Lunes, 23 de octubre de 2017

Barba Azul ¿qué esconde bajo el azul de su barba?

 El cuento de Perrault, escrito en el año 1667 está inspirado en la vida del Mariscal  Gilíes de Rays.

 Carece el  cuento “Barba Azul” de elementos o momentos fantásticos,  algo poco habitual en este autor. Si buscamos en diferentes fuentes, ¿si existió el malvado mariscal?, encontramos suficiente documentación histórica, pero buceando entre leyendas ¡la sorpresa! que nos lleva a un cuento escrito muchos años antes y perteneciente el folklore hindú.

No había cumplido los veinte  años Gilíes, cuando raptó a la menor Catalina de Thouars de catorce. Se casó con ella la misma noche. ¿Por amor? No, por ambición. Los Thouars poseían varios castillos que juntos con los de Rais- Laval harían de ésta unión la más rica y potente de Francia. Pero la familia de Catalina no aprobó el casamiento y rechazó unir las propiedades. Gilíes de Rais hizo raptar a la madre de Catalina y la encerró en un castillo a pan y agua, hasta que le cedió los castillos de Pauzauges y Tiffauges.  Hecho lo cual y asegurado su poder, marchó hacia la guerra contra los ingleses. La mal  llamada “Guerra de los Cien años”

Llega a  su vida una joven doncella “Juana de Arco. ¿Pero quién era Juana? Sabemos que nació un seis de enero del año 1412 en Domrémy, hija de un campesino rico, llamado Jacques  y su esposa Isabelle.

A los trece años-Juana- dijo que había oído la llamada de Dios. Algún tiempo después, confesó haber visto a San Miguel y a las primeras mártires Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita, cuyas voces la acompañarían el resto de su vida.

Comenzaba a desgranar los días el año 1429, la guerra de los Cien Años asola Francia, los ingleses estaban a punto de capturar Orleans, las misma voces de la santas exhortaron a Juana a ayudar al Delfín de Francia, más tarde pasaría a la historia como Carlos VII  de Francia

Juana le explicó al delfín que ella tenía “la misión divina de salvar a Francia del enemigo”. Se reúnen un grupo de teólogos y aprueban sus peticiones: gran número de tropas debían estar bajo su mando, condujo al ejército francés a una clara derrota sobre los ingleses, superiores en número y seguro que en preparación. El rey se opuso a realizar campaña militar contra Inglaterra y Juana sin el apoyo real, dirigió en el año 1430 una operación contra los ingleses en Compiègne, cerca de París. Los soldados borgoñones la capturaron y entregaron a sus aliados ingleses.

Conducida ante un tribunal eclesiástico -en Ruán- que la juzgó de herejía y brujería. Sufrió catorce meses de interrogatorio, tras lo que se le acusó de ” maldad” por vestir ropas masculinas y de” herejía” por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica. El tribunal la condenó a muerte, antes desea recibir el Sacramento “Del Perdón” arrepentida de los errores cometidos, la sentencia se le conmuta por cadena perpetua.  

A su regreso a la prisión volvió a usar “vestidos de hombre” por lo que de nuevo fue condenada, ahora por un tribunal secular, llega el 30 de mayo de 1431, es enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruán por “herética reincidente”. Ella grita, mirando al cielo y juntando sus manos: "Jesús, Jesús…". Pasan cuatro horas antes de que su cuerpo se reduzca a cenizas. Su corazón se dice que no se quemó. El cardenal inglés de la Abadía de Winchester ordena que se arrojase al río.

Veinticinco años después de su muerte, la Iglesia revisó su caso y la declaró inocente. En 1920 el papa Benedicto XV la canonizó. Su fiesta se celebra el 30 de mayo, día de su ejecución.

La derrota de Juana de Arco por traición, su proceso y su muerte en la hoguera, acabaron con las buenas intenciones de Gilíes de Rais, quien volvió a sus tierras y sus castillos. Le esperaban su esposa y su hija, de las que no hizo el menor caso. Su negra barba de azulados reflejos hizo que se le llamara “Barba Azul”. Era una persona inteligente, culta, ambiciosa, ávida de riquezas y un gran despilfarrador.

El doctor Gabanes dice: «Desde este momento- la muerte de Juana - se entrega a los más locos dispendios, para satisfacer sus más caros caprichos”.

Lo sorprendente es comprobar que la historia se basa en hechos reales del siglo XV, las protagonistas no eran mujeres asesinadas, sino niños vilmente ejecutados por la mano de Gilles de Rais,- Mariscal de Francia - y gracias a su linaje familiar fue una de las mayores fortunas de Europa, llegando a tener más poder incluso que el propio rey francés Carlos VII

Gilles de Rais luchó en la guerra de los Cien Años, donde da rienda suelta a  su impulso criminal, se convierte en escolta y confidente de Juana de Arco por lo que impulsado por su valentía, no duda Juana en qué le concedan la graduación de Mariscal, e incorporar la flor de Lis a su escudo de armas. Al ver la traición por la que fue asesinada y condenada al fuego -era su protectora-, sé entrega a todo tipo de excesos, depravaciones, malgasta su patrimonio y es el cruel asesino de niños/as. Hablamos en psicología de “pederastia”, bajo engaños los llevaba a sus castillos del Loira para someterles a las más despiadadas y crueles vejaciones y torturas. Se le lograron imputar 140 muertes, sin embargo, algunos investigadores elevan esta cifra a más de 200, incluso a 1.000

El propio Gilles confesaba en su juicio

Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados.

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente.

Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía…

Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tienen una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla.

 El cuento no es uno de mis preferidos y tampoco se lo he leído a mis hijos, no quiero terminar sin que los lectores saquen sus propias conclusiones sobre Juana y de Guilles, con un pequeño relato del CUENTO DE BARBA AZUL

  Una noche Catalina, la esposa de Gilíes de Rais, estaba preocupada por la fiebre de su hija María. Quería avisar a su marido pero éste se encontraba en un ala del castillo a la que le había prohibido la entrada diciendo que si abría aquella puerta la mataría. Durante mucho tiempo vaciló la dama pero preocupada cada vez más por la salud de su hija se decidió a burlar la prohibición-curiosidad de probar lo prohibido-. Pasó al recinto y abrió la puerta que su marido le había vedado abrir. No pudo contener un grito de horror. El espectáculo era espeluznante. De unos garfios en la pared colgaban vivos varios niños que gritaban de dolor. Su esposo tenía en brazos a otro niño lleno de sangre. A su alrededor dos o tres servidores martirizaban a otros. Catalina salió huyendo perseguida por los criados. Gilíes de Rais le perdonó la vida a condición que no contara a nadie lo que había visto y la recluyó en un castillo lejano.

Gilíes en su afán por procurar víctimas para sus sacrificios, mandaba a los servidores  que recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que les harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos.

Los padres de los pequeños eran como no podía ser de otro modo gente muy humilde. Salían de sus miserables casas y no volvían a tener más noticias. Si preguntaban a los criados que retornaban al pueblo en busca de nuevas presas, ellos les respondían que estaban bien y ocupaban puestos privilegiados.

 Pronto la gente se alarmó y se comenzó a hablar de raptos. El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía más y más. Llegó un momento en que fue tan grande que las murmuraciones, se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades.

»E1 14 de septiembre de 1440 se presentó a las puertas del castillo de Machecoul, donde estaba entonces Gilíes de Rais, un grupo armado al mando del capitán Jean Labbé, que iba acompañado por el notario Robín Guillaumet, en nombre del obispo de Nantes, Jean de Malestroit. Portaban órdenes del duque de Borgoña. Era el fin de Gilíes de Rais se entrega sin oponer resistencia y el 19 del mismo mes, es decir cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó  varios días.

Basta decir que además del pecado de “herejía” y de pactar con el demonio “Nigromancia” salió a la luz que el mariscal colgaba a los niños/as de los garfios que había en las paredes y cuando se desmayaban los descolgaba, los tomaba en brazos y les consolaba diciéndoles que no pensaba hacerles ningún daño. Después los sodomizaba y, en el momento del orgasmo, los degollaba para que los estertores de la muerte hicieran más agudo su placer. Besaba luego las cabezas cortadas mientras le chorreaba la sangre por el rostro y vestidos.

Más de 300 niños y niñas perecieron de este modo; llegó a sacrificar mujeres encinta a las que abría el vientre para profanar los fetos. Durante el proceso Gilíes de Rais reconoció sus crímenes y pidió perdón por ellos. Fue condenado a ser colgado y quemado vivo. Se levantaron tres horcas: para el mariscal y dos de sus principales cómplices, Henriet y Poitou. Se colocó un escabel debajo de los pies de Gilíes, se le pasó una cuerda al cuello, retirado el escabel que sostenía al mariscal, fue lanzado encima de la hoguera, y se prendió fuego a la leña amontonada debajo de él. La agonía fue corta. El fuego se elevó alrededor del cuerpo del ajusticiado; la cuerda que le sostenía sobre las llamas se rompió a medio consumir, y el cuerpo cayó sobre la hoguera.

Su esposa Catalina de Rais asistió al proceso y a la ejecución de su marido sin derramar una lágrima. Se retiró a sus tierras y poco tiempo después contrajo nuevas nupcias con Jean de Vendóme.

 Pero jamás pudo olvidar el espectáculo que se ofreció a sus ojos cuando abrió la puerta prohibida.

Conclusión que deben dar los padres a sus hijos:

No hablar con desconocidos y mucho menos aceptar prebendas y caminar a lugares bajo promesas.

Para adultos: no es un cuento como he dicho para niños más en mi opinión es para adultos, destaco como la curiosidad puede hacer que perdamos el paraíso, la nigromancia,misoginia,pederastia y despreocupación total por sus deberes familiares.

¿Quién no soñó con ser héroe o princesa? Todos, por eso éste cuento para no romper la edad maravillosa de la puericia tuvo que ser modificado

 

Isaura Díaz de Figueiredo