Domingo, 17 de diciembre de 2017

El fútbol en la "modernidad líquida".

El sociólogo Zygmunt Bauman, Premio Príncipe de Asturias 2010, desarrolló hace años el concepto de “modernidad liquida”. El sociólogo utiliza conceptos como “modernidad sólida” y “modernidad líquida”, estableciendo relaciones entre la sociedad sólida (seguridad, contenidos, valores) y la sociedad líquida (movilidad, incertidumbre, relatividad de valores). ¿El fútbol actual forma parte de esa modernidad líquida? El fútbol es susceptible de cambios continuos modificando realidades, expectativas, lo que vale para un determinado partido puede no servir para el siguiente…

Por ello mismo, el fútbol forma parte de esa “modernidad líquida” en la que el autor nos sitúa en “La precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada, marcada por el carácter volátil de sus relaciones”. Y matiza aún más: “Surfeamos en las olas de una sociedad líquida siempre cambiante, incierta, cada vez más imprevisible…” Sin duda, el fútbol forma parte de esa sociedad con pocas certezas…

Alemania fue “Campeona del Mundo” en 2014 y no llegó a la final en el “Europeo 2016; en este Torneo, España jugó los dos primeros partidos a un nivel superior y la mayoría aventurábamos un triunfo indudable. Luego no fue así. ¿Por qué…? Difícilmente lo sabremos a ciencia cierta… Las claves de la “modernidad líquida” se apoderan también del fútbol: miedo, modernidad, individualismo, sociedad, ética, posmodernidad, globalización… José Mourinho lo ganaba “todo” durante los últimos años, en diversos equipos, en diversos países y, al tercer año seguido que entrenó al Chelsea, éste lo expulsó de sus filas por malos resultados. Se aseguró que los equipos de Mourinho flaquean al tercer año… ¿Por qué…? “La incertidumbre en que vivimos se corresponde a transformaciones como el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo y la renuncia a la planificación de largo plazo: el olvido y el desarraigo afectivo se presentan como condición del éxito”. Quizás por ello todos los entrenadores buscan el resultado inmediato olvidándose del buen hacer sereno, pausado, programado a medio/largo plazo. Pero eso no solo pasa en el fútbol…

Salamanca, 19 de julio de 2016.