Lunes, 11 de diciembre de 2017

Teoría de la conspiración

Es cierto que a lo largo de la historia las teorías conspiranoicas han aparecido cada vez que un golpe de timón ha sacudido al mundo. Podemos encontrarlas de todos los colores, sabores y tamaños.

Que si el asesinato de Kennedy tuvo varios gatillos apuntando a su honorable cabellera, que si el área 51 guarda numerosos secretos allende nuestra galaxia o que el orden mundial se lo juegan, a los dados, una pléyade de poderosos oligarcas a la lumbre de un exclusivo club que se reune periódicamente en los lugares más exclusivos del planeta.

Pero haciendo honor, o no, a estas jugosas elucubraciones que cuentan esa otra historia vedada al común de los mortales, me lanzo a poner ese orden oscuro al servicio del cenagoso puzzle pactario que asola nuestra política patria.

Por que no me dirán que no da que pensar esa curiosa alineación de apoyos con la que se ha descolgado el PP para hacer presidenta del congreso, y segunda autoridad protocolaria del estado, a la espartana Ana Pastor.

Bajo el secretismo del voto, todos dan al secesionismo catalán (7 votos), al nacionalismo vasco (2votos) y all autonomismo canario (1 voto) como los sufragios útiles que sumandos a PP y Ciudadanos dan el control de la cámara baja al tuerto de Rajoy. No me entiendan mal, digo lo de tuerto porque de entre los accidentados electorales ha sido el que mejor parado ha quedado.

Pero igual, solo igual, la cosa no ha sido tan de esa manera.

Si hubiera sido así creo que es bochornoso, filibustero y execrable, que la necesidad política personalista prime y junte a quienes llevan meses y meses despreciando, mofándose y amenazando a todo un país con un gobierno contemplativo y vagamente permisivo con esta falacia independentista sustentada en el insulto.

Mal por los convergentes, o como quiera que ahora se llamen. Pero tampoco se podía esperar menos. Pero mezquino por parte de los populares.

Y es que me cuesta creer que todas esas señoras votantes del PP, nieve, truene o haga calor. Y esos jóvenes de bandera de España en la muñeca, no sientan cierto sonrojo en sus mejillas ante tamaña miseria por poder.

Y por supuesto este apoyo no es gratis, ni tiene que ver con el bien de España. Supone parné y minutos de televisión. O más finamente, un grupo parlamentario propio con el sustento popular. Vamos, que Rajoy les permite lo que las urnas les negaron y encima con cargo a los presupuestos de un estado que detestan, ridiculizan y pisotean. Sin obviar el reciente capote presupuestario que le han echado a una generalidad ahogada, quebrada, por un independentismo esquizofrénico.

La maniobra de Rajoy, de ser así, es de esas que remueven los jugos gástricos. De esas que ni se entienden ni se comparten. Aunque ahora uno se explica muchas cosas, o mejor dicho, entiende la pasividad vergonzante ante tanta fechoría venida del establishment catalán. 

Quizás porque el gallego se olía que igual tenia que echar mano de los del 3% para seguir encajando posaderas y mantener a un partido que hace tiempo que dejo de hacer politica, convirtiéndose en una maquinaria de poder.

Pero ante esta realidad se esconde en el sótano de las maquinaciones,una ensoñación política que hablaría de una maniobra digna de un estratega de rango interestelar. 

Quizás esos diez votos no vengan de los nacionalistas, quizás correspondan a un golpe de mano bajo la mesa que PSOE y PP, henchidos de patriotismo bipartidista, quieran asestarle al secesionismo estelado.

Quizás los socialistas han prestado bajo el anonimato el numero de votos coincidente con el nacionalista, para cascarle al alimón con los populares, un directo a la mandíbula ante su electorado para que les vean como traidores a la causa y de esta manera empezar a desmontar el tinglado rupturista.

La verdad es que es toda una teoría de la conspiración. Con todos sus elementos. Una parte de querer creer, otra de mentira, tres cuartos de fantasía y una pizca de posible.

Así todo lo que no es teoría y mucho menos conspiranoica, es que Rajoy ha ganado la primera batalla. Creo que tambien lo hará en la guerra, pero aqui va a tener que sudar más.