Martes, 12 de diciembre de 2017

Fútbol y matemáticas...

David Sumpter ha escrito el libro “Fútbol y matemáticas. Aventuras matemáticas del deporte rey”. Hasta ahora creíamos que las triangulaciones, las parábolas y la escuadra eran “palabras”, sin más, que salían en las conversaciones o en las narraciones radiofónicas del fútbol pero sin profundizar en los argumentos de lo que cada situación significa. Aceptábamos que Van Gaal, Cruyff, Guardiola, intensificaran su organización futbolística en torno al balón y los jugadores se situaran en triángulos pasándose el balón para asociarse y dialogar entre ellos haciendo operativo su fútbol…

Luego hubo un tiempo que en el fútbol se idealizaron situaciones prácticas en la manera de jugar, el “cuadrado mágico” de los húngaros, años 50; también la “WM” conectando las posiciones de los futbolistas; o el ataque en “V o flecha”, incluso en “V invertida”; o el dibujo en “rombo” que aún se practica en la organización del medio campo de ciertos equipos. Por tanto, hablamos de términos geométricos, o sea, de términos matemáticos. Pero tantas veces los fundamentos son más estéticos que modelos precisos porque los jugadores no salen al terreno de juego con metro, cartabón y compás…

Yo iré profundizando en el texto de David Sumpter, experto matemático, tengo tarea para los próximos meses. En las primeras líneas ya nos anticipa: “Las matemáticas no pueden competir con el fútbol”. Da por sentado: “Es posible que existan algunas personas que disfruten con las matemáticas, pero hay muchas, muchas más que están locamente enamoradas del fútbol”. Y humildemente señala: “Ser un matemático es respetable, pero no se parece en nada a tener éxito en el fútbol”. Ya en el preámbulo nos hace reflexionar… ¿Cuál es la probabilidad de marcar un gol en “Champions League” en los últimos minutos? Es una cuestión relacionada con la naturaleza del “azar puro”; el toque en el juego del Barcelona es una cuestión de “geometría y dinámica”; los tres puntos por ganar un partido es un tema de la “teoría de juegos y de incentivos”; quién es mejor si Messi o Cristiano sería una cuestión de “desviaciones estadísticas”; los mapas de calor que sitúan la actividad de los futbolistas en el campo y las estadísticas de pases son asuntos de “big data y de sistemas en red”; etcétera. En todo caso, según el autor, trata de crear modelos matemáticos para obtener patrones y establecer analogías… En la observación habitual, al fin y al cabo, todos comparamos a ojo con un estándar de juego ya aprendido (cada observador el suyo), más o menos pautado, más o menos estético, más o menos efectivo…

Salamanca, 27 de julio de 2016.