Domingo, 17 de diciembre de 2017

Mejor, la sanción.

Todo este teatro sirve para frenar la economía española y no tenemos a Mariano y a Cristóbal para defender los intereses de los españoles.

Todos estamos expectantes ante la decisión del Ecofin de imponer o no la sanción por el desvío del déficit en 2015. Rajoy y Montoro ya han descontado de las cuentas públicas la sanción y la han traducido en volver a incumplir las promesas electorales: subir los impuestos. En este caso, subirlos a las empresas. Han decidido que, lo mejor, sea la sanción. No se han parado a determinar si lo que deberíamos hacer es recortar las Diputaciones, la sobrecarga administrativa, el sebo que acompaña a la administración entre Consejos Consultivos, de Cuentas, Defensores de causas perdidas… O eliminar las tropecientas mil empresas públicas y entes auxiliares que sólo sirven para recolocar y para justificar acciones de las administraciones más visibles. Esa promesa electoral ad intra de los partidos políticos para no calentar a los tuyos, se mantiene. Pero la de ser el partido de las bajadas de impuestos, la defensa de los que generan empleo, de la administración eficiente y suficiente, del impulso económico, esa promesa, con Rajoy ha desaparecido.

Es el presidente más mentiroso que jamás ha pisado la Moncloa. Decepcionante para propios y extraños. Para los miembros europeos demostrando ser dócil y nada beligerante con los latigazos de Europa a España. De los Pirineos  hasta los Urales, saben que Rajoy va a acatar cada discurso alemán, francés, inglés o italiano. Hasta las economías más pujantes como Lituania, Letonia o Estonia, tienen mucho más que decir y son mucho más contundentes en sus discursos que el Gobierno de España.

Sólo existe un discurso contestatario en Europa y el Ecofin: el de Luis de Guindos. Se ha negado en rotundo a la sanción y busca apoyos ad intra en Europa y ad extra en España con las empresas con fuertes intereses en juego. La competitividad de España depende de esta sanción. A Rajoy y a Montoro nada les preocupa sobre la sanción. Como funcionarios, sólo están interesados en conocer el trámite y aplicarlo a las cuentas. Procedimiento y sello de registro de entrada y de traslado. En esa operación nos la jugamos todos. Nos jugamos el futuro de la contratación en España. Tras un primer semestre de incertidumbre electoral y una masiva salida de fondos de capital riesgo, nuestra exposición frente al Brexit nos deja en una posición de: o ponemos nuestras empresas en valor, o las dejamos hundir.

El Brexit ha hecho tambalear las estructuras europeas y Francia, Italia y Holanda se exponen a partidos y presiones para que también la abandonen. Toda esta incertidumbre estaba colocando a España en la situación que mejor conoce: el de períodos de grandes guerras y de entre-guerras. En estos períodos, España siempre ha hecho caja haciendo gala de ser un país estable, sólido y seguro. La sanción sobre la mesa es la ejecución del miedo que otros países tienen sobre España. De ver cómo, de no parar nuestro actual ritmo de crecimiento, podríamos ser la perla de Europa. Esta sanción sólo viene a poner freno a la economía española. Que la sanción se traduzca en carga de impuestos a las empresas, tampoco ha sido decisión de Rajoy o Montoro, ha sido directamente del ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que ya vio una vez como la economía española superó a la alemana. Todo este teatro sirve para frenar la economía española y no tenemos a Mariano y a Cristóbal para defender los intereses de los españoles. Tenemos a 2 cargos políticos haciendo de técnicos impopulares y a uno técnico haciendo política. Así estamos.

Los españoles debemos tener mejor información sobre porqué ha venido esta sanción, porqué debemos o no asuimirla y cómo podríamos evitarla. No más subidas de impuestos. No se castiga a la empresa, se castiga a la creación de empresas, de empleos, de consumo interno, de créditos y financiación. Se corta el crecimiento, hay que oponerse frontalmente a la sanción y ponerse en línea de la supresión de administraciones superfluas, sebosas y, en muchos casos, opacas y corruptas.