Domingo, 20 de agosto de 2017

Carta a Gely

Mí querido Gely:

Tu mamita  te recuerda  y no hace falta que sea tu aniversario, cada momento estás presente, te sigo sintiendo mi lado, al  llegar a casa, me esperabas  a la puerta con tu cola levantada, la cabeza  frotando mis piernas, una caricia y… sin molestar ibas a tu mundo.

¡Como pudo ser tan cruel la vida contigo! y un maldito “cáncer” te llevó en unas horas, jamás te quejaste, solo los vómitos alertaron que algo iba mal!¡ Tan mal! El bicho te había invadido y tú sin quejarte, solo alguna vez te vi  girar la cabeza, chillar como si quisieras morder algo … no entendía que ocurría, al momento volvías a tu vida. El veterinario no supo ver qué tenías en la primera consulta, a los ocho días dice

-El final es ¡ya!

 Doy gracias porque no sufrieras, eras paz y transmitiste paz hasta el final  Te despediste de la Cleopatra, la lamiste un largo rato  ¿recuerdas?  Después se escondió  y tardó en salir casi un día de debajo de la cama. ¿Recuerdas lo chillona que era? pues nunca más volvió a maullar, ¡nunca Gely! hace los desplazamientos en silencio y en casa no se la oye, se hizo de pronto mayor y responsable.

 Aún soy incapaz de contener las lágrimas,  tenías miedo de dejarme, y la inyección maldita no hacía efecto, te quitaron de mis brazos, volviste la cabeza buscando mi voz, toqué tu hermoso  rabito –no soportabas que lo acariciaran- pero ya no lo sentías. No pude regresar a casa y pasee sin rumbo, sentí alivio, porque el bicho ya no podía causarte dolor, te habías liberado del sufrimiento.

 Lloré lágrimas de tristeza por la pérdida de tu compañía. Lloré lágrimas de dolor por la cantidad de pena que siento al no volver a verte...

 Me consuela el hecho de que tú sigues aquí conmigo-de otra forma-. Voy a tratar de emular tu capacidad estoica para aceptar lo que venga. Te llevaré en mi corazón hasta el final de los tiempos. Cada vez que me enfrente a un nuevo reto o camino nuevo, recordaré tu fortaleza. El Amor incondicional que me llevó a cuidar de ti, me lo voy a aplicar a mí misma, recordando lo que me has enseñado, lo que significa ver la vida desde la perspectiva de un gato fiel, que me hizo ser mucho más fuerte en momentos de una dolor… que solo tú, yo  y nuestra Cleopatra sabemos.

Mamita no te olvida  Gely

Isaura Díaz de Figueiredo