplo, la Semana Santa. ¿Acaso sabemos, tal y como nos recuerda Rafael Cruz en su obra En el nombre del pueblo: rebelión y guerra en la España de 1936 (publicado en 2006) que buena parte de las procesiones a las que hoy admiramos con "interés turístico" salieron a la calle durante los años de la República como una forma por parte de la derecha católica de ocupar el espacio público para contrarrestar la fuerza movilizadora de la izquierda?  ...  Los Zopilotes dirían al respecto: "Son las deudas de este pasado, tan oscuro, tan odiado y tan cabrón". Tal vez sean estas las cuestiones que debieran preocuparnos ante la propuesta de plantear una República como forma de terminar con las estructuras de poder que, a pesar de los cambios, se mantienen en la(s) sociedad(es) del presente, para poder avanzar hacia una democracia real. Pero lo que me indigna es que todavía la izquierda, o parte de ella, no tenga tan siquiera clara cuál es su bandera y haya quienes pretendan hacer homenajes en la ciudad con la que representa la continuidad de dichas estructuras de poder, incluida la monarquía borbónica, nombrada a dedo por el dictador, mientras la dignidad de nuestro país aún sigue enterrada en cunetas. Si no tenemos claras estas cuestiones, poco podemos hacer. Por ello, cada 14 de abril es necesario recordar, tal y como nos recuerdan los Zopilotes que: "en los muros del dolor y la vergüenza grita un silencio que no nos deja olvidar".

En el 98 aniversario del asesinato de don Emiliano Zapata sigo esperando el resurgir de unos bigotes que sean capaces de plantear la creación de una alternativa al servicio de la mayoría, una historia y una memoria de reconocimiento a las víctimas del franquismo y de todos aquellos y aquellas (emigrad@s, precari@s, parad@s, excluid@s, etc.) que pagamos las consecuencias de un sistema económico que convierte nuestra existencia en un auténtico calvario. Pero cualquier alternativa real de cambio, bien lo sabe el zapatismo, ha de encontrarse siempre "abajo y a la izquierda", por si se les hubiese olvidado aquellos y aquellas que sólo miran hacia arriba (al cielo) y pretenden asaltarlo. ¿Con quién? ¿Con qué bigotes?   

En la imagen, una propuesta para la sustitución del medallón del dictador en la plaza mayor de la ciudad.