Domingo, 17 de diciembre de 2017

El drama de los refugiados alcanza Europa

Más de 4 millones de refugiados sirios están acogidos, no sin dificultad, en países como Jordania, Turquía o Líbano. Sin embargo, la UE se pierde en un baile de cifras para ver cómo repartir 120.000 refugiados entre 28 países en los próximos años.

Autor: Jesús Martín Piñuela, activista por los Derechos Humanos

       Esteban Beltrán (Director de Amnistía Internacional en España) destacaba recientemente cómo mientras la foto del cuerpo sin vida de un pequeño de tres años en las costas de Turquía aún remueve las conciencias del mundo ante la crisis de los refugiados, la Unión Europea (UE) no deja de postergar su obligación de recibir y acoger a las personas que huyen de conflictos bélicos. Más de 4 millones de refugiados sirios están acogidos, no sin dificultad, en países como Jordania, Turquía o Líbano. Sin embargo, la UE se pierde en un baile de cifras para ver cómo repartir 120.000 refugiados entre 28 países en los próximos años. http://www.ntn24.com/video/dir-de-ai-sobre-refugiados-68904

    Mientras Más de 300.000 personas, en su mayoría procedentes de Siria, desde el pasado mes de agosto se agolpan a las puertas de Eslovenia, Croacia o Hungría. En este último país, miembro de la UE, han encontrado kilómetros de vallas y pocos recursos para acogerlos. Y aunque Europa  sí ha llegado a un acuerdo para destinar 1.000 millones de euros a los países que tienen más presión de acogida, sigue tomando decisiones muy lentamente sobre cómo, cuándo y dónde acogerá a las personas que llegan huyendo de los conflictos bélicos.

       “Queríamos vivir y huir”, explica un refugiado Sirio. “Las bombas caían en Damasco por todas partes y sólo teníamos dos opciones: coger un arma o morir”. Yo venía de Afganistán. Somos gente waziri de Pakistán. Trabajé cinco años para la OTAN. Cuando la OTAN se fue, los talibanes Fatu vinieron y me pidieron dinero. Necesito asilo”. (Revista nº 128 de Amnistía Internacional).

     Aunque Siria soporta la crisis de refugiados más grande del mundo, no es el único país. También la violencia en Irak o Afganistán, o los conflictos y la persecución en países como Sudán del Sur, la República Centroafricana, Nigeria y Burundi han provocado la necesidad de escapar a miles de personas.

    A todo ello se suman cientos de miles de personas refugiadas de larga duración de países como Somalia, Etiopía, Sudán y la República Democrática del Congo. Hay más de 3 millones de refugiados en el África subsahariana. Kenia, sin ir más lejos, mantiene el campo de refugiados más grande del mundo, Dadaab, creado en 1991.

     Además, con la temporada del monzón en el Sudeste Asiático terminada, se cree que muchas más personas refugiadas se unirán a los musulmanes que huyen de la persecución en Myanmar y Bangladesh, países predominantemente budistas.

     Diferentes Organizaciones Internacionales estiman que uno de cada cuatro refugiados, solicitantes de asilo en Europa, son menores de edad. De estos último se calcula que unos 26.000 menores llegaron a las puertas del continente totalmente solos. No obstante, el drama no termina aquí ya que la Unión Europea ha llegado a reconocer que desconocía el paradero de unos 10.000 menores, que probablemente terminaron en manos de mafias para destinarlos a la esclavitud laboral, sexual e incluso el tráfico de órganos.

     Mateo de Bellis (investigador de Amnistía Internacional) afirma: “Las personas devastadas son la que todavía buscan a sus hijos e hijas, sus esposos o esposas, sus amigos y amigas. Mientras en Europa muchos hablan de ellos como terroristas, criminales y gente que viene en búsqueda de beneficios económicos, mis encuentros me han dado una idea bien diferente de quiénes son las personas que viajan en los barcos. Entre ellas, la historia de un hombre sirio que había sobrevivido al naufragio de Lampedusa junto con su hija de cuatro años. Mientras un compañero mío distraía a la niña, jugando con ella y recogiendo flores en un campo, el hombre me contó cómo habían escapado de las bombas en Siria, junto con su esposa y sus dos hijas gemelas. Cuando subieron al barco en Libia, su esposa estaba embarazada, otra vez de gemelos. Pero el barco volcó, y ella y una de las niñas desaparecieron en el mar, para siempre”.