Domingo, 17 de diciembre de 2017

Fotografía en blanco y negro o en color.

 

¿Tiene sentido limitarse a fotografiar exclusivamente en blanco y negro o en color o por el contrario es mejor plantearse continuamente ambas opciones?

Todas las fotos de este artículo han sido tomada en color, el blanco y nego lo ha eterminado la luz. No hay manipulación de ordenador.

Por una parte, hay quien defiende que la Fotografía, como lenguaje que es, pone a tu disposición multitud de recursos muy distintos entre los que puedes escoger partiendo del proyecto que te planteas hacer y que la elección entre color o blanco y negro sólo es una de las muchas decisiones que puedes (y debes tomar) en función del resultado que buscas: formato, longitud focal, tono de las imágenes, … En ese sentido, la existencia de muchos recursos facilita la posibilidad de seleccionar aproximaciones muy diferentes y por tanto de cambiar el resultado. En otras palabras, color o blanco y negro es sólo una de las muchas decisiones que debes tomar para que el resultado se acerque a lo que buscas y por tanto, depende de cada trabajo.

 En nuestra relación con la Fotografía es muy habitual aproximarse a ella desde muchos flancos (paisaje, retrato, calle, bodegones, color, blanco y negro…) y que en un determinado momento el hecho de limitar tus opciones puede ayudar a canalizar el esfuerzo y crecer de una manera más constante. Desde luego siempre se puede volver atrás y explorar vías completamente diferentes (si has hecho durante una temporada el paisaje en color, nadie te puede convencer de que no cambies a, por ejemplo, fotografiar la calle en blanco y negro), sin embargo el tiempo que has dedicado conscientemente a desarrollar un determinado tipo de Fotografía redunda en un mayor aprendizaje. Hay otra decisión a la que generalmente no se le presta tanta atención y que sin embargo también influye definitivamente en el aspecto del trabajo: la longitud focal. Sin duda tiene razón; aunque es un tema que no suscita tanto interés y a ojos inexpertos puede pasar más desapercibido, la focal empleada tiene una importancia capital y puede conseguir que el espectador de nuestras imágenes se sienta parte del escenario o como alguien que se mantiene a distancia de lo fotografiado, es otra herramienta al servicio del autor de la que tiene que ser plenamente consciente.

En el fondo no son posiciones enfrentadas sino dos planteamientos que parten de premisas distintas: cuando trabajas bajo especificaciones (ya sean impuestas por ti mismo para un determinado proyecto tienes la posibilidad de escoger de entre muchas opciones aquellas que mejor se adaptan al resultado que buscas, en ese caso la elección entre color o blanco y negro sólo es una más de muchas), sin embargo cuando fotografías sin un proyecto en mente el hecho de limitarte conscientemente puede ayudarte a conseguir una cierta coherencia en los resultados y a aprender más rápido como consecuencia de una menor dispersión.

Mi elección personal se basa en en mi forma de aproximarme a la Fotografía así como en mis características y preferencias, aunque obviamente no tienen por qué coincidir con las de los demás  quizás mi planteamiento, coherente o no, sea explicativo para ti que lees

En primer lugar tienes que saber que tiendo a la dispersión; no sólo en Fotografía sino en general. En ese sentido el simple hecho de obligarme a optar por una determinada opción (en este caso el color) me ayuda a no dividir mi atención en varias direcciones, por tanto (al menos en mi caso) es más importante decidir de antemano que voy a fotografiar de una determinada forma que el hecho de que esa decisión sea o no acertada… Menos opciones a veces significa menos distracciones y como consecuencia más enfoque en el resultado.

En segundo lugar, cuando fotografiaba sin pensar de antemano en obtener imágenes en color o en blanco y negro (gracias a la magia de lo digital ahora podemos decidirlo en cualquier momento, o incluso probar ambas posibilidades con la misma captura) y me sentaba frente al ordenador para seleccionar las que quería conservar, tendía a ser más indulgente con las imágenes que funcionaban en blanco y negro. Era como si el hecho de verlas en escala de grises les aportase un valor del que carecían en color; eso me hizo darme cuenta de que al darme “la libertad” de salvar imágenes porque su aspecto en blanco y negro me gustaba lo que estaba haciendo en realidad era rebajar mi listón de exigencia.

Y por último, al no trabajar por proyectos (al menos por ahora) fotografiar bajo una premisa decidida de antemano me ayuda a mantener una cierta coherencia en los resultados, además de la que aporta el hecho de hacer, sobre todo, Fotografía de calle.

Así que en un determinado momento y gracias a la lectura de La fotografía decidí que fotografiaría principalmente en color. Lo hice para obligarme a pensar en un determinado resultado en el momento de disparar y para salvar sólo aquellas imágenes que, en el momento de abrirlas me gustan en base a un resultado que buscaba cuando pulsé el botón y no como consecuencia de valorarlas con o sin color.

Y tú, ¿qué? ¿Fotografías pensando de antemano si el resultado va a ser una imagen en color o en blanco y negro? ¿Por qué? En ese caso ¿cómo decides que una imagen acabe de una forma u otra? ¿Crees que es buena idea cerrarse opciones para concentrarse más en el proceso y el resultado o que por el contrario es mejor mantenerse abierto a todo?  Dejo la pregunta en el aire.