Sábado, 22 de julio de 2017

Consternado

La despoblación no es un fenómeno atmosférico, sino la consecuencia de una situación política prolongada en el tiempo
Anselmo Santos con Armando Moralejo

Tal como prometí el domingo anterior,  hoy quería escribir sobre algo que leí días pasados y que me dejó CONSTERNADO (abatido de ánimo). El contenido del comentario se refería a la gran—Despoblación—que están sufriendo muchos pueblos de España y que si no se remedia, terminarán por desaparecer… ¡Quién te ha visto y quién te ve! .

Decíamos el pasado domingo: “Hoy estamos asistiendo al estado de despoblación y postración en que yace una parte de la superficie nacional. Pues hay una España urbana y otra rural y lamentablemente esta desaparece. Convirtiéndose en territorio, roto yermo… en un erial.

Decía alguien con buen criterio, que hago mío: “Sentimentalmente me considero un miembro más de esta comunidad de gentes rectas y austeras que conservan ese orgullo castellano de no ser más que nadie, pero tampoco menos. En estas tierras en el que el hombre las labra, cada uno sigue siendo dueño de sí mismo”.

Y no hay que olvidar que el hombre rural; más que labrador es parte de la tierra que pisa, se siente parte de ella y quiere de modo indefinible a cuanto compone el entorno, los árboles, la pradera, sentir el cierzo, ver la luna, el sol, que ello es la libertad de campos y cielos.

Ya lo dijo Miguel Delibes y bien dicho está, en su libro—Viejas Historias de Castilla la Vieja—El gran autor, hombre de campo vaticinó y fue precursor del—Modelo de Desarrollo Sostenible—al que ahora se aferran todos los discursos políticos. Defendió que: “El pueblo necesita mayor confort, caminos, agua, tierra y posibilidades. Pero rezongó (gruño, refunfuño) del progreso, que calienta el estomago, pero enfría el corazón…

Lo escribía también mi amigo y excelente persona, Armando Moralejo, el poeta rural de Cantalpino:… Recordar lejanos tiempos, que los campos han vivido, y recordar otros ruidos que los campos han tenido… viejas y nobles costumbres, que verlas ya no verás  más… si las has vivido, olvidarlas no podrás.

Y es una pena que todo esto ocurra así: Recuerdo que en la entrevista que le hice a Florentino Díaz “Flores”, que tuvo un peregrinaje difícil en sus comienzos; me contó, sin rencor para nada, ni nadie, lo que pudo ser y no fue, en sus orígenes humildes en su pueblo, de los que no se avergüenza, muy al contrario.

Emocionado me narraba como: “Le llamo el alcalde del lugar para decirle que querían hacerme hijo predilecto y fue una alegría tremenda. Después de la procesión y en un  salón con quinientas o más personas, les dije: Pensar un poco, si no he estado en contacto con vosotros, no creías que os he tenido olvidados, a mi pueblo y a vosotros siempre lo lleve en el corazón Y sé que los más mayores aun me recordáis cuando de pequeño iba con el pocillo (vasija para contener líquido) a casa de la señora Conce a pedirla; aceite, vinagre y muchas veces pan…

Antonio Rodríguez era un personaje singular que nació en La fuente de San Esteban, donde fue después practicante, pero antes lo fue de Boadilla y otros pueblos del entorno. Hombre polifacético y extrovertido fue autor junto a Teyo, El de la Angarilla, de bromas renombradas y grandes aficiones taurinas. Y me contaba en la entrevista que: en Boadilla se encontraba “más a gusto que todos los demonios” y podía ir a los regatos a coger con poco esfuerzo “todos los cangrejos del mundo”, los que quería y llenar calderos, barreños y hasta la pila de lavar…

                             Alguien ha dicho: “La DESPOBLACIÓN no es un fenómeno atmosférico, sino la consecuencia de una situación política prolongada en el tiempo”

                             Otro apostilla: “Ya no es posible revertir la DESPOBLACIÓN”.

                                         De donde mi consternación. Y, ahí lo dejo…

Anselmo SANTOS.

  • La vieja rueda de carro