Martes, 12 de diciembre de 2017

El discurrir de la vida en las calles de La Alberca

Y soñábamos con la llegada del Diagosto*, para oír el pasacalles dado por el Guinda, el Chagüe o el Curioso, y  sentir ese aroma que inundaba todo el pueblo de los turuletes y rosquillas, que se llevarían en cesta de castaño para ver el Auto Sacramental “La Loa”, junto al botijo de agua fresca con unas gotas de anís, disfrutando de un gran drama, el sainete y un buen entremés
Bordando en el Solano, foto de Rut M. Anderson

Entramos en el verano y ya oímos a la chicharra* cantar mientras la hormiga trabaja. Era una época donde de niños seguíamos disfrutando de todo lo que esta estación nos depara y vemos como pasan los vecinos con sus burros o mulos cargados con las mieses camino de las eras; lugar donde harán su hacinero* para después quitar el vencejo a las gavillas esparciéndolas y formar la palva* y así trillar la cebada, el trigo o el centeno, siendo los más pequeños los trilliquis*.

Los niños del Barrionuevo, observamos cómo los colmeneros llevan los pellejos llenos de miel para ponerlos al sol. Nos acercamos para empezar nuestra pelea por la miel que rezuma con las abejas y avispas, recibiendo algún que otro aguijonazo, poniendo sobre él barro mojado para mitigar el dolor.

Se traen de la dehesa los helechos y se esparraman en la calle y al pisarlos los migamos, sirviendo de lecho a los marranos en la cuadra, también guardando haces para chamuscar en la matanza los pelos del marrano que luego se raspa con un cuchillo viejo, quedando un corato* del que rañar* y disfrutar encima de un coscurro de pan recién encetao*.

Lo malo era cuando se echaban en otoño las hojas de castaño en la calle, pues los que no tenían calzado les tocaba dar la vuelta a la manzana, para no clavarse los

La Loa, foto de Rut M. Anderson.

oricios llenos de pinchos, pues no todos los niños podíamos disfrutar de unas alpargatas o unas albarcas.

Aún llegan a mis recuerdos los relámpagos y truenos de las troneras llegadas por la Holconera, sentándonos apiñados en el poyo de la tía Consuelo la “Bollagara” y ver como se iluminaba todo el barrio para seguidamente restallar el trueno encima de nuestras cabezas, y nos apretábamos más aún entre nosotros como forma de protección.

Y caía la ratá* de agua, cuando no de granizos, teniéndonos que proteger muchas veces en el portal, “podemos salir que ya ha escampao*”, y veíamos como bajaba calle abajo por mitad del Barrionuevo, el agua atropellada entre los palos y las piedras.

Y soñábamos con la llegada del Diagosto*, para oír el pasacalles dado por el Guinda, el Chagüe o el Curioso, y  sentir ese aroma que inundaba todo el pueblo de los turuletes y rosquillas, que se llevarían en cesta de castaño para ver el Auto Sacramental “La Loa”, junto al botijo de agua fresca con unas gotas de anís, disfrutando de un gran drama, el sainete y un buen entremés.

 

                                                              Andrés Barés Calama.

Palabras de la jerga: Chicharra*= Cigarra.  Hacinero*= Grupo de gavillas hacinadas. Palva*= gavillas esparcidas para ser trilladas. Trilliqui*= Zagal que trilla. Corato*= cuero del cerdo. Rañar*= Arañar con los dientes. Ratá*= Cae mucha agua de lluvia. Escampao*= Escampar. Encetao*=, Empezado. Diagosto*= Día 15 de Agosto

  • Tía Cuca
  • Trilliqui
  • La Loa
  • Luna lunera