Jueves, 23 de noviembre de 2017

Helena Villar Janeiro: “La voz comprometida de Curros Enríquez cuestiona las opresiones que sufre la Galicia de su tiempo”

Alencart coordina, en Compostela, un homenaje a Cervantes y a Curros Enríquez. Aquí entrevista a la poeta que ofrecerá una de las ponencias
La escritora Helena Villar Janeiro

Este viernes 23 debo estar en Santiago por motivos bien deseados. Debo participar en el VIII Encuentro de Escritores y Comunicadores Evangélicos de España (Adece). Además, coordino, junto con Juan Carlos Martín Cobano, un homenaje dedicado a Miguel de Cervantes y al poeta y periodista gallego Manuel Curros Enríquez, fallecido en La Habana en 1908. Una de las dos ponencias, sobre su vertiente poética, estará a cargo de la excelente poeta Helena Villar Janeiro (Becerreá, Lugo, 1940). Luego habrá otra participación del narrador Xavier Alcalá, más lectura de poemas a cargo de tres destacadísimos poemas gallegos: Xesús Rábade, Miro Villar y Modesto Fraga.

Quise hacerle esta entrevista, como en 2014 quise escribir unas líneas sobre su último poemario. Vuelvo a anotar lo que entonces pergeñé: “No escasea la poesía entre los versos de Helena Villar Janeiro: es más, lo que nos ofrece es Poesía con mayúsculas, esplendor liberado para enseñarnos eso de la conmoción necesaria cuando el Verbo impacta de lleno en todo nuestro ser, cuando las palabras arrastran un inventario de Vida transpirada y transfigurada realidad hasta la infancia de prados y manzanas. He leído buena parte de la obra de esta insoslayable poeta gallega, y desde tiempo atrás la aprecio por esas entregas y por su invaluable traducción de la poesía de su admirada Rosalía de Castro. Pero ‘Remontar o Río’ es, sin duda alguna, su mejor  tesoro, una veintena de poemas memorables escritos sin estridencias ni impostaciones: fluyen desde el ahora hacia el tiempo primero, remontan, cual salmones, el cauce de la existencia, de ella (de todos), y nos transfieren su gran temperatura. La poesía escrita en Galicia tiene, con este libro, otra muestra incuestionable de su bien ganado prestigio en el continente de las letras iberoamericanas”.

¿Cuáles tus referentes, los poetas que más te conmovieron y que aún siguen ofreciéndote nutrientes?

Nací para la poesía de la mano de Juan Ramón Jiménez, el poeta que hizo aflorar mi veta lírica. Mi primer libro, único escrito en castellano, Alalás (1972), lo tiene como referencia casi única. Como profesora que fui un tiempo de francés, lo que coincide con este primer periodo de creación, que en mí es tardío, alguno de los poetas de ese idioma empieza a ampliar mi camino, sobre todo al trabajar su traducción. De quien soy más deudora en ese momento es de Paul Eluard y de Jacques Prévert, que me ganaron para la poesía de forma libre, pues poco a poco voy abandonando mi amor por las estrofas consolidadas por el tiempo. Conquistado ya el uso literario de mi lengua nativa –que hablaba pero no escribía--, me influyeron mucho nuestros clásicos, fundamentalmente Rosalía, Cabanillas y Cunqueiro. Luego fue llegando un aluvión de poemas procedentes de todos los tiempos y culturas, a veces todo un poeta, a veces una obra, a veces un poema. Así recibí el poso de Alfonsina Storni, Antonia Pozzi, Salvador Espriu, Pablo Neruda, Federico García Lorca, Thomas Stearns Eliot, Gibran Kahlil, Rabindranath Tagore, Matsuo Basho, Alejandra Pizarnik, Rabia Al-Adawiyya, Juan Gelman, Blas de Otero, Nicolás Guillén, César Vallejo…  También se unen ecos de las voces de poetas que están creando ahora. No se debe, ni se puede, vivir la poesía sin una cierta contaminación constante. Y bendita contaminación.

¿Qué rescatas de la tradición poética de tu tierra y cuáles, desde tu criterio, son los nombres ineludibles?

La poesía gallega me incorpora pronto y felizmente a ese caudal de creación nuestra que viene de la Edad Media y es el género por excelencia de nuestro idioma en el que trovaron su lírica muchos de los poetas peninsulares en esta época de florecimiento y que, tras su tardío descubrimiento, iluminaron una de las corrientes de nuestro vanguardismo a través de poetas como Cunqueiro. Los tres grandes del Rexurdimento (Rosalía, Curros y Pondal), la vanguardia universal de Manuel Antonio, todas las voces de Ramón Cabanillas, Celso Emilio Ferreiro, Aquilino Iglesia Alvariño, Antón Avilés de Taramancos, Luz Pozo Garza, Xohana Torres, Xosé Luís Méndez Ferrín… Este año estamos celebrando a Manuel María, a quien la Real Academia Gallega dedicó el “Día das Letras Galegas”, que es uno de nuestros poetas contemporáneos más conocidos y más queridos por el pueblo. Con él, la celebración de la poesía gallega se convirtió en un acontecimiento cultural de alcance para todo el país. Hay cuatro poetas contemporáneos, desaparecidos muy jóvenes, que conviene recordar por su ya importante y madura creación: Eusebio Lorenzo, Lois Pereiro, Xela Arias y Luísa Villalta.

Háblanos de las nuevas generaciones de poetas gallegos? Hacia dónde apuntan sus ejercicios y propuestas?

Tenemos muchos poetas jóvenes, con alta presencia femenina, que constituyen más de una generación. Representan un cambio a partir del inicio de los años noventa, cuando las voces jóvenes intentan reemplazar lo que consideran el retoricismo del lenguaje poético por una orientación más comunicativa. No obstante, hay también una entrada de la poesía del lenguaje, que vuelve a crear una bipolaridad. Aparecen poetas, sobre todo femeninas, que dan un “giro espectacular” a la poesía al convertirla en performance. En la última generación vuelve a darse la dualidad entre el intelectualismo y una cierta vocación por la pasión de la inmediatez e incluso de la transparencia. En general, tenemos una actividad poética relevante, de gran calidad y muy difundida en Galicia y más allá de nuestra frontera, afortunadamente.

Manuel Curros Enriquez

Tendrás una intervención sobre la poesía de Manuel Curros Enríquez. ¿Podrías señalarnos los ejes principales sobre los que se asientan los versos del poeta de Celanova?

Manuel Curros Enríquez es uno de los poetas radicales de nuestra de poesía. Forme parte, con Rosalía y Pondal, del trío grande del Rexurdimento, generación de finales de siglo XIX que recupera el uso de la lengua gallega para la poesía y  completan un amplio universo poético. Curros asume la poética más comprometida con la triste realidad del país y, como Rosalía, es muy conocido y querido por el pueblo. Con voz más nítidamente revolucionaria que ella, a través de su palabra aguda, ataca todas las opresiones que sufre la Galicia de su tiempo, intenta fustigar las conciencias y combatir la ignorancia y las supersticiones con que los oprimidos soportan su desgracia, alabando el progreso que puede poner fin a tal situación. Su pluma le costó ser perseguido por el obispo de Ourense, que publicó un edicto condenando el libro Aires da miña terra “por contener proposiciones heréticas, blasfemas y escandalosas”. El juzgado ordenó el secuestro de los ejemplares en poder del editor, los moldes fueron destruidos y Curros fue procesado por delito contra el libre ejercicio de la religión, siendo sometido a proceso penal. El contenido social y la fuerza de su acción cívica quizás le han impedido ser más lírico que el que muestran sus dos hermosísimas elegías: “Na morte de miña nai” (En la muerte de mi madre) y “¡Ai!” ¡Ay!) a la muerte de su hijo, este último citado por Juan Ramón Jiménez en el capítulo  capítulo XXXVI de Platero y yo. Algunos de sus poemas forman parte de la canción culta gallega de principios del siglo XX. Curros tiene un excelente continuador, que renueva esta dirección cívica, en el también celanovés contemporáneo Celso Emilio Ferreiro.

Con una amplia y reconocida obra poética, ¿qué nos dices sobre esta alianza de tantos lustros? ¿Qué nos dices de tus proyectos en torno a la poesía?

Aunque cultivo todos los géneros, incluido el artículo de prensa, yo me considero poeta y muy marcadamente lírica, aunque, más allá de la creación poética, quiero comprometerme con la sociedad. Mi obra ha ido evolucionando tanto en la forma como en la captación de los motivos, porque los contenidos siguen siendo los mismos: el amor, el tiempo y la muerte o el olvido. Ser madre en una cultura que se desea transmitir y que no tiene en su lengua poesía de autor, amplió mi mundo poético haciéndome escribir para ellos –el primer libro en coautoría con su padre, el también poeta Xesús Rábade Paredes-, libros que luego se editaron y fueron premiados, celebrados por los lectores y la crítica. Ahora vuelvo a escribir para mi nieta Helena. Últimamente trabajo con mucha entrega en el intento de acercar la poesía a las redes sociales a través de fotopoemas, con imágenes propias que se complementan con un haiku. Afortunadamente, tienen un público seguidor y muy agradecido e incluso se ocupó de ellos el último número de la prestigiosa revista de cultura Grial, editada por Galaxia, que incluye varias de estas composiciones en sus páginas centrales.  

Finalmente, unas palabras, que no consejos, para los jóvenes poetas que empiezan.

Me gusta que no sean consejos, porque una no está para aconsejar a nadie ni siquiera cuando la profesión fue contribuir a la formación de los jóvenes. Yo creo que se debe leer bastante poesía para luego tratar de escribir versos y poemas. El género es lo suficientemente minoritario para permitirse el lujo de tener calidad. Leer poesía es de suyo recrear lo que otros poetas escribieron. Cuando intentas escribir, tu poesía debe encontrar ya un cauce para que deje discurrir tu río propio. El fenómeno poético debía enseñarse desde edad muy temprana de modo vivencial. No es preciso comprender todo el significado. ¿Quién comprende todo el sentido de un poema si ni siquiera puede hacerlo quien lo crea? La emoción que diferentes autores sean capaces de trasmitir es contagiosa para el poeta joven. Y será sin duda una gran ayuda en la inevitable búsqueda de la voz propia.

Entrevista de A. P. Alencart

ALGUNOS DATOS DE HELENA VILLAR JANEIRO

Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense, fue profesora de Lengua y Literatura Gallega en Santiago de Compostela, presidenta de la Fundación Rosalía de Castro y miembro del Consello da Cultura Galega (2005-2012). Coordinó las colecciones de poesía Eusebio Lorenzo Baleirón y Poetas con Rosalía. Traducida a diversos idiomas y premiada (Manuel Antonio (19799, Galicia (1981), Chao Ledo (1990), Eusebio Lorenzo (1991), Xacobeo (1994) y Miguel González Garcés (accesit, 1994), esta es su importante obra poética: Alalás (1972), O sangue na paisaxe (1980), No aló de nós (1981), Rosalía no espello (1985), Cabeleira de pedra (1993), Festa do corpo (1994), Álbum de fotos (1999), Nas hedras da clepsidra (1999), Pálpebra azul (2003) y Remontar o río (2013). A estos libros se suman los poemarios para niños: O libro de María (1983), A campá da Lúa (1999), Belidadona (2002), Na praia dos lagartos (2004), O souto do anano (2007) y Señoras cousas (2014).

  • Homenaje a Villar Janeiro en febrero de este año
  • Manuel Curros Enríquez