Viernes, 25 de mayo de 2018

Pegotes monumentales con aquiescencia municipal.

Hace años, tantos como su existencia, la Asociación de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de Salamanca denuncia la práctica municipal de colocar pancartas, informando de actividades, tapando los restos de la vieja iglesia-terraza (privatizada de facto) de San Polo. Lo sorprendente es que esta no es, de lejos, la entrada sur más utilizada de la ciudad, y no se colocan en otros lugares fijos, por lo que la efectividad de esa práctica es más que discutible. Pero se mantienen impertérritos en la era digital confiando en estos “cartelones” que afean un espacio de calidad monumental. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, dicen.

Resulta sorprendente que la Plaza Mayor sea intocable para algunas “informaciones” en forma de bandera republicana o multicolor (esta depende del humor del grupo municipal gobernante ese año) durante unas horas, y no exista problemas para colocar otras cosas en la propia Plaza, o en otros edificios monumentales durante días. Y por iniciativa municipal muchas de ellas, o de entidades que gozan de la posesión de edificios notables y una supuesta sensibilidad mayor por aquello de educar al futuro.

Algunos de estos “pegotes” son pasajeros, teniendo presente lo que puede durar la provisionalidad en Salamanca. Hace pocos días pude ver el cartel de “Adaptación y Equipamiento de la Torre de Fuego” por el Ayuntamiento y la Junta que gozan los Bomberos desde 2011. Quizás para recordarles una obra a la que se opusieron y que, como ellos decían, se ha revelado inútil. Un despilfarro más, como los de los últimos meses, pero no pasa nada.

Un modo que tiene el arboricida Ayuntamiento Popular de “incentivar” el turismo es llenar de carteles las fachadas de los monumentos que vienen a ver esos turistas. Quizás para salir en la foto de alguna manera. No sé si esto ha requerido algún “master turístico” o algún sesudo estudio encargado a alguien, o una ocurrencia más para justificar la Sociedad Municipal de Turismo. Sí, todavía quedan entes alejados del control adecuado del Pleno Municipal, a pesar de no contar con el beneplácito de Montoro por lo caro que nos sale.

La ciudad no cuenta con un sistema de información monumental serio en sus calles, ni mucho menos desde los accesos. Una señalización trabajada, legible, discreta y eficaz. Sólo hay una amalgama de carteles diferentes y amontonados sin mucho orden. Que en realidad están pensados para ser vistos desde un coche, ¿no afecta esto a la seguridad vial?. Al pasear, vaya los turistas caminan, por la ciudad antigua quienes no conocen Salamanca precisan del correspondiente mapa, o preguntar a los amables y políglotas lugareños. Porque el visitante no es solo español. En realidad ni siquiera disponemos de un Centro de Recepción de Turistas o mero aparcamiento temporal de autobuses, mejor no hablamos de la última ocurrencia al respecto. Y el “centro de interpretación” de la ciudad (San Millán) también hay que buscarlo, no sirve para introducir la visita. Pero eso sí, molestos cartelones en fachadas monumentales encuentran unos cuantos.

No parece que el turismo, a pesar de los cacareados discursos sobre su importancia, interese mucho a nuestras autoridades. Ni el respeto a nuestro legado arquitectónico, Patrimonio de la Humanidad, salvo torticeras interpretaciones puntuales. Quizás por eso ponen esos molestos pegotes, para que quienes nos visitan se acuerden de alguien.