Sábado, 21 de octubre de 2017

Hágase la luz en el Transporte Metropolitano.

En la Gran Vía es imposible averiguar algo en las paradas del Tansporte Metropolitano.

Reconozco que me ha alegrado extraordinariamente que el PSOE salmantino haya propuesto que se incluya información del servicio público de transporte metropolitano en las paradas de la capital donde coincide con el urbano, incluido el tiempo de espera en las pantallas si estas existen. Desde que se creó ese Ente extraño que supuestamente gestiona el servicio de Transporte Metropolitano, vengo proponiendo esto mismo donde tengo ocasión.

Otra parada del Transporte Metropolitano en la Gran Vía, asin información.

Soy muy pesado con la información en los servicios de transporte público. Es la base de su fiabilidad, el más poderoso atractivo para que se utilice. Si la gente no sabe cómo funciona, los recorridos y paradas y qué horarios tiene, difícilmente lo hará. También si la información es falsa, normalmente por anticuada, la confianza desaparece. Claro que el respeto a los horarios, aunque estos sean aproximados, hace mucho junto a otros factores que inciden en la calidad, y atractivo de un servicio público que al final pagamos entre todos. Las decenas de paradas con sus postes y marquesinas son un escaparate que ya está puesto, sólo hay que utilizarlo eficazmente.

Otra perspectiva más de paradas del metropolitano en la Gran Vía. Los postes informativos se utilizan para poner anuncios personales, al menos sirven para algo.

El servicio de transporte público metropolitano es un apaño que intenta ser alternativa al uso desmedido del vehículo privado entre la capital y su entorno, casi 100.000 viajes diarios según el Plan de Movilidad. Si algo queda claro con lo que tenemos es que la Junta, responsable de las competencias, no se lo toma en serio. La fórmula ha demostrado ser inadecuada, y al albur básicamente de una empresa concesionaria. Lo único significativo es la posibilidad de utilizar bonos mensuales, que antes no existían, incluido el que permite trasvasar al transporte público urbano. Si se averigua las paradas donde eso es posible, claro. No ha servido para ganar viajeros, a pesar del crecimiento demográfico de los municipios alrededor de Salamanca.

En esta parada de la Avenida de los Reyes de España, donde el transporte urbano  se encuentra con el metropolitano, sólo hay información de las líneas urbanas.

Vehículos viejos, escasas frecuencias, recorridos muy limitados por la capital, y continuas y desmedidas subidas de precios rematan su exiguo atractivo. Las paradas del servicio urbano de la capital donde también para el metropolitano sólo las conocen los usuarios habituales, es para iniciados dado que nada indica que eso ocurre. Y no olvidemos que, salvo alguna excepción, los recorridos básicamente unen los municipios del entorno con la Gran Vía, no llegan a los Hospitales o el Campus Universitario. Supongo, por poner un ejemplo, que alargar la línea de Santa Marta hasta la Avenida de Mirat-Puerta de Zamora debe arruinar a alguien y por ello resulta imposible.

Esta foto tien algo más de un año, hecha en el Polígono de Los Villares.  Atestigua que hay paradas donde se pone alguna información, en este caso los horarios.

La información parece secreto de estado. Incluso en la web razonablemente completa, donde figura el símbolo de la Junta, no existe de todas las líneas. Buscarla en las paradas es tiempo perdido salvo que el Ayuntamiento de turno sea diligente, en especial en la capital. Confiemos que si alguna vez esta información aparece, luego se actualice para demostrar que es creíble. Por cierto, esa propuesta figura en dos páginas del programa electoral de Ganemos Salamanca, por lo que se puede ir sumando votos. 

No quiero olvidarme del pasado Día de la Mujer (trabajadora), estupendos los discursos, pero ¿para cuándo la acción y los recursos?. Eso sí, muy reveladores los de muchos políticos de la derecha que les sale el machismo y la ranciedad con demasiada frecuencia, su verdadera falta de convencimiento del derecho a la igualdad. Parece que todavía nos queda mucho.