Lunes, 11 de diciembre de 2017

Breve historia sobre el comienzo de Semana Santa

 

Cristo debe de ser modelo de todo hombre para así hacer que este mundo llegue a la Santidad. Que los hombres sean igual que Jesús y busquen siempre cumplir con la voluntad de Dios, como lo hizo Jesús sin importarle el sufrimiento, las injusticias, las humillaciones…

 

 

 

Tener entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo, el cual, siendo de condición Divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojo de si mismo tomando condición de silencio, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte de Cruz”

San Pablo (Filipenses 2,5-8)

 

 

 

 

 

 

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido en una ocasión de descanso y diversión. Olvidándose de lo esencial: esta semana la deberíamos dedicarla a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús...

Debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la gran riqueza de celebraciones propias de este tiempo litúrgico de Semana Santa.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos.

Comienza con el domingo de Ramos y termina el Domingo de Pascua.

 

Uno de los primeros testimonios sobre la celebración de la Semana Santa proviene del documento Itinerarium-Peregrinatio ad loca sancta, descubierto en un monasterio italiano a fines del siglo XIX y que contiene descripciones detalladas de las celebraciones que se siguen durante la Semana Santa, así como de la costumbre de recrear algunos pasajes de la Pasión de Cristo. Atribuido a una mujer llamada Egeria, representa el primer escrito de una mujer en Occidente del que se tenga registro.


Los ritos para la conmemoración de la Semana Santa en el catolicismo están regidos por dos documentos: De la Constitución Apostólica Sacrosantum (redactada en 1963) la Carta Circular trata sobre las Fiestas Pascuales, escrita por la Congregación para el Culto Divino en 1988

La representación de la Pasión de Cristo se remonta a la Edad Media, cuando en sitios como el monasterio suizo de
Saint Gall alrededor del siglo X, los monjes comenzaron a acompañar los oficios religiosos de la Semana Santa con música y dramatizaciones de escenas como la Última Cena y Crucifixión.

El asueto de la Semana Santa tiene su origen en la época del emperador romano Teodosio, quien en año 438 decretó en un documento llamado
Codex Theodosianus que los asuntos de gobierno debían ser suspendidos durante los días santos.

Uno de los ritos más dramáticos de la Semana Santa era el denominado Oficio de Tinieblas, realizado en la tarde de los días santos (miércoles, jueves y viernes) donde un candelabro con 15 cirios se apaga paulatinamente hasta quedar el templo a oscuras, representando el abandono en que queda Cristo durante su Pasión. Desde mediados del siglo XX ya no se practica. ¡Una pena perder algo que nos hacia entrar en el mundo interior!

El primer testimonio sobre el ayuno en la Semana Santa fue descrito por Atanasio de Alejandría, obispo y santo, quien en el año 329 escribió documentos donde narra los rituales de las comunidades cristianas de aquella época, destacando prolongados períodos de ayuno y oración.

La Iglesia Ortodoxa celebra el día anterior al Domingo de Ramos una ceremonia para conmemorar la resucitación de Lázaro, que ocurre justo antes de la entrada de Jesucristo a Jerusalén y que marca el inicio de la Semana Santa para la fe ortodoxa.
El catolicismo considera el inicio de los días santos al día siguiente, con el Domingo de Ramos.


 REFLEXIÓN

Hace muchos años, hubo un ser muy especial que dejó su hogar en el cielo para vivir con las personas en un mundo llamado- tierra-. Él vino como un bebé cualquiera, creció aprendiendo a conocer a la gente. Mi madre me contaba llegado éste tiempo muchas historias de la Semana Santa.

 

Me gustaba oír las bellas historias de la biblia antes de dormir o a la tarde al calor del brasero

Me hablaba de gran obediencia de Jesús a sus padres José y María. Era un niño como todos, muy aplicado, juguetón y a veces hacía alguna travesura como cuando se quedó en el Templo y menudo disgusto se llevaron los papás. Prefería jugar con las amigas a ir a las reuniones de catequesis, pero cuando estaba allí, algo extraño sucedía en nuestros corazones infantiles. Sólo queríamos seguir allí, en la iglesia, escuchando las historias de nuestro amigo Jesús que la catequista nos relataba.

 

Aquél lugar se convertía en un pedazo de cielo y sentíamos la presencia de ese ser que no veíamos pero que sabíamos estaba allí. Mi madre decía que Jesús está en todas partes, que nunca nos deja solos, que somos importantes para él y que nos ama como nadie. Ahora que hemos crecido y nuestros padres envejecieron, les contamos las historias que ellos nos contaban cuando éramos niños.

 

A veces ellos olvidan cosas pero les decimos que Semana Santa es muy especial para todos los cristianos, porque recordamos que en este mundo, nuestro Salvador dio la vida para salvarnos del pecado y tener otra oportunidad, evitar la condena a la que estaba destinado el hombre. Que aquel amigo incondicional dio su vida por amor a mí, por ellos y por todos Y ya se sabe quien tiene un  amigo, ha encontrado un tesoro. Importante para todos aquellos que coleccionan a través de RRSS nombres, a veces de perfil muy distante a la realidad, con las consecuencias que todos leemos en presa o vemos en TV. Si los tesoros fueran tan fáciles de encontrar, sí se ofrecieran tan gratuitamente…dejaría de ser la persona que ama incondicionalmente, reprende cuando es necesario, pero está durante las veinticuatro horas del día a tu amparo, el amigo no pone jamás el cartel “cerrado”