Viernes, 22 de septiembre de 2017

Escribir después de Auschwitz…

Son tiempos de “malos” y buenos; estos fascistoides, con Trump a la cabeza, se aprovechan de la gente cabreada, muchas veces con razón, no lo discuto.

Escribió Theodor Adorno una frase cuya traducción más conocida es: “Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”; por si les interesa, está en La crítica de la cultura y la sociedad; Auschwitz-Birkenau, por cierto, fue liberado un 27 de enero, acaba de cumplirse un aniversario del fin de esa ignominia.
Vivimos tiempos que, a ambos lados del charco, cada día recuerdan más a lo que debió ser Europa entre 1933 y 1936; tras la trumpada de turno ˗México, musulmanes…˗ quedan pocas ganas de escribir, porque este aprendiz de Hitler de ahora, por si fuera poco, hace como que escribe: en vez de usar las reglas básicas de la diplomacia para sus relaciones con otros países, impone su bullying a tuitazos.
Sin embargo, para que no haya otra frase como la de Adorno, hay que escribir “antes” de los muchos “Auschwitz” que este tipo parece dispuesto a crear; no debemos, no podemos claudicar.
La obsesión con su vecino del sur es enfermiza; el comercio con México puede tener superávit favorable a este que también es mi país, sí, pero olvida señalar que ese comercio creció de una forma impresionante ˗el Tratado de Libre Comercio empezó en 1994, cuando yo ya vivía aquí˗; hay estados de Estados Unidos cuya producción se vende prácticamente en México; los coches “mexicanos” que Trump no quiere “seguir comprando” utilizan piezas que se construyen en Estados Unidos…
Pero no es un problema solo de este lado; ya vimos lo de prohibir la entrada a ciertos musulmanes; y tengan cuidado en Europa, porque este tipo de “políticos” basan su estrategia en crear enemigos; a Trump le conviene una Europa dividida, enfrentada, para que no pueda ser contrapeso. O sea, que lo que más conviene a las “trumpadas”, son, por ejemplo, las “lepenadas”… Y recuerden las “farageadas” que trajeron el Brexit. 
Son tiempos de “malos” y buenos, los enfrentamientos parecen inevitables; estos fascistoides, con Trump a la cabeza, se aprovechan de la gente cabreada, muchas veces con razón, no lo discuto; como también creo evidente que los individuos no solemos ser propensos a la autocrítica y estos impresentables apelan siempre a la víscera, a lo primario. 
Considero que hemos ido construyendo sociedades de bienestar… adolescente: lo que tenemos es nuestro, es un derecho, y siempre queremos más… Sin mucha obligación.
Ya decía “Cambalache” que el siglo XX fue una porquería… Pero de ella salieron muchas cosas buenas para una gran mayoría. Hoy, 2017, son muchos más los que viven mejor. Y muchos más los que estamos acostumbrados a tener derechos, libertades, bienestar, respeto. Tan seguros estamos de que nunca los vamos a perder que, tal vez, no los valoramos lo suficiente.
Trump, fascista ignorante y patán, privilegiado desde la cuna, quiere poner todo en riesgo. Porque no es suyo, porque no lo valora, porque no le afecta. Y mucha gente, jodida, aparentemente sin nada, toma esa misma postura.
Hoy le está tocando a México; pero no se va a quedar ahí.
Hace falta cabeza fría… inventiva… y tener ciertas ideas claras.
Hace falta escribir, antes de Auschwitz.

@ignacio_martins

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