Sábado, 16 de diciembre de 2017

El Villafría no se cierra

Sobre el cierre del Centro Social Autogesionado en el barrio Vidal

Como en la canción de Sara Hebe, "Asado De Fa": "contra el desalojo y la fuerza de la police, de todos para todos que esto para compartir..." parece que al Ayuntamiento de Salamanca le molesta que los colectivos de personas se organicen y autogestionen para generar en la ciudad una cultura alternativa, una cultura cuyos valores no comparten los intereses de la ideología hegemónica neoliberal, vamos, el capitalismo de toda la vida, ese sistema que hace desiguales a las personas en función del dinero que tengan, del barrio y la familia donde hayan nacido y de la clase social a la que pertenezcan.

Esta es la razón de ser del Centro Social Autogestionado (CSA) Villafría: generar un espacio de cultura alternativa. La lista de actividades que hoy el Ayuntamiento pone en cuestión pasa por la realización de talleres con las vecinas y vecinos del barrio Vidal que lleven al empoderamiento de las personas que viven en él (debates, ciclos de cine, talleres feministas, etc.), proporcionar un espacio para colectivos que lo necesiten, como pueden ser los feministas, ecologistas o un Ateneo libertario, así como actividades que pongan en contacto a personas de la ciudad tales como comidas o cenas populares (que no se preparan allí). Ahora, para realizar estas actividades se les exige una licencia en base a una Ordenanza municipal reguladora de las actividades inocuas. Tal vez ahí radique el interés por parte del Ayuntamiento -también del grupo SIETE de la policía local, nuestra particular Stasi- por cerrar el CSA. No sabemos qué entenderán ellos por inocuo (según la RAE: que no hace daño), pero bajo este pretexto se pone en la picota un espacio que representa una tradición que cualquier persona comprometida con la democracia debería defender y respetar, como es la tradición autogestionaria, de lucha contra los valores heteropatriarcales y heteronormativos que generan situaciones de violencia de género o violencia machista, más frecuentes de lo que nos gustaría en nuestra cotidianeidad, así como de rechazo de cualquier actitud xenófoba y racista, en un barrio popular y trabajador, con personas procedentes de muchos lugares, como lo es el barrio de Vidal.

Y entonces... ¿Por qué no piden esa licencia, me preguntarán? Porque no hace falta. Porque las actividades que lleva a cabo el Villafría no necesitan ningún reconocimiento ni permiso por parte de las instituciones, puesto que precisamente tratan de escapar de ello, generar espacios colectivos al margen de las mismas, al margen de los poderes cuyas decisiones condicionan nuestras vidas. Y no hacen daño a nadie. Nos preguntamos nosotros: ¿Por qué el Ayuntamiento no se pone tan exquisito con otros espacios como el Corte Inglés o el Hotel Corona Sol? ¿Cuáles son los valores que se deben fomentar en la ciudad, y más concretamente en barrios de gente trabajadora como Vidal: aquellos asociados a una lógica consumista embrutecedora o los del respeto a los otros en igualdad? Parece que se aplica doble vara de medir y a los y las jóvenes de la ciudad se les empuja claramente hacia una dirección de carácter unidimensional y de auténtico pensamiento único: nacer, crecer, comprar y morir. Resulta ridículo el interés por cerrar estos espacios, por poner trabas al desarrollo de actividades culturales (o contraculturales) y dejar que las personas se expresen y desarrollen libremente, que generen y fomenten un pensamiento crítico entre los y las jóvenes, mientras que por otro lado se permiten pelotazos urbanísticos de dudosa legalidad y se da carta blanca a una cultura consumista y asociada en muchos casos a una absoluta falta de ética.

Pero queremos ser alegres, porque el Villafría es un espacio de fiesta, es un espacio de reivindicaciones asociadas a la cultura. La canción con la que abríamos continúa: "supe construir un lugar donde vivir, así que nadie me va a convencer de que me tengo que ir". Pues eso. No dejemos que el Ayuntamiento acabe con los espacios alternativos de la ciudad. Déjenlos en paz. El Villafría no se cierra.

En las fotografías, de Alex López, protesta del CSA Villafría y miembros de otros colectivos ante los juzgados y el Ayuntamiento de Salamanca