Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mi pancarta: 1789

Estamos a tiempo de darnos cuenta de que Trump quiere agredir no solo a los migrantes; creo que su “antisistemismo” está poniendo en peligro valores fundamentales, logros que creemos que nunca nos van a quitar.

El pasado domingo, en México se convocó a dos manifestaciones, que medio terminaron siendo una, o una y media, contra Trump… pero aprovechando el viaje para criticar muchas cosas, criticables, por supuesto; sobre todo, al Presidente, a Peña Nieto; en vez de una gran pancarta que nos uniera a todos, por ejemplo: “contra los muros”, la sensación ˗que creo compartí con mucha gente˗, es que hubo muchas “pancartitas”: contra Trump, la corrupción, la pobreza… Y Peña.

Si nos ponemos quisquillosos, es un poco trumpista manifestarse “contra Trump” o decirle tirano… de momento; por supuesto, y lo he escrito, creo que el tipo es un fascista, ignorante, bruto, pero también sé que es presidente de un país libre y soberano y que, como presidente, hasta ahora, usa las herramientas que la ley pone en sus manos.

O sea, estoy en contra de sus medidas, de sus órdenes ejecutivas, creo que el mundo debe unirse contra los fascismos y decirle, como hizo Merkel, que por ahí se irá quedando solo, por fuertes que sean los Estados Unidos; pero hay que decirlo desde la grandeza de la democracia, que permite que semejante patán haya podido, mediante no pocas mentiras, por supuesto, conseguir los votos que lo encumbraron; parece paradoja… Y lo es, en gran medida.

Creo que Trump es la punta de lanza de un fascismo 2.0, que maneja el hartazgo de muchos, y las redes, mejor que nosotros; de hecho, lo promueve en ellas: ya he escrito más de una vez que programas de televisión como el que lo encumbró llevan décadas haciéndonos creer que juzgamos a otros, que nuestra opinión cuenta…

Y al juzgar, nos cabreamos, porque no siempre ganamos… Y cabreados, llegamos a las noticias, en las que, más o menos sesgadamente, se nos informa de las muchas maldades que hacen “los políticos”.

Pero al igual que veo eso, veo, en México, además, el curioso el afán anti- de muchos; ser anti- implica que queremos que “el otro” desaparezca; vuelvo a citar a Víctor Manuel: “aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”: https://www.youtube.com/watch?v=RZ2rneMuxM8.

Es curioso que gente menor de 30 años, en esta Ciudad de México, sea ferozmente antipriista, cuando nunca han conocido un gobierno del PRI (yo llegué a fines del 92 y el PRI que conocí ya era bastante poco PRI); esa misma gente joven es igual de feroz contra Televisa, cuando probablemente, en esa televisora ven fútbol y poco más; no creo que la generación Twitter vea los informativos de Televisa, mucho menos sus programas de debate político, que suelen ser a horas intempestivas.

Ese espíritu anti- que caracteriza a la dizque “izquierda” mexicana, nacionalista y conservadora, creo que lo comparte la derecha, que también es nacionalista y conservadora…

¿A ver si va a ser eso? ¿Buscaban diversidad y encontraron división?

Creo que estamos a tiempo de darnos cuenta de que Trump quiere agredir no solo a los migrantes; creo que su “antisistemismo” interesa a poderosos sin escrúpulos y está poniendo en peligro valores fundamentales, logros que creemos que nunca nos van a quitar: libertad (religiosa, sexual, política); democracia (sí, por mucho que el asamblearismo se empeñe, la representatividad me parece más democrática que la mano alzada, porque siempre serán más los que no están en la asamblea).

Por eso, contra los muros, por la libertad, la igualdad y la fraternidad, me manifestaré siempre; a lo mejor, como la chacra a la que se va Luppi en Lugares comunes, una manifestación con una pancarta que diga “1789” nos congregaría a muchos más…

Y el señor Trump ni se enteraría del mensaje…

@ignacio_martins

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