Martes, 30 de mayo de 2017

Retroprogresión y chavaltupalantismo

Presentación en Madrid del libro de Antonio Fernández por parte de Pedro Piqueras

1/abril/sábado

 

  Muere Salvador Pániker en Barcelona a los 90 años. Siento tristeza, pero creo que una persona como él nunca fallece del todo porque deja una obra extraordinaria para siempre en este mundo.

   Era “xarnego”, mestizo, de padre catalán y    

 madre india, hombre de ciencias y de letras,   

 ingeniero y filósofo, editor y escritor, tocó la

 política y se apartó enseguida de ella en 24

 horas, (fue diputado con UCD en 1977) amó la

vida en toda su intensidad, desde el cerebro al

corazón, desde el cuerpo y desde el alma,

excepcional conferenciante y profesor,

encarnación de las ideas de Oriente y el

Occidente, racional puro e irracional

sorprendente; creador de la teoría de la

retroprogresión, que es algo así como que todo     

análisis de la realidad actual debe partir del

pasado, de todo lo que ha generado el

presente; es decir, todo procede de antes, todo

tiene una continuidad, nada surge de repente.

   Esta es mi definición de la retroprogresión

después de haber leído con entusiasmo y hasta

devoción a Salvador Pániker. Pero otras interpretaciones apuntan a “la necesidad de avanzar simultáneamente hacia el racionalismo y hacia el  misticismo.” O sea, ser a la vez adultos y niños, antes y ahora, humanidad y religiosidad. Todo un todo. Se pueden hacer más interpretaciones del concepto

retroprogresión, idea central y exclusiva del

filósofo Salvador Pániker, y todas válidas.

     Deja una extensa obra, como “Conversaciones en Cataluña”, “Conversaciones en Madrid” (que lo encumbraron como escrito), “Primer Testamento”, Segunda memoria”, “A propósito de Sartre”, “Los signos y las cosas” o “Ensayos retroprogresivos”. Lo descubrí en el tiempo que viví en Barcelona en los años setenta del siglo pasado. Pero los libros que más me han interesado de él han sido  “Cuaderno amarillo”, “Diario de otoño” y “Diario de un anciano averiado”. Todos ellos han sido una guía imprescindible, salvando las enormes diferencias, para elaborar este “Picoteo”, un diario también a fin de cuentas, con muchísima diferencia de conceptos y contenidos. ¡ Qué más quisiera yo que acercarme a un pensador así!

    El nivel de Salvador Pániker es inalcanzable, por su capacidad de razonamiento y, especialmente, por su cultura: extraordinaria, amplia, profunda, variada y heterogénea. Sin duda Salvador Pániker no ha tenido en España el reconocimiento que se merece. Pero, claro, España es España.

   Salvador Pániker fue también el gran defensor de del derecho a morir dignamente. Le comento este aspecto a mis amigos de la Peña Cañizo en el transcurso de una comida y pronto surgen las diferencias. Un asunto complejo, de controversia inevitable. ¿ Hasta dónde los médicos pueden, o deben, decidir cuando una persona en situación de enfermedad irreversible ha de morir? ¿Deben los médicos tomar una decisión de “desconectar” al enfermo terminal con permiso de los familiares? ¿ Hasta dónde influyen las creencias religiosas? Muy difícil, imposible mejor, ponerse de acuerdo. Todos coincidimos que es absurdo alargar la vida de sufrimiento de un enfermo, pero ¿quién se atreve a decir cuándo y cómo es el final? ¿Hacerlo es contribuir a un homicidio? Este asunto, de vital importancia, es materia de discusión permanente. Uno de los amigos dice que los médicos aplican “cuidados paliativos” para evitar el dolor, y que incluso los hay que en situaciones terminales procuran no alargar la vida del enfermo, pero que eso no lo hacen los médicos del Opus Dei. ¿ Es así? ¿ Algún día se avanzará legislativamente en este aspecto? Yo creo que se ha aumentado mucho la esperanza de vida. Pero nadie ha pensado que, gracias a las medicinas y los sanitarios, se llegara a situaciones extremas de enfermos terminales que producen situación de angustia tremenda a familiares y amigos.

Coincidiendo en el tiempo los medios de comunicación dan a conocer “el suicidio de José Antonio Arrabal”, un enfermo de ELA que grabó in video para dar cuenta de su decisión y reivindicar que se legalice la eutanasia. Adquirió por Internet una mezcla letal de fármacos y decidió no sufrir más la terrible esclerosis lateral amiotrófica. La misma enfermedad que se llevó por los cauces naturales hace tres años a mi amigo Millán Rojo, posiblemente el amigo al que más he querido, y el que más me quiso. Al leer esta noticia me he acordado de él, y del día que lo ví por última vez en el hospital Pío del Río Hortega de Valladolid. Doce horas antes de fallecer. Millán tenía fe ciega en Dios y aguantó hasta que la vida se le fue en medio de un sufrimiento que nunca se mereció.

 

 

 

6/marzo/jueves

 

  

 

 Violeta me lee una frase que acaba de leer: “No es más feliz el que más tiene, si no el que de menos gilipollas se rodea”. Es una expresión de esas que se envían por Facebook. Hay muchas e ingeniosas. Esta me lo parece. Y aquí la resalto. Servidor es muy feliz. ¿ Será por eso?

 

   Me regala su libro “Mi abuelo dixit” Antonio Fernández, consultor de prestigio y amigo. Una obra que demuestra “cómo la cultura popular, y el sentido común, iluminan el camino para alcanzar el éxito”.  El libro se va a convertir en un referente para todo aquel que quiera descubrir las claves lo mismo para andar por la vida que para trabajar en una empresa. Antonio Fernández reivindica las enseñanzas de su abuelo para ponerlas a la altura de los conceptos de los “gurús” de hoy.

   Antonio Fernández es un ingeniero que ha sabido juntar la técnica y la ciencia con el calor literario de las humanidades. Una mezcla conseguida a través de unos relatos literarios que por su sencillez compleja recuerda a los mejores escritores castellanos de siempre.

    El libro cuenta también con la aportación de otras voces que complementan los relatos de Antonio Fernández, como José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de España, el gran chef Martín Berasategui o Daniel Carreño, Presidente de General Electric de España y Portugal. La portada es del gran pintor hiperrealista Plata Ruiz y las extraordinarias ilustraciones que acompañan a los relatos son de Natalia Fernández Angulo.

    El libro ya está dando qué hablar por las redes sociales. Y no ha hecho más que salir a la calle. Les dejo con una pregunta que le hizo el abuelo al nieto: “Si tu casas ves quemar, a tu mujer con un fraile y en tu culo un avispero, ¿ de qué te ocuparás primero”. La respuesta lleva directamente a distinguir entre lo urgente y lo importante. Tan determinante en la vida y en el trabajo.

    “Mi abuelo dixit” es un vademecum que se va a hacer necesario en la mesilla de noche de cualquiera. Se abra por donde se abra el libro el lector encontrará una enseñanza que orientará su vida y sus acciones. Uno de los capítulos geniales se titula “El chavaltupalantismo de mi abuelo”.  Quien quiera conocer este concepto, y otros que desprenden humor inteligente y enseñanzas claras, deberá leer el libro. Pues a ello.