Lunes, 18 de diciembre de 2017

Gracias mil, 'tuentiguanes'

“Allí me colé y en tu fiesta me planté” cantaban los de Mecano a principios de los ochenta. Por aquel entonces la Revista 21 se llamaba Reinado Social. Seguía siendo mensual y había perdido el apellido “Del Corazón de Jesús” con el que nació hace casi un siglo. Era miércoles y al salir del trabajo allí que me fui. Se celebraban 1.000 números, mil, de “la revista cristiana de hoy”, una publicación valiente y libre editada por la Congregación de los Sagrados Corazones con el fin de llegar a todos sin distinción. Un espacio de papel en el que cada mes se ofrecen temas de actualidad desde una mirada alegre, misericordiosa, concienciada, de anuncio y de denuncia.

En la fiesta estaban, como en sus páginas, casi todos mis referentes en la cosa del periodismo social y la comunicación religiosa. No es plan de ponerse aquí a citar uno a uno, basta con hojear, ojear, leer y degustar cualquiera de sus mil números. Ahora, incluso, se puede uno asomar a algunos de sus contenidos navegando por internet o siguiéndoles por las redes sociales. La web es www.21rs.es y para mí, desde que estrenamos siglo, son los de Tuentiguán.

Aún recuerdo la primera vez que me encontré con ellos. Creo que aún no habían incluido el 21 en su mancheta. Fue una reunión de revistas religiosas que promovió uno de sus directores con el fin de ahorrar costes y compartir experiencias y contenidos. La cosa no acabó de cuajar de un modo formal, pero sirvió para que nos conociéramos y compartiésemos otras muchas cosas aparte de fotos, textos, contactos y comerciales. Yo andaba de redactor jefe en la revista Humanizar y, por aquel entonces, María Ángeles López iba poniendo los cimientos de la revista actual.

Pasaron los años, se sucedieron los proyectos y, cuando TVE decidió contratarme definitivamente como redactor para su programa Pueblo de Dios, me aparté de las revistas aunque no pude dejar de escribir y publicar en formato digital.

Hace un par de años le propuse a María Ángeles una breve sección de gente tuentiguán, de personas anónimas que se nos cruzan en la vida y que merecen ser retratadas a golpe de tecla. Y me dijo que sí. El alegrón que me llevé no se puede describir aquí. Poder participar en un proyecto casi centenario, que ha publicado mil números de periodismo profesional, comprometido, multipremiado, con casi todas las firmas a las que admiro y en las que me miro… fue como volver a respirar.

Gracias a los Sagrados Corazones por apostar, a su director Isaac García por no dejar de pelear, a María Ángeles por su arte, su sonrisa y su generosidad, a todos los trabajadores de Tuentiguán, a los colegas gigantes junto a los que es un orgullo firmar, a los lectores y a los que sostienen este proyecto de aire fresco, de alegría y Evangelio a todo dar. Mil gracias, Tuentiguanes, a por mil más.